Cómo me volví freelancera

Cómo me volví freelanceraMientras cursaba la licenciatura de Diseño Gráfico en la ENAP yo y mis compañeros de generación teníamos la certeza de que al terminar la carrera entraríamos, con un poco de esfuerzo, a trabajar en un afamado despacho de diseño o agencia de publicidad; nuestra ilusión era comenzar desde abajo “aunque fuera sacándole punta a los lápices”.

Desafortunadamente en mi universidad nunca nos prepararon para ser emprendedores o trabajar por nuestra cuenta, así que lo lógico era convertirnos en empleados de alguien más. En ese momento de juventud y ansias por comenzar a trabajar no me cuestioné sobre este esquema. Tomé la sección de empleos de El Universal, respondí a un anuncio y comencé a crear material gráfico en una compañía de mensajería en la que sólo duré un mes: el dueño insistía en darme masajes de cuello “porque me veía tensa” (!!!!) Yo, por supuesto, le puse un alto y al día siguiente ya estaba despedida.

Mi siguiente experiencia laboral fue en un centro de impresión que me daba lo suficiente para pagarme un diplomado en Macintosh para diseñadores gráficos, sí, así como lo leen, mi egreso de la universidad (1991) coincidió con el cambio tecnológico que estaba sustituyendo los restiradores por computadoras, así que era indispensable que le agarrara la onda a eso del software para diseño lo más rápido posible. Al terminar el diplomado tuve la suerte de comenzar a trabajar como instructora en el mismo centro de capacitación. Sí, así de buena era ;-) Allí aprendí lo básico sobre atención al cliente y técnicas de marketing. Fue cuando sucedió el famosísimo “Error de diciembre” en 1994 y el centro de capacitación comenzó a hundirse: el dueño prefirió pagar la renta de las computadoras que los sueldos de las personas. Entonces, en un arranque de inocente valentía, junto con otro de los instructores y una persona de administración, decidimos dar el brinco y poner nuestro propio centro de capacitación para diseñadores gráficos; fue así como con una Mac LC II y un anuncio en el periódico comenzamos nuestro propio negocio. Ahora ya no eramos empleados de nadie, eramos socios de un negocio que rentaba una un cuarto de 3 x 3 metros. El boom por el uso de la computadora nos llevó, en pocos años, a convertirnos en una pequeña empresa que la daba trabajo directo a 13 personas. Durante los 7 años que co-dirigí este centro capacitamos a cerca de 7,000 personas.

Para ese entonces ya sólo realizaba funciones administrativas y comenzó a resultarme un trabajo poco retador y hasta cierto punto aburrido, eso sí: ganaba bastante bien. Fue entonces cuando decidí venderle mi parte del negocio a mi socio y volverme freelancera. Creo que no fue la mejor época para desprenderme de la seguridad económica que tenía, pero no me arrepiento. Puede que ahora trabaje lo mismo o tal vez más que antes, pero tengo total libertad de decisión sobre mi trabajo, me fascinan los nuevos retos y siempre estoy desarrollando proyectos diferentes para los clientes con los que yo decido colaborar.
Justo en este año cumplo 10 años de freelancear, así que voy a recopilar algunos consejos para quienes tienen el “run-run” de independizarse y comenzar a trabajar por su cuenta. **Se aceptan preguntas**