Freelanceros con miedo

MiedosaYo tengo la teoría de que, por lo menos, la mitad de los problemas que enfrenta un freelancero se deben a sus miedos. El miedo no permite avanzar, es angustiante, te hace perder valiosas oportunidades y, tarde o temprano, te paraliza.

Miedo a conseguir nuevos clientes

Sí, ya sé que la economía está por los suelos, que tal vez los pocos clientes que tienes no son suficientes para mantener tus gastos, pero ¿qué has hecho al respecto para contactar nuevos clientes? ¿Cuándo fue la última vez que levantaste el teléfono para “llamar en frío” a una empresa con la que te gustaría trabajar? Las excusas para no contactar a un prospecto desconocido sobran, desde las perfectamente racionalizadas hasta las verdaderamente absurdas, pero, lo peor que te puede pasar es que te cuelguen el teléfono y, deveras, nadie se ha muerto de eso.

Miedo a perder clientes

Tengo un cliente bastante antiguo al que tenía muchos años de cobrarle lo mismo por cierto trabajo periódico, hasta que un día me di cuenta de que ya no podía seguir cobrándole tan poquito. Me daba pavor pensar en que debía contactarlo para comunicarle las nuevas tarifas ¿y si me mandaba al diablo y de paso lo perdía? Como de todas formas y ya estaba trabajando con pérdida me animé a enviarle un correo muy cortés para informarle que debía actualizar los costos. La respuesta fue un indoloro “De acuerdo.”

Miedo a exigir un trato profesional

Algunos freelanceros confunden el trato profesional con el trato servicial, me ha tocado ver profesionales independientes que se aguantan más de una hora esperando a que llegue su cliente a una cita. Mientras más tiempo esperes a alguien, más desesperado te verás. Los malos clientes saben oler la desesperación y suelen manipular a los freelanceros con baja autoestima.

Miedo a defender tu trabajo

El cliente siempre tiene la razón, pero nosotros tenemos los conocimientos para ayudarlo a obtener un mejor resultado. Nunca tengas miedo a defender tus ideas sobre el proyecto para el que te contrataron. No se trata se ser sordos a las observaciones de los clientes, pero recuerda: tú eres un profesional de tu área y te pagan por aplicar tus conocimientos en beneficio del cliente.

Miedo a exigir un pago puntal

Todos los día nos enteramos de que a alguien no le han pagado lo que le deben por el trabajo que ya realizó. Lo que no escuchamos todos los días es qué están haciendo esas personas para conseguir ese pago atrasado, además de quejarse.

Desde que inicias un proyecto debe quedarles claro (a ti y a tu cliente) cuáles son las fechas críticas en el desarrollo: las fechas del pago del anticipo, las de recopilación de materiales, de revisiones, de la entrega final y la del pago del saldo. Es tu responsabilidad averiguar cuáles son los trámites que tienes que cumplir para entregar una factura y recibir el pago en el tiempo acordado. Cada empresa inventa sus propios sistemas administrativos para realizar sus pagos lo más tarde que se pueda, pero está en tus manos evitar “que te lleven al baile” por ignorancia.

No disfraces al miedo de “pena”

A veces, para no sonar tan mal, decimos que “algo nos da pena”, porque aceptar que “algo nos da miedo” sería aceptar que somos miedosos, así que mejor decimos que somos penosos. Cuando decirmos –Es que me da pena llamar para preguntar por el pago…–  en el fondo lo que sentimos es miedo a tomar el teléfono, hablar con una persona y ser rechazados.

La mejor forma de acabar con el miedo es haciendo algo al repecto: habla, muévete, ofrece, negocia, trabaja. Los problemas no desaparecen solos y ciertamente enfrentarlos da susto, pero el día que te corten el internet por falta de pago, o el día que no te alcance para pagar la renta, ese día te va a quedar muy claro que el miedo no es un buen aliado ¡y menos si eres freelancero! porque nadie va a salir a hacer las cosas por ti.

Obviamente no se trata de volverse una persona temeraria que se avienta al vacío a la menor provocación, pero te aseguro que, si comienzas a afrontar las situaciones que te dan miedo o pena en tu quehacer profesional, tu cuenta de banco empezará a beneficiarse.

¿Qué otros miedos asociados al freelanceo conoces?

Que no te dé pena cobrar tu trabajo

Con cierta sorpresa que he topado con una realidad que no me esperaba: hay un buen número de freelanceros a los que les da pena cobrar su trabajo ¡en especial si se trata de mujeres diseñadoras!Que no te de pena cobrar tu trabajo

Yo confieso que eso me pasó al principio de mi trabajo profesional, pero luego-luego se me quitó: era una cuestión de simple supervivencia, si permitía que los clientes se fueran sin pagar no pasaría mucho tiempo antes de que yo renunciara a mi profesión. Así que lo tatué en piedra “Estoy en esta profesión PRIMERO porque me encanta, pero TAMBIÉN porque es mi modo de vida, mi sustento”.

Hace algunos días en twitter una diseñadora gráfica me dijo “que le daba pena cobrar” y me preguntó si yo sabía a qué se debía, entonces me puse a pensar largo y tendido al respecto y encontré varias posible razones:

  1. De chiquitas nos dijeron que no deberíamos esperar un pago por lo que hacemos de buena manera, de buena gana o como un favor. Entonces ya la llevamos perdida cuando hacemos un trabajo para algún amigo, sobre todo si nos pide “que le echemos la mano”. Peor aún si se trata de un familiar que nos solicita que “por favor le demos una ayudadita” con su página de internet o con el logotipo de su changarro ¿cuántos de ustedes han recibido el pago oportuno y justo por este servicio? Yo opino que la solución es muy sencilla: aclarar desde el principio si el trabajo será gratis o cual será el costo por realizarlo, de esta forma no habrá malos entendidos y evitarás resentimientos.
  2. Es de mala educación hablar de dinero. En México es un tema tabú hablar de dinero abiertamente, aquí se considera grosero preguntarle a alguien cuánto gana. Durante la carrera nadie me enseñó a plantarme frente al cliente y solicitarle dinero, eso es algo que he tenido que aprender “a la brava” a lo largo de los años. Peor aún: la religión católica proclama que es mejor ser pobre a ser rico.
  3. Te hacen sentir que lo que haces no es tan especial. Hay clientes abusivos se valen de varias estrategias, consientes o inconcientes, para que tú no cobres: demeritan tu trabajo o no valoran tus conocimientos para conseguir que les bajes el precio o de plano les regales el proyecto. Una de las frases que más odio de un cliente es cuando dice “La verdad yo podría hacerlo, pero no tengo tiempo, por eso te llamo”.
  4. La clásica falta de autoestima. Algunos freelanceros novatos consideran que no están a la altura de lo que el cliente les solicitó, entonces tienen pena de cobrar lo acordado. Si este es tu caso reflexiona bien lo que estás haciendo, si verdaderamente sientes que los clientes no están recibiendo la calidad de trabajo que contrataron entonces, tal vez, será que mejor te dediques a otra cosa. Por el contrario, si sabes que el servicio que ofreces es valioso solicita sin rodeos y amablemente el pago convenido.

En cualquier caso es importante que, si realizas un trabajo profesional, estés completamente convencido de que mereces recibir el pago que acordaste desde el principio; créeme: nadie va a venir a tocar a tu puerta para entregarte el cheque de tu trabajo. No te sientas mal por exigir un anticipo y por preguntar, desde el inicio de la relación, cuáles son los trámites para cobrarle al cliente. No esperes hasta el último momento para pedir sus datos de facturación, puedes llevarte una desagradable sorpresa si te enteras tardíamente sobre los requisitos para cobrar. Hace poco, al tramitar un anticipo me pidieron que les entregara un pagaré que garantizara “el buen uso del dinero recibido”, junto con mi última declaración de impuestos y una copia de mis estados financieros ¿así o más complicado?, por supuesto que no me iba a “hacer menos” así que reuní todo los papeles y se los envié a la brevedad, ellos realizaron el depósito en tiempo y forma y yo comencé a desarrollar el trabajo con singular alegría.

Y si eres mujer…

Este blog está dedicado al trabajo freelance, pero no puedo dejar de decir que si tú eres asalariada no aceptes la discriminatoria costumbre de que las mujeres reciben menor paga que los hombres, esa es una práctica ilegal* . Hace años una amiga tuvo un jefe que le dijo que no le podía pagar lo mismo que a su compañero porque al final “-Él tendría que afrontar con los gastos de una familia y pues ella seguramente se casaría y tendría un marido que la mantendría.-” Recuerdo que sólo tardó quince días en dejar ese misógino empleo, bien por ella.

* “Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad” como lo indica el Artículo 123 inciso VII de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.