Cuidado con las citas en lugares inusuales

Después de tantos años de trabajar como freelancera tengo anécdotas de casi todo tipo. El otro día mi esposo y yo estábamos haciendo un recuento de los lugares raros donde nos han citado los clientes para una primera cita, para hace un reconocimiento o scouting de un lugar o para hacer una entrega. Llegamos a la conclusión de que debemos ser muy cuidadosos a la hora de hacer una cita con un prospecto en lugares poco comunes porque suelen terminar en situaciones difíciles.

No me refiero a visitar a prospectos en lugares “pintorescos” de la ciudad; mi esposo tuvo un cliente cuyas oficinas estaban en el corazón de la zona roja de La Merced (un barrio muy popular de la Cd. de México). Nada de qué espantarse, si no fuera porque el cliente en cuestión era un desarrollador inmobiliario muy rico de la zona de Interlomas (una de las zonas más caras de los suburbios de la misma ciudad). Simplemente el contraste de ambiente urbano no era la mejor elección.

Hace varios años nos contactó una pequeña agencia de publicidad para que elaboráramos una presentación interactiva de una nueva infraestructura de gobierno. La primera cita de trabajo sería a las 7:00 de la mañana, a la orilla de una carretera del Bajío. Las instrucciones que nos dieron para llegar fueron completamente vagas y el punto de encuentro se acordó en “el acceso a la obra”. Salimos de la Cd. de México a las 3:00 de la madrugada para llegar puntuales. Todo hubiera salido según lo acordado si no fuera porque, en esa época del año, a las 7:00 de la mañana estaba completamente oscuro, no había un solo señalamiento y existían dos “entradas a la obra” separadas, una de la otra, por cuatro kilómetros. Para terminarla de amolar teníamos contratado nuestro servicio de celular con Pegaso (compañía que ya ni existe y cuya cubertura, en el 2007, era muy mala). Como no servían nuestros celulares anduvimos vagando por una carretera con niebla por espacio de una hora, hasta que por fin nos topamos con los chavos de la agencia, o por lo menos eso creí cuando un Jetta negro nos hacía señas para que nos orilláramos. Pensándolo en retrospectiva ¡qué carajos hacíamos a esas horas parándonos a la mitad de la nada! por suerte no fuimos secuestrados por ningún comando armado.

Quince minutos después estábamos, junto a un funcionario del Estado de Guanajuato, viendo, con ojos vidriosos, una plancha de concreto, sin ningún chiste, como de 500 m2 donde, algún día, existirían unas mega oficinas y un centro de distribución. Mi quijada llegó al piso ¿para eso nos habían citado? ¿para ver un pedazo de llano aplanado? ¿y eso para qué nos servía a nosotros? Ni siquiera se podría tomar una foto decente del lugar.

De regreso, cual cereza en el pastel, tuvimos un problema horrible en la carretera: justo en un cambio de velocidades ¡¡me quedé con la palanca en la mano!! mi esposo no me creyó hasta que la levanté en vilo hasta a la de nuestros ojos. Entonces, cual avión sin motor, me detuve en un camino de tierra… otra vez, a la mitad de la nada y sin cobertura de celular. Lo mejor de ese día fue el maravilloso ingenio de mi marido que, después de revisar la conexión de la caja de velocidades y su palanca, se dió cuenta de que un tripié que llevábamos, tenía un tornillo del mismo calibre del que se safó. Hizo maravillas para colocarlo en el lugar correcto y pudimos regresar en una sola pieza.

Al final ese tremendo viaje no redituó en un proyecto atractivo, pero me convenció para cambiar de compañía telefónica. Actualmente, con los servicios de GPS y Google maps dudo que nos perdiéramos, pero también dudo que aceptaría ir tan lejos y tan temprano para ver algo que no valía la pena y que tampoco influía en mi trabajo.

Otro lugar que nunca debemos aceptar como punto de reunión con un prospecto desconocido es la calle, como lo platiqué en una entrada anterior (Terrorífica cita con un prospecto).

También debemos de desconfiar de prospectos que se presentan como miembros de alguna compañía, pero que jamás nos citan en sus oficinas. Tuve la mala fortuna de verme varias veces con un fulano en diferentes cafeterías, pero nunca en su oficina. Al final, cuando le entregué el proyecto, se desapareció y se llevó mi factura con la promesa de comenzar a tramitarla. Cuando llamé a su empresa me dijeron que ya no trabajaba allí ¡desde hacía dos años! y a mí, por supuesto, ni me conocían.

Si tu cliente tiene una oficina, despacho, trabaja en una tienda, local o empresa, nunca debes aceptar hacer citas en su casa y menos fuera del horario de oficina. He escuchado historias de terror de diseñadores freelanceros que, por andar quedando bien, se prestan a muy malos entendidos cuando aceptan visitar al cliente en su departamento, en sábado, a las 8 de la noche… Ser profesional independiente no implica que te debas prestar a los caprichos o movidas chuecas de los clientes.

En otra ocasión me contactó un señor para que fuera a hacer unas fotos de una casa que quería vender en el Ajusco. No me dio la dirección exacta y me pidió que lo viera en una tienda de conveniencia que estaba de camino. Desde que llegamos a la casa me quedó claro que allí vivía un artista con mucho dinero, o un político o de plano un narco. Había cámaras de seguridad por todos lados, el personal de seguridad me vigilaba todo el tiempo y yo tenía una mala corazonada. Cuando me pude meter al baño le envié a mi esposo la dirección del lugar donde me encontraba, no fuera a ser la de malas. Al final no pasó nada, pero me pidieron con insistencia que, una vez entregado el trabajo, borrara las fotos originales… ayayayayay.

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7 comentarios en “Cuidado con las citas en lugares inusuales

  1. Interesante texto y experiencia, yo he tenido muchas reuniones de negocios en lugares inusuales, que van desde casas particulares, automobiles en un estacionamiento, lugares en construcción, templos cristianos y hasta un cafe con piernas (en Chile, de donde yo soy, se les llama “cafe con piernas”, a aquellos cafes donde señoritas agradables y de buena presencia sirven cafe vestidas con minifaltadas ajustadas y escotes que dejan algo a la imaginación), a pesar que siendo un hombre con todas sus caracteristicas e igual me gustan las mujeres y apreciar la belleza de algunas, pude concretar en este ultimo pude concretar el negocio exitosamente, ya que la mente tanto de mi cliente como la mia estaba en llegar a una solución (esto me la creen bien pocos), y la chica que nos atendia entendio la situación e hizo distancia, pero de ahi que la chica fuera bonita o fea era irrelevante, lo importante es ser objetivo en el negocio, entender si el cliente cuenta con recursos o no para recibirte en una oficina, si cuentas con tiempo o no y ser claro y derecho con el cliente, si este no lo es, ya esta catalogado por un cliente poco serio y ahora hay que mandarlo a volar, el tiempo es oro, pero el lugar puede ser irrelevante.

    Ahora también vivi la experiencia del otro lado del espejo, al representar a uno de mis cliente con otro profesional, donde pude notar la incredulidad hacia a mi en su cara al citarlo en uno de los locales de los empresa de mi cliente, en ello use algo de tacto lo invite a tomar un cafe, converse unos 15 minutos para romper el hielo y se concreto la reunión con buenos acuerdos, pero la objetividad se mantuvo intacta.

    Por ultimo te dejo algo que me enseño mi padre: “primero los deberes y despues los juegos”

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    • Hola TanSETI, gracias por pasar a comentar.
      Sobre tu experiencia en ese “Café con piernas” me surgen algunas preguntas ¿quién hizo la cita en ese lugar, tú o tu cliente? y ¿por qué allí, era el local del cliente?
      Pienso que un café de esas características es un lugar inapropiado para tener una cita de trabajo porque, como bien lo explicas, tienes que esforzarte por concentrarte en tu cliente y ¡te pierdes es espectáculo de las señoritas!
      Tu comentario me recordó un post que escribí hace un tiempo sobre un tema similar ¿Es buena idea llevar a comer a un cliente?

      ¡Saludos hasta Chile!

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  2. Hola Leonora que arriesgada, yo no iria a ver a prospectos en lugares desolados o muy apartados no es común, salvo que por tu actividad asi lo requiera, pero hay que tener mucho cuidado.

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  3. Hola Leonora: contestando a tus preguntas:

    ¿quién hizo la cita en ese lugar, tú o tu cliente?
    R: La cita fue hecha por mi cliente, se que no es un lugar ideal, naturalmente a la primera vez que nos citamos, le pregunte si tenia otro lugar o algun despacho para reunirnos, por desgracia no tenia, y ahi tuve que hacer uso de mi comprensión, pero lo importante ahi es que no se desvirtuo el trabajo, todas mis reuniones estaban concentradas en llegar al resultado en el tiempo acordado, ya que el hombre tambien era freelance como yo en esos dias, pero tampoco tuve mucho problema en concentrarme en él cliente, soy bastante disciplinado (caracteristica mia enseñada por mi padre y que también es tipicamente chilena) de hecho unos años antes estuve hablando con un colega mio sobre politica y negocios en el mismo lugar y apenas miramos a las chicas, años despues hicimos la misma conversación con su señora presente, y ni siquiera nos apartamos de su señora, ni tampoco la dejamos de escuchar, ni de mirarla cuando hablo con nosotros, asi que imaginate,….Además las baritas atienden a hombres de negocios todos los dias y estan conciente de hacer distancia de los hombres cuando hablan de negocios para no distraerlos con sus atributos fisicos o su exhuberante belleza, ya cuando los hombres dejan de hablar de negocios regresan a atenderlos

    Es como los mercaderes arabes que hablan de negocios y al terminar la reunion, cierran el encuentro con la aparición de bellas odaliscas haciendo la danza del vientre, por esa razon te dije lo que me enseño mi padre: “primero los deberes y despues los juegos”.

    ¿por qué allí, era el local del cliente?
    R: Bueno, ahí fue cuando deje de ser freelance y pase a trabajar de planta con un cliente mio, fui contratado para trabajar como representante de mi cliente en asuntos graficos, lo cual implicaba reunirme con el proveedor, ahi tuve un problema de coordinación debido que no le avise a la encargada de la tienda sobre la reunion y el hombre llego antes y quedo extrañado y asustado, entonces lo lleve a tomar un cafe, hablamos un poco, rompimos el hielo y cuando le entregue mi tarjeta (que me identifica como consultor gráfico), ahi entendio todo.

    espero haber respondido, tus preguntas
    saludos 🙂

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