Y que me inscribo al gym

Además de los obvios beneficios de hacer ejercicio, ir al gimnasio es una actividad estimulante en todos los sentidos.

Para nadie es un secreto que el trabajo desde casa o freelanceo favorece los hábitos más sedentarios: levantarse tarde, comer junto a la computadora, no salir mas que lo indispensable, cambiar las reuniones con los amigos por noches de bomberazos, etc.
En mi caso en particular me di cuenta de que el 80% del tiempo que paso despierta lo dedico a mi trabajo, mi tiempo libre lo uso, principalmente para ver Netflix, comer y estar en mi casa… O SEA que me la vivo sentada.

Ya entrada en las confesiones les diré que pesaba 8 kilos de más y me quedaba clarísimo que necesitaba hacer cambios drásticos en mi rutina diaria. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer alguna actividad física que no incluyera caminar en el súper, llevármela tranquila en el paseo ciclista o ir al la tiendita de la esquina por cervezas.

A principios de este año abrieron un gimnasio a cuatro cuadras de mi casa. La verdad es que ya existían otros gyms bastante cerca, pero siempre encontraba excusas para no inscribirme: que si no tenía tiempo, que si no tenía dinero que si ___escribe aquí cualquier excusa___ .

Entonces dejé de hacerme pato, fui a conocer sus instalaciones y decidí inscribirme a principios de julio. Estaba muy emocionada por las perspectivas de mejorar mi salud y, de paso, quitarme la pancita, tener brazos más fuertes y recuperar mi antigua silueta. Corrí a comprarme unos tenis nuevos y ajustada ropa para ejercicio.

Para mi sorpresa tuve que salir de la ciudad en varias ocasiones durante las dos primeras semanas y me quedé con una fuerte sensación de frustración por haber pagado una mensualidad que no pude “desquitar” desde el principio. Hacia el final de mes por fin tuve dos horas libres y ¡me di la oportunidad de tomar una clase de Zumba! Digo “darme la oportunidad” porque la música que se usa para esa actividad nunca ha sido mi favorita, pero me di cuenta de que me divertí muchísimo bailando y girando como loca durante 50 minutos.

Después probé todo el repertorio de clases grupales: desde Yoga hasta levantamiento de pesas, pasando por sesiones de patadas voladoras, imposibles clases de GAP y divertidas horas de todo tipo de bailes. Me di cuenta de que, a pesar de mi demandante trabajo de freelanceo, siempre puedo encontrar tiempo para ir a hacer ejercicio, aunque sea tres veces por semana. Ni siquiera viajar era pretexto para dejar de hacer ejercicio, hoy en día hasta los hoteles de medio pelo tienen gimnasio.

Antes de que alguien me diga que eso de ir al gimnasio es muy caro les recuerdo que en la Ciudad de México hay montones de parques con aparatos para hacer ejercicio de forma gratuita, y muchos gyms cobran desde $350 al mes, así que quien no se ejercita es porque no quiere.

Tal vez es cierto eso de la adicción a las endorfinas que se liberan en nuestro organismo cuando hacemos ejercicio de forma recurrente, tal vez es el inevitable “taco de ojo”, tal vez son los evidentes cambios que noto en mi cuerpo, el asunto es que me siento muy bien por hacer cambiado mi sedentaria rutina.

El ejercicio me ayuda a liberar la tensión del trabajo en la computadora, también me viene muy bien imaginar a un cliente malo cuando practico mis derechazos y mientras uso la elíptica me concentro en la solución a un problema específico.

Si tú eres freelancero y has notado que esas lonjitas ya dejaron de ser sexis, te recomiendo que consideres realizar alguna actividad física recurrente, te garantizo que te vas a sentir MUCHO mejor.

Por cierto, asisto a un gimnasio que se encuentra en un primer piso y no me explico como es que muchos de los asistentes ¡usan el elevador para evitar subir por las escaleras!

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4 comentarios en “Y que me inscribo al gym

  1. Hola! me parece muy buena idea la de hacer ejercicio, ya que los mexicanos siempre buscamos pretextos para no hacer ejercicio. Yo antes practicaba Tae Kwon Do, hasta que me atropello una moto (malditas) y de ahi me prohibieron los ejercicios de alto impacto y similares, y mejor tome prestada la bicicleta de spinning y es con lo que hago un poco de ejercicio, aparte de que me sirve ahorita que estoy embarazada, así que no hay pretextos para no hacer ejercicio.
    Saludos!

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  2. Sonaste como Noe y su arca, le gustaban andar con los sodomitas y los fariseos hasta que le pegaron en bola y ahora evangelizado quiere que todos se suban a su barquito 😛

    *Pretextos de un gordo para no ejercitarse*

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