La Guerra de Precios

Todos lo sabemos, cuando la oferta es mayor que la demanda el precio de los bienes o servicios baja. Y entonces llega la guerra de precios que pretende atraer a los compradores con costos castigados, a veces ridículos, que arrojan márgenes de ganancia microscópicos. Los que consigan vender más unidades sobrevivirán la batalla, los más débiles languidecerán hasta, eventualmente, desaparecer.
El mercado de trabajo de los diseñadores no es ajeno a este principio básico de economía. Entonces ¿cómo vencer en esta Guerra de Precios? muy sencillo: no entrando a ella.

Las estrategias

No vendas lo que todos venden
Jícama con limón

Sígueme la corriente con la siguiente analogía: Imagina que visitas el mercado de La Merced, o el de Portales o el de tu colonia, verás que las frutas y verduras de temporada están presentes en todos los locales, sus precios son similares, pero bajos, la competencia obliga a los vendedores a ofrecer un precio similar o, si se puede, uno o dos pesos más bajo que su vecino; su ganancia, obviamente, será mínima.
¿Cómo ganarle más a las mismas frutas y verduras y verduras de temporada? simplemente pelándolas, picándolas y colocándolas en vasitos con chile y limón. De esta forma ofrecen un producto de temporada pero al doble del precio.

No compitas por precio

Sigo con el ejemplo anterior: en el mercado el precio del kilo de jícama es de $10 pesos, en los supermercados, la misma jícama, pelada y picada cuesta $30 pesos el kg. En los negocios especializados en frutas preparadas venden las famosas paletas de jícama que pueden estar cubiertas de diversos picantes. Más aún, existe un negocio especializado en este tipo de paletas y clama ser el auténtico creador de las famosas Jicaletas, se convirtió en una franquicia que ofrece sabores como el de chamoy “que no pica” hasta una exótica preparación morada que sabe deliciosa.

Preparar una paleta de jícama implica más trabajo y más inversión, pero el precio de una hermosa Jicaleta morada es mucho mayor al del kilo de jícama ¿me explico?

Vuélvete un especialista

En la Ciudad de México existe un mercado de barrio que tiene fama de abastecer las cocinas de los mejores restaurantes: el Mercado de San Juan. Allí venden productos gourmet que abarcan desde exóticas carnes, seleccionados vegetales, extrañas frutas y abarrotes europeos. Los precios que se manejan no tienen nada que ver con los del tianguis que se pone los jueves en el camellón de mi colonia. Por ejemplo, existe un puesto especializado en hongos de toda la república que vende a $120 pesos los 100 grs. de los ejemplares más cotizados. La señora que atiende es una consumada conocedora del reino fungi y asesora a sus clientes para una mejor elección y comparte recetas regionales. Cuando no es temporada de lluvias ofrece paquetes de hongos deshidratados que vende todo el año. Como no tiene competencia, ella dicta los precios, y los chefs se aguantan.

En resumen: El precio no debe ser el factor más importante por el cual te conozcan los clientes, sino por lo que te hace diferente de los demás. Si tu ofreces un servicio de diseño que es igual al de muchos te enfrentarás a una desgastante Guerra de Precios donde nadie sale bien librado: nadie se volverá rico diseñando e imprimiendo tarjetas de presentación a $150 pesos el millar.