¿Es un lujo elegir a tus clientes?

Pros y contras del freelanceo. Parte 5

Una de las ventajas que más me gusta de trabajar por mi cuenta es la posibilidad de escoger los clientes/proyectos que me interesan; no voy a mentir y decir que siempre puedo escoger trabajos que resultan atractivos y retadores, pero siempre busco trabajar con personas donde la relación se basa en la mutua conveniencia y el trato profesional donde todos salimos ganando.

Además del intercambio económico por el resultado de mi trabajo es importante que la relación sea, por lo menos, cordial. Tal vez sonaré pretenciosa, pero me he dado el gusto de terminar la relación con clientes abusivos que no pagan a tiempo, que sólo quieren gastar lo menos y piden mucho más o que simplemente no me respetan: no tolero el más mínimo trato misógino.

A lo largo de los años he desarrollado un sexto sentido que me permite saber, desde el primer contacto telefónico, si el prospecto tiene posibilidades de convertirse en un buen cliente o si de plano mejor lo desaliento y le explico que no soy su mejor opción, así evito la pérdida de tiempo para ambas partes. Seguramente algunos jóvenes diseñadores me reclamarán que “chamba es chamba” y que dada la situación económica nacional NO se le puede hacer el feo a ningún cliente, pero difiero de la postura de tomar la primera chambita que nos ofrecen, piensa que “Todos son clientes de alguien, pero no todos son tus clientes“. Así que lo que a primera vista puede parecer un lujo en realidad es un conjunto de decisiones que te permiten elegir a los clientes que más te convienen económica y logísticamente. Dicho de otra forma ¿porqué perder tiempo/dinero/esfuerzo en proyectos que no te redituan? ¿prefieres mantenerte ocupado “con lo que caiga” o emplear ese tiempo en contactar prospectos más interesantes?

Otra ventaja de trabajar como freelancera es la posibilidad de abordar proyectos muy diferentes en cada ocasión: hoy estoy trabajando para un sitio arqueológico, el mes pasado trabajé para una cadena de librerías y el mes que entra terminaré un proyecto para un puerto. Tal vez muchos tienen la oportunidad de enfrentarse a diferentes retos en sus empleos, pero no dejo de recordar a una compañera de la carrera que se quejaba amargamente sobre su trabajo: únicamente diseñaba empaques para medicinas.

Unas preguntitas finales

¿Estás trabajando con los clientes que te convienen? si la respuesta es no y eres freelancero ¿qué esperas para contactar a los prospectos que te interesan? ¿o estás esperando a que como por arte de magia se enteren de que existes y corran a contactarte?

A la caza de nuevos clientes

Pros y contras del freelanceo. Parte 4

Ya no sé si debo catalogar como Pro o Contra la necesidad que tenemos los freelanceros de conseguir nuevos clientes todo el tiempo. Algunos freelanceros dirigen sus esfuerzos a conseguir los clientes recurrentes que les dan trabajo constante, otros le apuestan a conseguir dos o tres clientes grandotes que los mantienen ocupados todo el año. A mí me encantan los clientes recurrentes, pero la mayor parte de mis ingresos provienen de clientes de una sola ocasión, así que tengo que estar constantemente referescando mi cartera de prospectos, lo cual representa más esfuerzo e inversión, pero también permite la diversificación de retos. Ahora recuerdo el caso de un diseñador freelancero que tuvo la “suerte” de comenzar a trabajar para una compañía grandotota, por dos años le mandaron muchísimo trabajo y él, en plena temporada de vacas gordas, se enganchó con un departamento y un coche nuevo, fue entonces que le hicieron la oferta de la muerte: o se contrataba como un empleado más de la empresa grandotota o dejaban de enviarle trabajo; él sintió que no tenía otra opción y fue contratado por una suma menor a la que ganaba por su cuenta… lo despidieron 4 años después… aún le faltaban como quince años para terminar de pagar su departamento… (*escriba usted aquí la moraleja que se le ocurra*).

Yo confieso que a ratos es desgastante redactar cuatro cotizaciones en una mañana sin tener muchas esperanzas de que se concrete alguna de las propuestas, pero tengo que continuar elaborándolas con el mismo empeño: alguna se convertirá en el proyecto de la próxima semana.

La página de internet es mi principal medio de publicidad, el 80% de mis clientes llegan a ella gracias a San Google. También he obtenido contactos a través de Twitter y el Blog de mi despacho. Sin embargo no puedo quedarme cruzada de brazos esperando a que el teléfono suene o me llegue una solicitud por correo.

Cuando el trabajo baja tengo tiempo para dedicárselo a la búsqueda activa de nuevos prospectos, busco los datos de alguna empresa con la que me gustaría trabajar y hago un contacto en frío vía telefónica para intentar hablar con la famosísima persona indicada a la que le explicaré brevemente cómo, lo que hago, puede ser de su interés. Si la llamada progresa y obtengo una recepción favorable ofrezco enviar una carta de presentación vía correo electrónico, de esta forma estoy obteniendo el permiso directo del prospecto que no debería considerar mi información como spam. No está de sobra mencionar que no tiene ningún caso contratar empresas que te ofrecen enviar tu información a miles de ejecutivos del país, es prácticamente nula la posibilidad de que consigas un contacto interesante por ese medio; te lo planteo de otra forma ¿cuántas veces has adquirido un producto o servicio que recibiste a tu bandeja de Spam o que te llegó en un correo masivo sin personalizar?

Hacer este trabajo de prospectación telefónica es tedioso y requiere tener la piel gruesa pues en más de una ocasión te contestarán de forma poco receptiva y en ocasiones hasta grosera, pero vale la pena realizarlo: son varios los clientes que he obtenido con este método.

Personalmente considero que el contacto personal con los prospectos es la mejor forma de conseguir nuevos clientes, aunque mis experiencias en Exposiciones especializadas me ha dejado un mal sabor de boca, pues en las tres veces que lo hice la inversión fue mayor al resultado obtenido. Fueron días verdaderamente agotadores que arrojaron poquitos contactos de calidad. Tal vez no escogí las exposiciones adecuadas, no lo sé.

Obviamente la recomendación de boca en boca es lo mejor que puede suceder por eso yo les sugiero a los freelanceros que aprovechen el momento en que cliente se encuentra emocionado con la entrega de nuestro trabajo: si el momento es propicio podemos decirle “- Me da gusto que te encuentres satisfecho con el resultado del proyecto ¿tendrías inconveniente en recomendarme con tus conocidos?- O algo por el estilo; nunca sabemos quienes pueden ser sus contactos.

En resumidas cuentas, a menos que compre un boleto de lotería y me gane el premio mayor, tendré que continuar buscando nuevos clientes todo el tiempo.

Bueno, yo ya te compartí mis estrategias para cazar nuevos clientes, ahora me encantaría que tú nos compartieras alguna.

El freelancero trabaja donde quiera

Pros y contras del freelanceo. Parte 3

“Trabajar desde donde yo quiera”… suena bien ¿no? La mayoría de los freelanceros trabajan en casa, algunos cuentan con una oficina independiente y otros se conforman con la conexión de un café internet.

En principio es bastante cómodo trabajar desde casa, tienes la ventaja de no invertir tiempo/dinero en trasladarte todos los días hasta una oficina, pero como tu lugar de trabajo está siempre cerca es fácil que te la pases allí más tiempo del necesario.

Personalmente yo valoro mucho la posibilidad de comer en casa, no tengo que gastar todos los días en comida de restaurante y puedo mantener una mejor dieta pues yo misma preparo la comida, además de que me gusta hacerlo. Aunque he de confesar que hay raras ocasiones en las que “por andar en el bomberazo” no tengo tiempo para preparar nada y tengo que recurrir a la nada saludable comida a domicilio.

Laborar desde la casa también requiere inversión, si quieres trabajar como freelancero de forma profesional en importante que asignes en tu hogar un lugar específico para montar tu oficina, con equipo propio, nada de que usas la mesa del comedor como escritorio y que tu mamá contesta el teléfono que aparece en tus tarjetas. Mientras más independiente sea tu espacio de trabajo, mejor: es desconcertante si llamas a un freelancero y escuchas el llanto de un bebé al fondo. También deberás considerar si tu actividad requiere que los clientes te visiten en tu domicilio, así, que si es necesario, acondiciona un recibidor independiente al resto de la casa. Te confirmo que no es glamoroso pasar al cliente a tu habitación de soltera donde se encuentra el cerro de ropa para planchar. Si te resulta muy complicado ofrecer un espacio adecuado de reunión puedes recurrir al Starbucks de la zona o, si quieres invertir algo más, recuerda que los servicios de oficinas virtuales también rentan sus instalaciones por hora.

Trabajar en tu casa tienen otro beneficio: no necesitas vestir de saco y corbata o tacones y medias, no requieres usar uniforme ni invertir en un guardarropa demasiado sofisticado. Como actualmente es posible trabajar a distancia sin necesidad de visitar físicamente a los clientes algunos freelanceros “extremos” no se cambian ni la pijama para chambear… tal vez esto cambie cuando los videoteléfonos o el Skype se popularicen.

Si te encuentras trabajando en la casa de tus padres no cometas el error de no incluir en tus costos el gasto de luz, agua, renta o predial, etc. El hecho de que tus papás estén financiando tu trabajo puede generar una distorsión en tus precios que te impactará cuando dejes de vivir allí. Lo decente sería que contemplaras estos gastos en tus cotizaciones y les pagues a tus progenitores el equivalente de lo que consumes, es lo justo ¿no?

Una pequeña nota que sobre el trabajo desde casa

Con mayor frecuencia algunas compañías recurren a la opción de permitir que sus empleados trabajen desde su casa, los beneficios son obvios: no tienes que desplazarte hasta el corporativo y puedes atender más de cerca tu vida familiar, sin embargo el lado negativo de esta modalidad laboral no salta a primera vista: como no tienes un horario tan restringido deberás estar disponible más tiempo, recibiendo emails durante el fin se semana y llamadas de tu jefe(a) a deshoras. Esto sin contar que en ocasiones estarás ocupando tus propios recursos como computadora, teléfonos, electricidad, etc.

¿Es cierto que los freelanceros ganan más?

Pros y contras del freelanceo. Parte 2

No es ningún secreto: los sueldos en México (y en otros países) andan por los suelos. Me escandaliza escuchar que algunos diseñadores gráficos ganan $3,500 pesos mensuales trabajando en imprentas o despachos de tercera categoría, a veces sin contrato y por lo general sin hora de salida fija.
La información que ofrece el portal de la Secretaría del Trabajo es desalentadora: en el primer trimestre del 2011 “Las carreras mejor pagadas” rondan los $11,000 pesos en promedio, y los diseñadores gráficos no figuramos en la lista.

Y aunque nuestro ex-Secretario de Hacienda jura que con sólo $6,000 pesitos “ya la hicimos” yo estoy segura de que llevar una vida “clase media” requiere más que eso. ¿Es, entonces, una buena opción convertirse en Freelancero en medio de esta economía? ¿es cierto que los freelanceros ganamos más?… la respuesta es Sí, potencialmente puedes ganar más por tu cuenta que trabajando como empleado, pero no hay garantía de que así sea. Como todo en la vida depende de varias circunstancias, a continuación algunas de ellas:

  1. ¿Qué tan bueno(a) eres en tu trabajo? Suena simple, pero si tu trabajo es regular tirándole a mediocre mejor quédate con la chamba que ya tienes y confía en que tu jefe(a) no se dé cuenta. Por el contrario, si consideras que la calidad de tu trabajo es superior y no tiene relación con el mugroso sueldo que te pagan pues ya te viste lento(a) para conseguir un aumento, cambiarte de chamba o comenzar a freelancear. Si eres algo más que bueno en lo que haces tendrás clientes contentos que recomendarán tu trabajo.
  2. ¿Qué tan bueno(a) eres para conseguir tus propios clientes? Si eres de los diseñadores que prefieren concentrarse en la chamba y dejan que sea otra persona la que lidie con los clientes, te tengo una mala noticia: para ser freelancero es indispensable tener dotes de vendedor (te vas a vender tú mismo), contar con nociones de servicio al cliente y relaciones públicas, así que si odias tratar con los clientes, mejor quédate donde estás… o comienza a aprender estas cualidades, nadie nació conociéndolas.
  3. ¿Qué tan competido está tu mercado? es más probable que cotices mejor tu trabajo si tienes una especialidad, por ejemplo la fotografía de producto o la programación de alto nivel. Si piensas ser freelancero para trabajar en lo que caiga, por ejemplo, tarjetas de presentación, volantes y logotipos, vas a tener que batallar mucho más pues ese mercado está saturado por la oferta.

En resumen: si eres bueno(a) en lo que haces, tienes cualidades de vendedor y ofreces un servicio especializado de calidad tienes grandes probabilidades de ganar más por tu cuenta que en un empleo fijo.

Pero antes de que corras a renunciar a tu chamba, déjame platicarte el lado oscuro del freelanceo: trabajando por tu cuenta no tienes un sueldo garantizado, habrá temporadas buenas y temporadas malas; si te enfermas y dejas de trabajar simplemente dejas de ganar; tampoco tendrás aguinaldos, ni repartos de utilidades, ni bonos por puntualidad. Además, todos los gastos correrán por tu cuenta: el pago de la luz, internet, equipo, software, etc.

Por el otro lado, en un empleo fijo nunca ganarás más de lo acordado, sin importar cuánto te esfuerces, a menos claro, que en tu empresa tengas la posibilidad de ascender en el organigrama. Algunas personas prefieren quedarse con la “seguridad” que ofrece un empleo fijo, pero, a menos de que tengas una plaza en el Gobierno, sospecho que a nadie le dan un contrato garantizado por 10 años, así que esta “famosa seguridad” de un empleo fijo no es tan cierta.

Y a tí ¿cómo te va cómo freelancero? o ¿has pensado renunciar a tu trabajo fijo para futuro cercano? No nos dejes con la duda y compártenos tu historia aquí, en los comentarios.

Empleado y freelancero: más dinero, menos tiempo

Siempre he pensado que ser freelancero es una actividad tan demandante como un trabajo fijo, pero no me quedaba claro cómo algunas personas realizan ambas, me parece extraordinariamente complicado atender correctamente las dos actividades. Entonces, para obtener información de primera mano, recurrí a Twitter para solicitar la ayuda de diseñadores, ilustradores y programadores que tienen un empleo fijo y además trabajan haciendo freelance. Les agradezco a todos los que se tomaron el tiempo para contestar el cuestionario que arrojó interesantes datos como los siguientes:

¿Cuánto tiempo le dedicas a cada actividad?

Las horas que dedican al empleo fijo va desde las 40 hasta las 50 horas semanales. El tiempo destinado al freelanceo varía mucho más, los que menos tiempo le dedican emplean 5 horas o sólo los fines de semana, la mayoría invierten 10 a 12 horas a la semana, pero hay casos donde trabajan por su cuenta hasta 30 horas a la semana.

¿Cuáles son sus motivaciones para abordar ambas actividades?

  1. En primer lugar, obtener ingresos extra para complementar el sueldo que se recibe en el empleo fijo, la mayoría manifiestan que el sueldo no es suficiente para cubrir sus gastos.
  2. Salir de la rutina del trabajo practicando habilidades distintas que permiten un escape creativo: se tiene la posibilidad de elegir los proyectos más atractivos, controlar todo el proceso creativo y mantener un contacto directo con diferentes clientes.

Como dato curioso encontré que varios profesionales mencionaron que freelancear les ayuda a desestresarse, suena contradictorio, pero algunos encuentran en el freelanceo un escape a las presiones del trabajo.

Las personas que tienen un trabajo fijo ven al freelanceo como una actividad que les permite obtener ingresos extra a través de proyectos mejor pagados/valorados; sin embargo la principal desventaja de mantener estas dos actividades es obvia: el tiempo no es suficiente y se sacrifica el tiempo para dormir y se limita la vida social. Se requieren de cualides de malabarista para manejar a los clientes personales y las obligaciones del trabajo fijo. En ocasiones no es posible tomar proyectos de freelance que demandan más tiempo del disponible o se corre el riesgo de convertirse en, como alguien bien lo describió, Esclavo del teclado.

Si bien los profesionales que viven solos no sufren reclamos de los parientes, los que viven con una familia constantemente resienten “el tiempo robado” a la convivencia con la pareja, los hijos y los amigos. Los comentarios al respecto son claros:

“- Mientras entre dinero a la casa, no hay problema, bueno, no mucho.-”

“- No les gusta mucho, pero alguien tiene que pagar las cuentas, hay comprensión aunque no aceptación total.-”

En dos casos me platicaron que los jefes saben de la actividad freelance de los empleados y les permiten realizar proyectos personales durante la hora de la comida o en momentos libres.

La última pregunta que les hice fue ¿Has pensado en renunciar a tu empleo fijo para dedicarte de lleno a freelancear? ¿por qué?

Aquí las respuesta que me parecieron más reveladoras:

  • Aún espero en algun momento independizarme.
  • Difícilmente podría renunciar a mi empleo.
  • Sin duda lo que espero hacer en un futuro es tener mi propio negocio, no como freelancer, sino con un despacho/agencia.
  • No actualmente; no tengo tantos clientes o entradas de dinero por fuera que puedan cubrir lo que gano en el fijo ni mis necesidades de dinero.
  • No, por las prestaciones y la certeza de que cada quincena hay dinero en la cuenta.
  • Lo he pensado, pero creo que el tener un sustento fijo, confiable, por el momento supera la idea de ser libre e independiente“.

¿Te identificas con alguno de ellos?