Empleado y freelancero: más dinero, menos tiempo

Siempre he pensado que ser freelancero es una actividad tan demandante como un trabajo fijo, pero no me quedaba claro cómo algunas personas realizan ambas, me parece extraordinariamente complicado atender correctamente las dos actividades. Entonces, para obtener información de primera mano, recurrí a Twitter para solicitar la ayuda de diseñadores, ilustradores y programadores que tienen un empleo fijo y además trabajan haciendo freelance. Les agradezco a todos los que se tomaron el tiempo para contestar el cuestionario que arrojó interesantes datos como los siguientes:

¿Cuánto tiempo le dedicas a cada actividad?

Las horas que dedican al empleo fijo va desde las 40 hasta las 50 horas semanales. El tiempo destinado al freelanceo varía mucho más, los que menos tiempo le dedican emplean 5 horas o sólo los fines de semana, la mayoría invierten 10 a 12 horas a la semana, pero hay casos donde trabajan por su cuenta hasta 30 horas a la semana.

¿Cuáles son sus motivaciones para abordar ambas actividades?

  1. En primer lugar, obtener ingresos extra para complementar el sueldo que se recibe en el empleo fijo, la mayoría manifiestan que el sueldo no es suficiente para cubrir sus gastos.
  2. Salir de la rutina del trabajo practicando habilidades distintas que permiten un escape creativo: se tiene la posibilidad de elegir los proyectos más atractivos, controlar todo el proceso creativo y mantener un contacto directo con diferentes clientes.

Como dato curioso encontré que varios profesionales mencionaron que freelancear les ayuda a desestresarse, suena contradictorio, pero algunos encuentran en el freelanceo un escape a las presiones del trabajo.

Las personas que tienen un trabajo fijo ven al freelanceo como una actividad que les permite obtener ingresos extra a través de proyectos mejor pagados/valorados; sin embargo la principal desventaja de mantener estas dos actividades es obvia: el tiempo no es suficiente y se sacrifica el tiempo para dormir y se limita la vida social. Se requieren de cualides de malabarista para manejar a los clientes personales y las obligaciones del trabajo fijo. En ocasiones no es posible tomar proyectos de freelance que demandan más tiempo del disponible o se corre el riesgo de convertirse en, como alguien bien lo describió, Esclavo del teclado.

Si bien los profesionales que viven solos no sufren reclamos de los parientes, los que viven con una familia constantemente resienten “el tiempo robado” a la convivencia con la pareja, los hijos y los amigos. Los comentarios al respecto son claros:

“- Mientras entre dinero a la casa, no hay problema, bueno, no mucho.-”

“- No les gusta mucho, pero alguien tiene que pagar las cuentas, hay comprensión aunque no aceptación total.-”

En dos casos me platicaron que los jefes saben de la actividad freelance de los empleados y les permiten realizar proyectos personales durante la hora de la comida o en momentos libres.

La última pregunta que les hice fue ¿Has pensado en renunciar a tu empleo fijo para dedicarte de lleno a freelancear? ¿por qué?

Aquí las respuesta que me parecieron más reveladoras:

  • Aún espero en algun momento independizarme.
  • Difícilmente podría renunciar a mi empleo.
  • Sin duda lo que espero hacer en un futuro es tener mi propio negocio, no como freelancer, sino con un despacho/agencia.
  • No actualmente; no tengo tantos clientes o entradas de dinero por fuera que puedan cubrir lo que gano en el fijo ni mis necesidades de dinero.
  • No, por las prestaciones y la certeza de que cada quincena hay dinero en la cuenta.
  • Lo he pensado, pero creo que el tener un sustento fijo, confiable, por el momento supera la idea de ser libre e independiente“.

¿Te identificas con alguno de ellos?

Cómo conseguir que un freelancero no cobre

Conozco cuatro circunstacias en las que los clientes pueden conseguir que los freelanceros no cobremos (dinero).

Dinero

1. La famosísima prueba gratis: al más puro estilo de las probaditas que te ofrecen en el supermercado, algunos prospectos piden muestras gratis para “calar nuestra calidad como freelanceros”. Lo malo de estas probaditas es que quien lo solicita no sólo quiere una muestra, quiere un trabajo completo (una fotografía totalmente retocada para la campaña en puerta, el home de un sitio web o el diseño de un folleto). Yo no estoy de acuerdo con dar muestra gratis, porque no se trata de samples que saque de una caja, cualquier trabajo de diseño está hecho a la medida, requiere dedicación y tiempo. Además ¿qué futuro se puede esperar de una relación profesional donde tú aceptaste, de inicio, trabajar gratis? Pero como dicen los gringos “It´s up to you“.

2. Pago en especie: Significa que te pagarán con una cosa (artículo, bien, objeto, etc.)
Conozco el trágico caso de una diseñadora a la que le pagaron en especie con varios cientos de aparatos depiladores, al principio ella no estaba muy segura de aceptar el pago en especie, pero su cliente la convenció hábilmente explicándole que podría venderlos con un sobreprecio. No pasó mucho tiempo en enterarse que había hecho uno de los peores negocios de su vida, no sólo se dio cuenta de su falta de experiencia en ventas al menudeo sino que también gastó muchas horas en intentar vender los “maravillosos” depiladores a sus amigas, vecinas y familiares. Sospecho que a la fecha aún tiene la mayoría de estos productos guardando polvo en algún rincón de su casa.
Tengo un amigo programador que tuvo un cliente que se dedicaba a la venta de electrónicos y le ofreció pagarle con una pantalla de plasma que costaba en las tiendas lo mismo que valía el proyecto que mi amigo estaba desarrollando, de primera vista puede parecer un trueque justo, pero pensándolo fríamente los números son engañosos pues al vendedor de electrónicos la pantalla en cuestión le cuesta menos que el precio al público.
¿Algún lector de este blog tendrá algún ejemplo de pago en especie que resultara justo? por favor compártelo en los comentarios.

3. Trabajar por intercambio (o trueque):  Significa que el cliente te pagará tus servicios con los suyos.
Mi experiencia: hace algunos años, mi esposo que es diseñador industrial y yo, aceptamos colaborar por intercambio con una compañía dedicada a la organización de exposiciones. Acordamos conceptualizar, diseñar y coordinar el montaje del área de los patrocinadores a cambio de un stand que utilizamos para promover nuestros servicios de diseño. Desquitamos hasta el último centavo que valía el intercambio, pero el balance no fue a nuestro favor: la zona en la que nos ubicaron era la menos concurrida de la exposición y el perfil de los prospectos no era el deseado; no generamos ningún contacto interesante y nuestra ganancia fue nula ¡Oh, no, espera un momento… al final perdimos! porque además habíamos invertido en folletería, decoración y mobiliario de nuestro stand y, por supuesto, nuestra dedicación de tiempo completo durante seis días.

4. Trabajo pro-bono (beneficencia): Quiere decir que tú estás de acuerdo en regalar el producto de tu trabajo sin recibir ningún tipo de pago. Generalmente se realiza en favor de la comunidad o entidades cuyo objetivo social no tenga fines de lucro.
Mi experiencia: de cuando en cuando he realizado proyectos gratis para algunas entidades que considero merecedoras de ello. Ojo: yo busco a estas entidades y no al revés, yo decido exactamente cómo y cuando quiero realizar una beneficencia. La satisfación de colaborar con ellas me resulta suficiente paga, aunque no está de más que incluyan mi crédito en el proyecto.

Bueno, dije que eran cuatro circunstancias, pero va el pilón…
5. El pago por regalías: Significa que sólo lo recibirás un porcentaje de las ventas.
Un diseñador comentó en este blog que había aceptado un trabajo que cobraría bajo el esquema de regalías por el monto de las ventas, desconozco los detalles, pero este negocio no suena atractivo porque ¿cómo estarás al tanto de las ventas? peor aún ¿y si te dicen que no se vendió nada?

Recapitulando: salvo el caso del punto número 4, yo prefiero cobrar dinero-dinero a cambio de mi trabajo profesional, así yo me puedo comprar exactamente lo que yo quiero, cuando yo quiero y en las cantidades que lo deseo.

Proyectos urgentes ¿Sacar o no sacar al buey de la barranca?

Cliente con un bomberazo

Antes de aceptar el llamado urgente de un cliente evalúa los Pros y Contras

De cuando en cuando recibo la llamada de alguien que tienen un proyecto “que urge para ayer”. Este tipo de solicitudes siempre las tomo con pinzas y  procuro no subirme al tren de la urgencia del cliente, porque si me contagio de su aceleración y estrés pierdo objetividad.

Los freelanceros necesitamos tener la cabeza fría para evaluar la situación y decidir si nos conviene ayudar a sacar al buey de la barranca.

Yo sugiero que antes de darle el sí al cliente le ofrezcas regresarle la llamada en 20 min. Cuando cuelgues puedes evaluar, con mayor claridad mental, los pros y contras.

 Los PROS:

  • Como se trata de un trabajo urgente cobrarás un costo extra por desvelarte y/o trabajar en fin de semana.
  • Chamba es chamba” y todos los freelanceros vivimos de los llamados del cliente.
  • Si se trata de un cliente que ya atendiste con anterioridad ya sabes cómo es, qué y cómo quiere el trabajo. Además, ayudarlo con esta urgencia puede aumentar su aprecio hacia tí.
  • Tienes la oportunidad de repartir trabajo entre tus colegas para salir a tiempo… y ellos tal vez te regresen el favor algún día.
  • Tendrás el pretexto ideal para no ir a esa reunión familiar que se aproxima.

Los CONTRAS:

  • Los “bomberazos” no tienen un margen de maniobra, o lo sacas bien y a la primera o te quemas con el cliente y tu reputación se pone en riesgo.
  • Son pocos los clientes que están dispuestos a pagar extra por un trabajo urgente.
  • En ocasiones un proyecto urgente ya viene torcido: es probable que antes de contactarte el cliente ya haya trabajado con alguien más con resultados desastrosos; ten cuidado al aceptar archivos a medio elaborar generados por otras personas.
  • La urgencia no permite negociar anticipos y te lanzas al ruedo confiando en que el cliente pagará sin falta a la entrega.
  • Probablemente mientras trabajas en un proyecto urgente no estarás disponible para atender a otros clientes.
  • A veces los clientes se malacostumbran a que los saques del apuro y no planean con tiempo sus proyectos, al fin y al cabo tú siempre sacas el buey de la barranca.

Como ves no se trata de negarse a trabajar, pero tampoco es cuestión de echarse la soga al cuello.
Ahora que ya evaluaste los pros y los contras ya puedes regresarle la llamada a tu cliente.


					

Cuando terminas mendigando tu pago

Cuando terminas mendigando tu pagoDesafortunadamente la técnica de cansar al freelancero funciona de maravilla. Existen clientes que piensan que  tienen derecho a menospreciar tu trabajo y deciden que no estarás dentro de sus prioridades de pago.

Casi todas las historias comienzan así:
“Después de múltiples reuniones y varias modificaciones terminas el proyecto acordado, ahora te encuentras en la entrega final, el cliente está feliz con el resultado, tú te sientes en las nubes cuando recibes los elogios y tu ego se encuentra agradecido al saber que tu trabajo será de utilidad para los fines que fue requerido. Bien ya pasó el momento en que te ponen la estrellita en la frente, ahora viene lo bueno hay que cobrar el fruto de tu trabajo.”

Cuando yo acababa de salir de la Universidad no pedía anticipos a los clientes; no recuerdo quién me convenció que eso era de mal gusto, o de plano no era correcto pedir dinero antes de haberlo ganado, por lo tanto sólo me sentía con derecho a hablar de cobrar hasta el momento de la entrega final… grave error. Desde que entras en contacto con el cliente es importante que conozcas cuales son sus Políticas de Pago o en español simple “qué tan engorroso será cobrarle”.

Hace algunos años tuve un cliente que literalmente me quitó el sueño: después de entregarle un proyecto extra urgente y complejo de resolver me canalizó al departamento de compras donde nadie me conocía y les tenía muy sin cuidado lo que había hecho para la empresa. Allí, un hombre malencarado me indicó que las facturas sólo se recibían los miércoles de 10:00 a 12:00. Suspiré y regresé el día indicado para enterarme que los pagos se realizaban 60 días después de recibida la factura. Suspiré más hondo y esperé pacientemente a que pasaran los dos meses indicados. Con calendario en mano me presenté justo el sexagésimo día donde una nueva sorpresa me esperaba, los pagos sólo se realizaban los viernes de 16:00 a 18:00 hrs. ¿porqué nadie me dijo eso antes? Sentí un pequeño ardor en mi estómago, pero regresé con ánimo renovado el siguiente viernes para toparme con una frase maldita: “No salió su pago, regrese el próximo viernes.” Y así me trajeron a vuelta y vuelta durante otras 3 semanas hasta que me harté y llamé directamente a mi cliente para ponerlo al tanto de la situación y pedirle ayuda, su respuesta fue devastadora – Oye qué pena, yo no tengo ingerencia en el departamento de pagos, pero te voy a pasar el teléfono de la contadora a cargo.- En pocas palabras se lavó las manos y me dejó a merced de la buena voluntad de la empresa para pagarme. Nunca pude hablar directamente con la famosa Contadora, quienes me contestaron simplemente me dijeron que ellos le pasarían el recado. Me estaba quedando claro que la empresa no tenía interés en saldar su deuda conmigo así que decidí escribirle una amable carta al director de la empresa (sí, carta, escrita en hoja membretada y toda la cosa) asumiendo que él no estaba enterado de la extraña burocracia que me había privado de pago. Sobra decir que jamás recibí respuesta a mi ilusa solicitud.*

En esa época un famoso ilustrador amigo mío me compartió su frustración al respecto y me contó que, después de haber dado varias vueltas para cobrarle a una editorial, la persona de pagos se limitó a decirle -¿Qué creé joven? otra vez no salió su pago.- A lo que mi enojado amigo contestó - ¡Oiga señorita, esto no es una tómbola! no vengo cada vez para saber si salí sorteado.-

Reitero, la técnica de cansar al freelancero funciona de maravilla. Llega un momento en que ya no puedes o no quieres seguir llamándolos y visitándolos para mendigar tu pago. A veces pienso que las empresas abusan porque los freelanceros estamos solos, no somos una compañía con recursos (humanos, materiales o financieros) para iniciar un proceso legal en su contra.

* Afortunadamente varios meses después esta empresa me volvió a contactar para que les realizara un nuevo trabajo, y aunque estaba dispuesta a mandarlos al diablo, hice acopio de diplomacia y les puse dos condiciones para volver a tomarlos como cliente: primero requería que ese mismo día me depositaran lo adeudado y después sólo aceptaría proyectos bajo el esquema de 50% de anticipo y 50% contra entrega. Desde entonces sigo trabajando para ellos con una ventaja adicional: todos los pagos los realizan de manera electrónica y jamás voy los viernes a formarme a la caja.