Los freelanceros y las tarjetas de crédito

La peor idea que he tenido en toda mi carrera profesional fue la de financiarme a través de la tarjeta de crédito.

Tarjeta quemada

Confieso que me dió tanto gusto terminar de pagar una de ellas que, cuando la cancelamos, le prendí fuego; aún la conservo como trofeo.

Esta historia de terror comenzó hace 11 años, acababan de caer las Torres gemelas en Nueva York y la economía mundial vivía uno de sus momentos más inciertos. Tenía varios clientes, pero nada de pagos a tiempo. El círculo vicioso era invisible ese momento: terminaba un proyecto y como no me lo pagaban de inmediato comenzaba a cubrir mis gastos con la tarjeta de crédito, en cuanto llegaba algo de dinero lo usaba para pagarla, pero no siempre podía saldarla completamente. Fue así que de poquito en poquito mi deuda con la tarjeta comenzó a crecer y crecer.

Como en ese entonces no estaba acostumbrada a cobrar anticipos todos los gastos relacionados con el desarrollo de un proyecto (desde el pago del estacionamiento para visitar al cliente hasta la grabación de una locución para su presentación) corrían por mi cuenta. En pocas palabra YO estaba financiando a los clientes con dinero de mi bolsa o, lo que fue peor, de mi tarjeta de crédito.

El trabajo de mi esposo también es de freelance así que los problemas de liquidez nos afectaban parejo, la cobranza seguía siendo nuestro punto más débil, las promesas de pago me tenían al borde de un ataque de nervios, sobre todo cuando llegaba la fecha de corte y con trabajos juntabamos para pagar el mínimo. En ese entonces no sabíamos que era una práctica mortal sólo cubrir el mínimo de la tarjeta.

Luego, para empeorar la situación, echamos mano de OTRAS tarjeta de crédito que nos ofrecían una tasa de interés menor. Lo malo fue que esa tasa preferencial sólo la otorgan si pagas, por lo menos, el doble del mínimo requerido. Nadie nos lo avisó y los intereses se fueron hasta las nubes, siempre andabamos juntando para bajarle a la deuda, pero se volvió algo difícl y doloroso: reducimos nuestros gastos a lo mínimo posible, nada de lujos o vacaciones, nada de ropa nueva y ni pensar en actualizar nuestras computadoras, lo único que mantuvimos fueron los seguros del coche y gastos médicos mayores. Muchas veces adquiríamos artículos bajo el esquema de “meses sin intereses”. El colmo fue cuando a en ocasiones cubrimos las deudas de la tarjeta A a través de la tarjeta B o C.

Con pena les comparto que en varias ocasiones recurrí a préstamos familiares para cubrir los pagos de las tarjetas. Sobra contarles que sufría de insomnio por la preocupación, me dolía el hígado cada que tenía que llamar a los clientes morosos y sinceramente llegué a pensar en conseguir un trabajo fijo o de plano ponerme a verder lo que fuera en algún bazar navideño. Así pasamos varios años sobreviviendo, haciendo berrinches con los clientes que no pagaban a tiempo y aceptando chambitas malas que nos consumían el tiempo.

La peor temporada que tuvimos se la debemos a la influenza AH1N1: la economía se paralizó durante un mes y todos nuestros proyectos se detuvieron o cancelaron y nuestras deudas con las tarjeta seguín creciendo todos los días.

Por fortuna en esa época mi marido pudo tomar un curso que, desde entonces, le recomendo a todos los que conozco: El Taller Emprende de la Fundación Proempleo*. Se trata de un programa de un mes enfocado principalmente a emprendedores, pero que a los freelanceros nos funciona de maravilla.

El Taller Emprende se divide en 4 módulos:
1. Desarrollo humano
2. Administración y Mercadotecnia
3. Contabilidad y finanzas
4. Ventas y servicio al cliente

Gracias a este taller tuvimos la capacidad de evaluar nuestros costos y darnos cuenta de que estábamos regalando nuestro trabajo, también reenfocamos nuestros esfuerzos de mercadotecnia. Organizamos de mejor manera nuestra administración y despedimos a los clientes malos. También nos hicimos consientes del famoso capital de trabajo que permite que un negocio opere aún cuando sufra de una mala racha.

Nos quedó claro de que era indispensable acabar con nuestras deudas lo más rápido posible. Cambiamos nuestra visión sobre el tipo de proyectos que deberíamos tomar y cuales mejor no. Aplicamos rigurosamente el cobro de anticipos para cualquier proyecto ¡y nos empezó a ir mucho mejor!

En cuanto fuimos saldando nuestra deuda con las tarjetas las cancelamos y al día de hoy no tenemos ninguna deuda ¡valió la pena el esfuerzo! Ahora jamás compramos a “meses sin intereses”, si no tenemos el dinero para comprar algo nos ponemos a ahorrar y lo adquirimos cuando nos alcance.

Nos hemos unido al club de los “totaleros” o personas que usan tarjeta de crédito y que en la fecha del corte pagamos la totalidad de los gastos del mes.

Curiosamente ahora los bancos nos envían cartas ofreciéndonos préstamos enormes con, por supuesto, tasas de interés enormes. Créanme cuando les digo que disfruto cuando rompo en pedacitos estas cartas, me recuerdan un pasado lleno de errores que jamás volveré a cometer.

* La Fundación proempleo cuenta con 5 centros en el D.F. y 10 en la República Mexicana. El costo del taller es de menos de $1,000 pesos.

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15 comentarios en “Los freelanceros y las tarjetas de crédito

  1. Ah, pero que caray. Creo que tomaré esos talleres porque ya me urge emprender mi propia empresa, dígase freelancear. Desafortunadamente mi trabajo actual paga bien pero deja mucho que desear profesionalmente, siento que me estoy estancando, cañon.

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  2. ¡¡Que bien!! La tarjetas de crédito son una trampa. Si tod@s l@s que trabajamos como “freelance” pensáramos como los bancos como: cobrar bien por nuestros servicios, con cobro de intereses en pagos retrasados, manejar contratos y no dar préstamos sin ganancia, entonces no sufiririamos tanto. 😉

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    • ¡Oh, sí! es una magnífica forma de ver el “otro lado de la moneda”.
      Lo que definitivamente no vuelvo a hacer es financiar a los clientes nomás porque no tienen dinero para el proyecto.
      Y mi lema ahora es ¡pare de sufrir! jajaja.

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  3. Debo confesar la misma e idéntica situación, y aquí destaco mi desinformación del manejo de las tasas de interés aplciadas a pagos mínimos y el interminable camino al saldo de un adeudo. Como bien dices, también soy “Totalero” pero extraño la tranquilidad de un pago cómodo y mensual.

    Lo que aprendí después de una mala racha, la tarjeta de crédito no es mala, el usuario es responsable de su uso, así que en mi experiencia propia, he adquirido responsabilidad financiera y administrativa. Lástima que no supe de un taller como el que mencionas antes de envolverme en un pozo que no se le ve fondo o haberme informado antes de las responsabilidades crediticias de los bancos. Al final de la línea, lo importante es salir bien librado y tranquilo de estas situaciones.

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    • Gracias por el comentario Israel.
      A mí me encantaría que en las secundarias de este país enseñaran una materia de “Créditos,tarjetas y cosas de esas” me parece indispensable que cualquier “ciudadano de a pie” tenga las herramienta básicas para tomar la decisión de contratar un crédito, haciéndose responsable de su uso de manera informada.
      A mí me ayudó mucho la lectura del Blog de mi querida ovejita http://www.blogylana.com que de una forma muy cercana te habla de finanzas y su aplicación en la vida diaria.
      También fue de gran apoyo la lectura de libro “Pequeño cerdo capitalista” de Sofia Macías.
      *** Porque la tranquilidad no tiene precio. ***

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  4. A mí me pasó igualito que a tí, tenía un buen historial y era ‘totalero’, pero honestamente no conocía a detalle sobre el funcionamiento de las TdeC’s, yo nomás pagaba la totalidad de lo que había comprado y ya, todo fue que un cliente me haya quedado mal con un pago y se fue todo al carajo, contaba con ese pago para pagar el total de la TdeC, desgraciadamente no tenía lana de otro lado mas que de otras tarjetas y fue un circulo vicioso que duró 3 años, los intereses se fueron a una cantidad practicamente impagable, yo seguía dando mínimos pensando que aunque fuera tarde iba a salir de esa deuda, craso error, pero en fin, hasta que me cayó un proyecto bueno pude casi liquidar al 100% las tarjetas, y tengo que ser honesto, yo solito me metí en esa bronca, ‘compras’ muy fácilmente los spots de los bancos, dizque están para ayudarte y blablabla, son un vil sucio negocio; y coincido contigo, desde secu o prepa necesitamos algo de educación financiera, aunque sea básica, sale uno de carrera muy ‘ñetas’.
    Por ahora ya no tengo tarjetas, me sentí tan feliz cuando pude finalmente cancelarlas (que es otro tema, cancelar una TdeC no es así de ‘enchílame otra’ y ya, me da la idea de que el banco siempre te quiere de cliente para que siempre les debas). Por el momento estoy tratando de llevar mi vida sin tener qué disponer de una tarjeta de crédito, seguramente en un futuro necesitaré de una, pero ya me dí una vuelta al infierno y he vuelto airoso, jodido pero entero jaja.
    Excelente tu blog, orita visito el link del Taller Emprende que mencionas. Felicidades!

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    • ¡Ay, Hugo! Tú y yo aprendimos de la peor manera cómo NO se deben usar las tarjetas de crédito.
      Parece que es un error común el “aprovechar” las ventajas de las tarjetas y terminar en el infierno.
      A mí me pasó que, cuando llamamos al banco para cancelar una de ellas, nomás no me querían hacer el trámite: me preguntaron que porqué quería dejarlos, me ofrecieron mil tratos para que no cancelara la tarjeta, me dijeron que ya no me iban a cobrar la anualidad,que me iban a dar tarjetas adicionales gratis, que me iban a aumentar el límite de crédito… ¡hasta me ofreció vales de despensa! Casi, pude escuchar cómo chillaba el empleado que me atendió por teléfono. Llegó un momento en esa conversación que tuve que decirle ¡joven, me está usted haciendo perder el tiempo, ya llevamos 20 min. en esta llamda así que, por favor, ya no le de más vueltas!

      Entonces les paso el siguiente tip: si quieren ahorrarse la anualidad de la tarjeta, aunque se a por un año, salden todo su adeudo y llamen para cancelar la tarjeta, a lo mejor les ofrecen algo interesante, pero “a lo peor” sí se las hacen efectiva y pierden la tarjeta, pero el que no apuesta no gana.

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  5. Hola, sabes? he vivido tu historia de las tarjetas de crédito pero con mi mamá y por eso desde siempre le he hecho la guerra a los bancos… sólo tuve que sacar una de débito para que me pudieran pagar, pero una vez depositada la quincena lo sacaba todo y ahí lo fui juntando ya que tenia la idea de irme de viaje algún día… bueno ese día llegó, pero sabes? el no tener tarjeta de crédito me empezó a complicar el plan de viaje ya que buscando ofertas baratas en internet (vuelos y hospedaje) te piden a fuerzas tarjetas de crédito ò_ó (malditos…) y no nada más en internet sino tmb en EU se paga así… en fin con tal de que dije bueno tengo el dinero y con eso liquido totalmente la tarjeta… pero obvio no me la dieron porque no tengo historial crediticio (jajajaja) y para empezar a hacer ese historial crediticio saqué una tarjeta departamental (o sea te tientan a que te endeudes con alguien más ò_ó)… esa si me la dieron pero la vdd no pienso usarla… con tal de que la fecha de mi viaje llegó y tuve que pagar más por contratar una agencia de viajes donde si podía pagar con débito o en efectivo… al final de cuentas las tarjetas de crédito son un mal necesario… por esta experiencia sigo pensando en sacar una, pero sólo para cosas o emergencias que lo ameriten… mientras estará bien guardada en el cajón. Por otro lado, si tienes razón de que en las escuelas deberían enseñarte finanzas o cosas así… y en la carrera debería haber talleres de entrenamiento para “tolerar la frustración” y “trabajar bajo presión” para no morir o desertar en el intento… tmb algo que lamenté que no me enseñaran en la universidad fue cómo se manejan los impuestos y eso del sat… eso es básico incluso para cualquiera… deberían enseñar eso desde la prepa… Saludos! y me encanta tu blog 🙂

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    • Jo, jo, me hiciste recordar el dicho de mi abuelito que decía “El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla”.
      Actualmente me queda clarísimo la utilidad de las tarjetas de crédito, la uso continuamente, pero con prudencia y siempre “totaleando” a la fecha del corte.
      Las tarjetas tienen muchos usos, por ejemplo: por mi trabajo a veces viajo a los estados y rento un auto, si no contara con una tarjeta de crédito nomás no me rentarían nada.También compro un montón de cosas por internet y gracias a la tarjeta de crédito y a PayPal puedo hacerlo sin problema. En los hoteles prefiero dejar un voucher abierto a tener que hacer un depósito de $1,000 o más.
      Obviamente hay que fijarse dónde la uso y quienes la manipulan porque las clonaciones de tarjetas están a orden del día.
      Yo también voto porque se imparta la clase de “Impuestos y algo más” desde la prepa ¿a dónde habrá que mandar la solicitud?

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  6. Debo decir que he resistido a eso de las TC… mi marido no y aun sigue sufriendo, aunque yo lo apoyo para que realice los pagos.
    Visité el link del Taller que mencionas, dispuesta a tomarlo y zaz no lo dan en mi ciudad (Juárez, Chih), creo que tendré que darme una vuelta a otro estado para tomarlo, porque creo que si es necesario.

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    • Hola Salomé, te platico que las talleres de Proempleo también se imparten en sábados ¿y si les llamas y preguntas por otras opciones/instituciones se dediquen a lo mismo?
      Por ejemplo, Nacional Financiera tiene cursos cortos y gratuitos sobre temas tan interesantes como “Determina bien tus costos”, “Identifica a tu cliente, mercado y competencia”, “Cómo promocionar eficientemente su producto o servicio”.
      Y dile a tu marido que no queremos verlo sufrir, que acabe con sus deudas a la mayor brevedad.

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  7. wow… Creo que eso me esta pasando a mi.. Estoy hasta el full de trabajo y hasta el full de deudas…. Lo malo es que no tengo tiempo para ir a cobrar a los clientes… Me haz dado la luz… No me pierdo la mesa el deo 21 de Abril. Por ahi nos vemos…. Gracias por la info

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  8. Hola!!! esto me recordó a uno de mis amigos que siempre les están llamando del banco.
    Ellos tienen un despacho de diseño web, y soluciones tecnológicas, lo malo de esto es que los clientes no pagan y como mencionas , ellos son los que tienen que financiar a los clientes con su propio dinero, y esto les ha ocasionado problemas con los bancos.
    En mi caso yo no tengo tarjetas de crédito, y no estoy peleada con los bancos, por que por suerte me pagan con cheque en mi trabajo, pero mi novio si, y solo las usa solo cuando son cosas necesarias, y eso solo la tiene para que no le cobren comisiones, y para comprar cosas en linea.
    Lamentablemente si quieres viajar al extranjero es necesario la tarjeta de crédito,ya sea por que es como requerimiento tanto para la visa canadiense y de EUA (por suerte y a mi todavía no me toco ese requerimiento para viajar a Canadá =D ), pero ahora mi novio y yo estamos planeando un viaje para Orlando y lo malo es que si pagas con tarjeta de crédito las comisiones son altas. He estado revisando en bancos y he encontrado una tarjeta que es similar a la de débito, pero la diferencia es que le depositas el dinero en dolares y sale mas económico que estar pagando comisiones al banco.

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    • Ese tipo de tarjetas que mencionan son las llamadas “tarjetas de débito” que son geniales, porque con ellas sólo puedes gastar el dinero que realmente tienes en el banco. Nada de pagar comisiones, porque no es crédito.

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