Aún no te pagan y ya te están pidiendo más

Regresando al tema principal de este blog ahora comparto con ustedes una técnica que utilizan algunos malos clientes para tenerte “enganchado”.

Me sucedió hace muchos años: ya llevaba un rato correteando a un cliente buscando su visto bueno sobre las últimas correcciones que realizé a su interminable proyecto, me daba largas, no me tomaba la llamada… hasta que me cansé y me ocupé de tiempo completo en otros proyectos,  casi un año después ¡oh sorpresa: me llamó de nuevo! me saludó como si fuera su persona favorita en el mundo y me dió 80 excusas de porqué se había desaparecido… y le creí. Ahora me llamaba porque andaba apuradísimo con un nuevo proyecto que le urgía. Cuando yo le mencioné que aún me debía el pago anterior me dijo que había dado instrucciones para que me pagaran, pero me explicó que había tenido problemas de “extravío” de dinero con su anterior asistente, y que él no sabía que me debía dinero, además me convenció de que ese antiguo proyecto nunca se llevó a cabo y que no usaron el material que yo había diseñado, PERO que él era una “persona de honor” y me iba a cubrir los honorarios pactados. Me pidió mi número de cuenta y me solicitó que por favor comenzara con el nuevo proyecto y que no me preocupara por la nueva cotización, que él estaba dispuesto a pagar lo que fuera necesario y que estaba consiente de que una urgencia saldría más cara.

Al día siguiente recibí un depósito por sólo la tercera parte de lo que me debía, pero lo tomé como una buena señal y comenzé a trabajar en el nuevo proyecto. Justo cuando lo terminé mi papá me insistió en que no entregara nada hasta que me pagaran completamente lo que me debían, así que muy amistosamente llamé al cliente para solicitarle el saldo del primer pago, antes de hacerle entrega del nuevo trabajo. Para mi crédula fortuna el fulano inventó que sólo me depositaría otra tercera parte porque su cuenta no le permitía hacer pagos mayores a X cantidad, pero que sin falta recibiría el resto al día siguiente. Así que, oh, mensa de mí, le envié los archivos del nuevo proyecto y, sobra decir,  jamás volví a saber nada de él.

Obviamente todo lo que me dijo eran mentiras, hasta pena me da escribirlo ahora. Esta historia tenía todos los indicios de acabar mal, muy mal. Lo peor del caso es que sentí que tenía tatuada en la frente la palabra IDIOTA y tardé un rato en sentirme diferente.

Otra variante de este tipo de abuso es cuando te piden un nuevo trabajo sin haberte pagado el anterior, te solicitan un nuevo proyecto y te pagan el primero, así siempre te tienen enganchado trabajando en algo nuevo para que te paguen el anterior. La única forma de librarte de este círculo vicioso es decirle al cliente: -Con mucho gusto tomaré su nueva solicitud, pero antes necesito que pague el monto que adeuda.- Y luego es importante que seas inflexible y no permitas que te marée con explicaciones de ningún tipo. Cuando ya esté saldado el adeudo podrás, si te conviene, comenzar un nuevo proyecto o de plano no iniciar una nueva etapa con alguien que ya probó ser un mal cliente.

First time shame on you, second time shame on me! o lo que es lo mismo: “La primera vez que me engañas ¡mal por tí! la segunda vez ¡mal por mí!”

Cómo me volví freelancera

Cómo me volví freelanceraMientras cursaba la licenciatura de Diseño Gráfico en la ENAP yo y mis compañeros de generación teníamos la certeza de que al terminar la carrera entraríamos, con un poco de esfuerzo, a trabajar en un afamado despacho de diseño o agencia de publicidad; nuestra ilusión era comenzar desde abajo “aunque fuera sacándole punta a los lápices”.

Desafortunadamente en mi universidad nunca nos prepararon para ser emprendedores o trabajar por nuestra cuenta, así que lo lógico era convertirnos en empleados de alguien más. En ese momento de juventud y ansias por comenzar a trabajar no me cuestioné sobre este esquema. Tomé la sección de empleos de El Universal, respondí a un anuncio y comencé a crear material gráfico en una compañía de mensajería en la que sólo duré un mes: el dueño insistía en darme masajes de cuello “porque me veía tensa” (!!!!) Yo, por supuesto, le puse un alto y al día siguiente ya estaba despedida.

Mi siguiente experiencia laboral fue en un centro de impresión que me daba lo suficiente para pagarme un diplomado en Macintosh para diseñadores gráficos, sí, así como lo leen, mi egreso de la universidad (1991) coincidió con el cambio tecnológico que estaba sustituyendo los restiradores por computadoras, así que era indispensable que le agarrara la onda a eso del software para diseño lo más rápido posible. Al terminar el diplomado tuve la suerte de comenzar a trabajar como instructora en el mismo centro de capacitación. Sí, así de buena era ;-) Allí aprendí lo básico sobre atención al cliente y técnicas de marketing. Fue cuando sucedió el famosísimo “Error de diciembre” en 1994 y el centro de capacitación comenzó a hundirse: el dueño prefirió pagar la renta de las computadoras que los sueldos de las personas. Entonces, en un arranque de inocente valentía, junto con otro de los instructores y una persona de administración, decidimos dar el brinco y poner nuestro propio centro de capacitación para diseñadores gráficos; fue así como con una Mac LC II y un anuncio en el periódico comenzamos nuestro propio negocio. Ahora ya no eramos empleados de nadie, eramos socios de un negocio que rentaba una un cuarto de 3 x 3 metros. El boom por el uso de la computadora nos llevó, en pocos años, a convertirnos en una pequeña empresa que la daba trabajo directo a 13 personas. Durante los 7 años que co-dirigí este centro capacitamos a cerca de 7,000 personas.

Para ese entonces ya sólo realizaba funciones administrativas y comenzó a resultarme un trabajo poco retador y hasta cierto punto aburrido, eso sí: ganaba bastante bien. Fue entonces cuando decidí venderle mi parte del negocio a mi socio y volverme freelancera. Creo que no fue la mejor época para desprenderme de la seguridad económica que tenía, pero no me arrepiento. Puede que ahora trabaje lo mismo o tal vez más que antes, pero tengo total libertad de decisión sobre mi trabajo, me fascinan los nuevos retos y siempre estoy desarrollando proyectos diferentes para los clientes con los que yo decido colaborar.
Justo en este año cumplo 10 años de freelancear, así que voy a recopilar algunos consejos para quienes tienen el “run-run” de independizarse y comenzar a trabajar por su cuenta. **Se aceptan preguntas**