El freelancero trabaja donde quiera

Pros y contras del freelanceo. Parte 3

“Trabajar desde donde yo quiera”… suena bien ¿no? La mayoría de los freelanceros trabajan en casa, algunos cuentan con una oficina independiente y otros se conforman con la conexión de un café internet.

En principio es bastante cómodo trabajar desde casa, tienes la ventaja de no invertir tiempo/dinero en trasladarte todos los días hasta una oficina, pero como tu lugar de trabajo está siempre cerca es fácil que te la pases allí más tiempo del necesario.

Personalmente yo valoro mucho la posibilidad de comer en casa, no tengo que gastar todos los días en comida de restaurante y puedo mantener una mejor dieta pues yo misma preparo la comida, además de que me gusta hacerlo. Aunque he de confesar que hay raras ocasiones en las que “por andar en el bomberazo” no tengo tiempo para preparar nada y tengo que recurrir a la nada saludable comida a domicilio.

Laborar desde la casa también requiere inversión, si quieres trabajar como freelancero de forma profesional en importante que asignes en tu hogar un lugar específico para montar tu oficina, con equipo propio, nada de que usas la mesa del comedor como escritorio y que tu mamá contesta el teléfono que aparece en tus tarjetas. Mientras más independiente sea tu espacio de trabajo, mejor: es desconcertante si llamas a un freelancero y escuchas el llanto de un bebé al fondo. También deberás considerar si tu actividad requiere que los clientes te visiten en tu domicilio, así, que si es necesario, acondiciona un recibidor independiente al resto de la casa. Te confirmo que no es glamoroso pasar al cliente a tu habitación de soltera donde se encuentra el cerro de ropa para planchar. Si te resulta muy complicado ofrecer un espacio adecuado de reunión puedes recurrir al Starbucks de la zona o, si quieres invertir algo más, recuerda que los servicios de oficinas virtuales también rentan sus instalaciones por hora.

Trabajar en tu casa tienen otro beneficio: no necesitas vestir de saco y corbata o tacones y medias, no requieres usar uniforme ni invertir en un guardarropa demasiado sofisticado. Como actualmente es posible trabajar a distancia sin necesidad de visitar físicamente a los clientes algunos freelanceros “extremos” no se cambian ni la pijama para chambear… tal vez esto cambie cuando los videoteléfonos o el Skype se popularicen.

Si te encuentras trabajando en la casa de tus padres no cometas el error de no incluir en tus costos el gasto de luz, agua, renta o predial, etc. El hecho de que tus papás estén financiando tu trabajo puede generar una distorsión en tus precios que te impactará cuando dejes de vivir allí. Lo decente sería que contemplaras estos gastos en tus cotizaciones y les pagues a tus progenitores el equivalente de lo que consumes, es lo justo ¿no?

Una pequeña nota que sobre el trabajo desde casa

Con mayor frecuencia algunas compañías recurren a la opción de permitir que sus empleados trabajen desde su casa, los beneficios son obvios: no tienes que desplazarte hasta el corporativo y puedes atender más de cerca tu vida familiar, sin embargo el lado negativo de esta modalidad laboral no salta a primera vista: como no tienes un horario tan restringido deberás estar disponible más tiempo, recibiendo emails durante el fin se semana y llamadas de tu jefe(a) a deshoras. Esto sin contar que en ocasiones estarás ocupando tus propios recursos como computadora, teléfonos, electricidad, etc.

Como freelancero, tú escoges tu horario

Pros y contras del freelanceo. Parte 1

En efecto, como tú eres tu propio jefe tú defines tu horario, PERO esto no significa que podrás trabajar sólo a la hora que se te pegue la gana, de hecho, como profesionista independiente vas a TRABAJAR MÁS que como empleado… ¿cómo es eso posible? pues porque en el mundo del freelanceo no aplican las horas/nalga, esto es: si a un empleado le pagan por el número de horas que está presente, ya sea trabajando, o haciendo como que trabaja, los freelanceros no podemos simplemente sentarnos un cierto número de horas “haciendo como que trabajamos” porque si no producimos pues no ganamos, así de simple. Uno de los atractivos de un trabajo fijo es que te comprometes a cumplir con un horario preestablecido que te permite organizar el resto de tu vida en función de la hora de entrada y salida (Nota: desafortunadamente en algunos empleos la hora de salida se recorre dependiendo de la carga de trabajo acumulada y por lo general nadie paga esas horas extra, peor aún: hay empresas donde “ven muy mal” que un empleado se retire puntual a su hora de salida).

Una de las cosas que más me gusta de trabajar por mi cuenta es que no me tengo que levantar de madrugada para dedicarle hora y media a transportarme a la oficina, como mi despacho está a 5 metros de mi casa no necesito invertir tiempo en traslados al trabajo, PERO por disciplina siempre estoy en mi despacho a las 10:00 a.m. lista para iniciar una jornada laboral que no tendrá horario fijo de salida. Más aún, casi siempre me encontraré trabajando más allá de las 18:00 hrs. y, a veces, también los sábados y domingos. Si decides volverte freelancero piensa que no será raro que te encuentres a la mitad de un bomberazo justo el fin de semana que se casa tu prima.

Como no tengo que checar una tarjeta de entrada/salida puedo escaparme al cine un martes por la mañana, hacer el súper el miércoles después de comer o agendar una cita con el doctor a la hora que se pueda; PERO no te vayas a creer que puedo “echar la flojera”, al contrario: si eres flojonazo tienes la garantía de fracasar como freelancero ¿por qué? porque siendo tu propio jefe, secretario, mensajero, cobrador, diseñador, etc. si dejas de hacer cualquiera de estas ocupaciones simplemente dejas de ganar dinero.

Organización ante todo

Me sorprende ver cómo algunos freelanceros sobre-venden su tiempo y constantemente tienen que trabajar toda la noche, se la malpasan sin salir a comer y se esconden de los clientes cuando no pudieron cumplir con la fecha pactada ¿el resultado? siempre están cansados, de mal humor y con clientes molestos, y de pilón sufren estrés. La mejor solución a sus problemas está al alcance de la mano: una inteligente planeación de los proyectos que contemple suficiente tiempo para dormir, comer y disfrutar de los placeres de la vida. Con un poco de práctica y disciplina SÍ es posible organizarse; PERO si eres de los que llegan tarde a todos lados, se te traslapan los compromisos y te da flojera conseguir clientes mejor no te dediques a freelancear.

Tres sugerencias sobre los horarios

1. Que no te gane la avaricia, a veces tendrás que decirle NO a un proyecto que interfiere con tus actuales compromisos, de lo contrario terminarás “flameado” y probablemente no puedas cumplir con todo lo que ofreciste; tendrás clientes insatisfechos que no regresarán y no te recomendarán. En este otro post hablo sobre los proyectos urgentes.

2. En la medida de lo posible oblígate a cumplir con un horario más o menos estable, esto te ayudará a programar mejor los proyectos y evitará que te desveles a lo menso. Yo, que paso de los 40, ya no me puedo desvelar 2 días seguidos… y no tengo la menor intención de hacerlo.

3. Nunca te brinques las comidas, asígnate como mínimo una hora para comer y evita, en la medida de lo posible, comer comida rápida junto a la computadora, tu salud te lo agradecerá dentro de 10 años (esta recomendación aplica para todos los que trabajan pegados a la computadora, que conste). Me da un poco de pena ajena leer en Twitter que algunas personas se toman a modo de travesura el no salir a comer, otros “presumen” que sólo pudieron comer un gansito y un refresco y lo pregonan como si fuera una muestra de su fortaleza.

4. Procura trabajar los fines de semana sólo si es absolutamente necesario, tu familia y/o novio(a) te lo agradecerán.

Si eres freelancero y constantemente te encuentras en la situación de mal comer y mal dormir te urge revisar cómo estás abordando los proyectos: probablemente te falta control sobre tu agenda… y ¿sabes qué? nadie va a venir a organizarte la vida.

Empleado y freelancero: más dinero, menos tiempo

Siempre he pensado que ser freelancero es una actividad tan demandante como un trabajo fijo, pero no me quedaba claro cómo algunas personas realizan ambas, me parece extraordinariamente complicado atender correctamente las dos actividades. Entonces, para obtener información de primera mano, recurrí a Twitter para solicitar la ayuda de diseñadores, ilustradores y programadores que tienen un empleo fijo y además trabajan haciendo freelance. Les agradezco a todos los que se tomaron el tiempo para contestar el cuestionario que arrojó interesantes datos como los siguientes:

¿Cuánto tiempo le dedicas a cada actividad?

Las horas que dedican al empleo fijo va desde las 40 hasta las 50 horas semanales. El tiempo destinado al freelanceo varía mucho más, los que menos tiempo le dedican emplean 5 horas o sólo los fines de semana, la mayoría invierten 10 a 12 horas a la semana, pero hay casos donde trabajan por su cuenta hasta 30 horas a la semana.

¿Cuáles son sus motivaciones para abordar ambas actividades?

  1. En primer lugar, obtener ingresos extra para complementar el sueldo que se recibe en el empleo fijo, la mayoría manifiestan que el sueldo no es suficiente para cubrir sus gastos.
  2. Salir de la rutina del trabajo practicando habilidades distintas que permiten un escape creativo: se tiene la posibilidad de elegir los proyectos más atractivos, controlar todo el proceso creativo y mantener un contacto directo con diferentes clientes.

Como dato curioso encontré que varios profesionales mencionaron que freelancear les ayuda a desestresarse, suena contradictorio, pero algunos encuentran en el freelanceo un escape a las presiones del trabajo.

Las personas que tienen un trabajo fijo ven al freelanceo como una actividad que les permite obtener ingresos extra a través de proyectos mejor pagados/valorados; sin embargo la principal desventaja de mantener estas dos actividades es obvia: el tiempo no es suficiente y se sacrifica el tiempo para dormir y se limita la vida social. Se requieren de cualides de malabarista para manejar a los clientes personales y las obligaciones del trabajo fijo. En ocasiones no es posible tomar proyectos de freelance que demandan más tiempo del disponible o se corre el riesgo de convertirse en, como alguien bien lo describió, Esclavo del teclado.

Si bien los profesionales que viven solos no sufren reclamos de los parientes, los que viven con una familia constantemente resienten “el tiempo robado” a la convivencia con la pareja, los hijos y los amigos. Los comentarios al respecto son claros:

“- Mientras entre dinero a la casa, no hay problema, bueno, no mucho.-“

“- No les gusta mucho, pero alguien tiene que pagar las cuentas, hay comprensión aunque no aceptación total.-“

En dos casos me platicaron que los jefes saben de la actividad freelance de los empleados y les permiten realizar proyectos personales durante la hora de la comida o en momentos libres.

La última pregunta que les hice fue ¿Has pensado en renunciar a tu empleo fijo para dedicarte de lleno a freelancear? ¿por qué?

Aquí las respuesta que me parecieron más reveladoras:

  • Aún espero en algun momento independizarme.
  • Difícilmente podría renunciar a mi empleo.
  • Sin duda lo que espero hacer en un futuro es tener mi propio negocio, no como freelancer, sino con un despacho/agencia.
  • No actualmente; no tengo tantos clientes o entradas de dinero por fuera que puedan cubrir lo que gano en el fijo ni mis necesidades de dinero.
  • No, por las prestaciones y la certeza de que cada quincena hay dinero en la cuenta.
  • Lo he pensado, pero creo que el tener un sustento fijo, confiable, por el momento supera la idea de ser libre e independiente“.

¿Te identificas con alguno de ellos?

Con ustedes… su Majestad El Anticipo

Si un día me preguntaran “¿Cuál sería el mejor consejo que podrías darle a alguien que se va a dedicar a trabajar como freelancero?” yo contestaría “Siempre especifica un anticipo en tus cotizaciones”. La mayoría de los problemas que he tenido para cobrar mi trabajo han resultado de proyectos en los que, por una u otra razón, no cobré anticipo. El anticipo es un elemento fundamental para iniciar una relación profesional sana, un cliente que no quiere pagarte un anticipo es un cliente malo en potencia.

El pago del anticipo es importante porque:

  1. Demuestra que tu prospecto está convencido de la propuesta que le hiciste y está de acuerdo en iniciar el proyecto.
  2. Es indispensable cuando hay gastos asociados al desarrollo, como viáticos, la renta de un estudio de grabación o la compra de un insumo necesario para el proceso.
  3. Obliga al  freelancero a enfocarse en este proyecto y no andar dividiendo el tiempo con otras chambas que le redituarán más pronto. Yo sé que este punto suena un poco hipotético, conozco a varios freelanceros que toman más trabajos que los que pueden humanamente atender y con frecuencia no duermen, entregan con retrasos o simplemente “se hacen ojo de hormiga”, pero bueno, ese será tema de otra entrada en este blog.
  4. Teóricamente el cliente estará al tanto del proceso y obtendrás su retroalimentación inmediata pues ya pagó un anticipo y quiere ver los frutos que está dando.
  5. Si tú aceptas trabajar sin anticipo, implícitamente estarás financiando todo el proyecto con tus recursos y si, desafortunadamente no llegas a una buena conclusión, además habrás perdido dinero. Esto puede ser tan doloroso (económica y mentalmente) que algunos freelanceros ya no se pueden reponer ante esta situación.

Sorteando las excusas del cliente

Estas son las respuestas del cliente que no quiere/puede pagar un anticipo y cómo refutarlas.

-Aquí nunca damos anticipos.-” Averigua si esto es cierto, a mí me ha tocado muchas veces que siempre se pueden hacer excepciones cuando realmente les interesa tu servicio. Si realmente el proceso administrativo de la empresa no permite el pago de anticipos debes solicitar alguno de estos documentos: Orden de compra, Contrarecibo de tu factura con fecha de pago, la firma de un Contrato que estipule los pormenores de la entrega y el pago o, ya de menos, que te regresen tu Cotización aprobada con la firma del cliente.

-Todos los pagos salen 60 días después de aceptado el trabajo.-” Esta es una variante de la anterior respuesta, pero con la agravante de dos meses de financiamiento que, seguramente, no estaban contemplados en tu cotización.(1)

-Aún no me muestras nada y ya me quieres sacar dinero.-”  Cuando un prospecto te dice algo semejante ¡huye rápidamente y olvídate de él! Este es el clásico cliente malo que se aprovecha de personas jóvenes, necesitadas o con una autoestima baja. Te hará ver tu suerte, te quitará el sueño y te robará tu valioso tiempo, peor aún, si te dejas, te sacará varias ideas o propuestas gratis.

-Déjame ver si se puede pagar un anticipo, ¡pero tú ya arráncate!-” Si tú comienzas a trabajar, sin anticipo, ante la urgencia del cliente, ten la seguridad de que pagarte no será una de sus prioridades. Es tu responsabilidad haber aceptado una vaga promesa que probablemente no se cumplirá.

-Ahorita no tengo dinero, pero ya me van a pagar una cosas, y luego-luego me pongo a mano contigo.-” ¿Hará falta explicar que este prospecto nunca será un buen cliente?

-No trabajamos con anticipos, pero podemos ir tramitando tu factura.-” Aunque usted no lo crea, la posibilidad de tramitar la factura en paralelo al desarrollo de los proyecto me ha traido varias sorpresas: en ocaciones me avisan que “ya está listo el cheque” antes de terminar el trabajo (que por su puesto cobro hasta que me firman de recibido). Actualmente me encuentro “en el limbo” con un proyecto fotográfico de un edifico cuyo pago total se realizó a mi cuenta el mes pasado, pero que no ha podido iniciarse porque el inmueble en cuestión entró en remodelación, así que deberé esperar pacientemente, pero sin angustia.

¿Cuánto cobrar de anticipo?

Yo siempre recomiendo solicitar el clásico “5o% de anticipo y 50% contra entrega”, pero sólo tú sabes cuaáles son tus costos y tus números; por ejemplo, los diseñadores de muebles suelen cobrar 60% para cubrir todos los gastos de producción. Si el proyecto será muy largo te sugiero cobrar en parcialidades: tal vez 50% al inicio, 25% a la mitad del desarrollo y 25% a la entrega. Sin importar cuanto cobres de anticipo nunca olvides incluirlo en tu cotización y despejar cualquier duda antes de comenzar un proyecto.

Recuerda el sabio refrán que pregona: “Mas vale que digan -Aquí corrió-  que -Aquí murió-“.

(1) Si quieres saber cómo impactar el financiamiento a los clientes puedes leer el texto”Cuando un freelancero hace una cotización” que escribí para Blog & Lana (un entretenido sitio sobre finanzas personales).

Cómo conseguir que un freelancero no cobre

Conozco cuatro circunstacias en las que los clientes pueden conseguir que los freelanceros no cobremos (dinero).

Dinero

1. La famosísima prueba gratis: al más puro estilo de las probaditas que te ofrecen en el supermercado, algunos prospectos piden muestras gratis para “calar nuestra calidad como freelanceros”. Lo malo de estas probaditas es que quien lo solicita no sólo quiere una muestra, quiere un trabajo completo (una fotografía totalmente retocada para la campaña en puerta, el home de un sitio web o el diseño de un folleto). Yo no estoy de acuerdo con dar muestra gratis, porque no se trata de samples que saque de una caja, cualquier trabajo de diseño está hecho a la medida, requiere dedicación y tiempo. Además ¿qué futuro se puede esperar de una relación profesional donde tú aceptaste, de inicio, trabajar gratis? Pero como dicen los gringos “It´s up to you“.

2. Pago en especie: Significa que te pagarán con una cosa (artículo, bien, objeto, etc.)
Conozco el trágico caso de una diseñadora a la que le pagaron en especie con varios cientos de aparatos depiladores, al principio ella no estaba muy segura de aceptar el pago en especie, pero su cliente la convenció hábilmente explicándole que podría venderlos con un sobreprecio. No pasó mucho tiempo en enterarse que había hecho uno de los peores negocios de su vida, no sólo se dio cuenta de su falta de experiencia en ventas al menudeo sino que también gastó muchas horas en intentar vender los “maravillosos” depiladores a sus amigas, vecinas y familiares. Sospecho que a la fecha aún tiene la mayoría de estos productos guardando polvo en algún rincón de su casa.
Tengo un amigo programador que tuvo un cliente que se dedicaba a la venta de electrónicos y le ofreció pagarle con una pantalla de plasma que costaba en las tiendas lo mismo que valía el proyecto que mi amigo estaba desarrollando, de primera vista puede parecer un trueque justo, pero pensándolo fríamente los números son engañosos pues al vendedor de electrónicos la pantalla en cuestión le cuesta menos que el precio al público.
¿Algún lector de este blog tendrá algún ejemplo de pago en especie que resultara justo? por favor compártelo en los comentarios.

3. Trabajar por intercambio (o trueque):  Significa que el cliente te pagará tus servicios con los suyos.
Mi experiencia: hace algunos años, mi esposo que es diseñador industrial y yo, aceptamos colaborar por intercambio con una compañía dedicada a la organización de exposiciones. Acordamos conceptualizar, diseñar y coordinar el montaje del área de los patrocinadores a cambio de un stand que utilizamos para promover nuestros servicios de diseño. Desquitamos hasta el último centavo que valía el intercambio, pero el balance no fue a nuestro favor: la zona en la que nos ubicaron era la menos concurrida de la exposición y el perfil de los prospectos no era el deseado; no generamos ningún contacto interesante y nuestra ganancia fue nula ¡Oh, no, espera un momento… al final perdimos! porque además habíamos invertido en folletería, decoración y mobiliario de nuestro stand y, por supuesto, nuestra dedicación de tiempo completo durante seis días.

4. Trabajo pro-bono (beneficencia): Quiere decir que tú estás de acuerdo en regalar el producto de tu trabajo sin recibir ningún tipo de pago. Generalmente se realiza en favor de la comunidad o entidades cuyo objetivo social no tenga fines de lucro.
Mi experiencia: de cuando en cuando he realizado proyectos gratis para algunas entidades que considero merecedoras de ello. Ojo: yo busco a estas entidades y no al revés, yo decido exactamente cómo y cuando quiero realizar una beneficencia. La satisfación de colaborar con ellas me resulta suficiente paga, aunque no está de más que incluyan mi crédito en el proyecto.

Bueno, dije que eran cuatro circunstancias, pero va el pilón…
5. El pago por regalías: Significa que sólo lo recibirás un porcentaje de las ventas.
Un diseñador comentó en este blog que había aceptado un trabajo que cobraría bajo el esquema de regalías por el monto de las ventas, desconozco los detalles, pero este negocio no suena atractivo porque ¿cómo estarás al tanto de las ventas? peor aún ¿y si te dicen que no se vendió nada?

Recapitulando: salvo el caso del punto número 4, yo prefiero cobrar dinero-dinero a cambio de mi trabajo profesional, así yo me puedo comprar exactamente lo que yo quiero, cuando yo quiero y en las cantidades que lo deseo.

Un cliente que no te compra… pues no es cliente

Haciendo cotizaciones

Aún no conozco a alguien que diga "Me fascina elaborar cotizaciones, las encuentro entretenidas y divertidas, todo un reto a mi creatividad."

Yo ya no hago cotizaciones de solicitudes que llegan por correo electrónico, que vienen de direcciones de Hotmail, que están escritas sin coherencia o con faltas de ortografía graves y, además, son urgentes. Cuando un prospecto solicita una cotización de forma anónima lo único que le envío es un escueto correo con una estimación del costo, sin prometer nada y lo invito a que me envie su teléfono para hablar directamente. A lo largo de los años he aprendido que cuando a alguien verdaderamente le interesa una cotización toma el teléfono y me llama, me explica las características de su solicitud y obtiene una propuesta económica a la medida de sus requerimientos.

Por el otro lado existen personas que hablan constantemente para pedir cotizaciones, pero no te dan los trabajos: hace algún tiempo me di cuenta que una agencia de publicidad me había llamado a razón de dos o tres veces al año durante tres años, sin que se hubiera concretado ninguno de los proyectos solicitados, así que la siguiente vez que llamaron los confronté amablemente:

— Oye ¿sabías que esta es la octava ocasión en que me solicitas una cotización? ¿me podrías decir porqué aún no he realizado algún trabajo para ustedes?—
A lo que la cínica chica de la agencia me contestó:—Pues si te causa tanto problema hacer una cotización para un cliente… pues ya no te pediré ninguna…—
Seguramente ella esperaba que yo me sintiera mal, pero simplemente le dije:
—No tengo ningún problema en elaborar una cotización, pero prefiero ya no hacerlo para ustedes, gracias.—
La verdad ya no recuerdo que me contestó, pero no volví a saber de ellos. Tiempo después reflexioné que probablemente ya me habían agarrado de su puerquito para obtener cotizaciones extra para cubrir los requisitos de alguna licitación. Sí amiguito, te platico cómo está el asunto: en ocasiones una dependencia de gobierno o una empresa grande licita un proyecto para lo cual necesitan conseguir por lo menos tres cotizaciones de diferentes proveedores para evaluar sus propuestas y asignarle el trabajo a la mejor oferta. La realidad es que a veces el proyecto ya está previamente asignado a alguien y  la persona responsable de contratar el servicio simplemente le encarga al “ganador” conseguir las otras cotizaciones para cubrir el requisito. Tal vez es obvio decirlo, pero las cotizaciones adicionales deberán ser más caras que la del vencedor. Esta es una práctica común en México que no me enorgullese.

Nosotros los freelanceros vivimos de las solicitudes de los clientes, no hay mejor llamada que la de alguien que requiere de nuestros servicios. Y aunque varios clientes preferirían que les respondieramos por teléfono a cómo está el kilo de logotipo o el metro de ilustración o el ciento de fotografía, lo más seguro es que tengamos que evaluar varios aspectos de la solicitud y enviarles una propuesta a la medida. Mi recomendación es ofrecer enviarla en un tiempo razonablemente corto y cumplir con la promesa. Los clientes aprecian a un profesional que cumple lo que ofrece y además lo hace con prontitud. Elaborar una cotización de servicios creativos profesionales puede tomar desde algunos minutos hasta varias horas así que cuando la prometas considera que el tiempo que le inviertes se lo restas a otras actividades, no lo tomes a la ligera y no la ofrezcas a la menor provocación.

Elaborar una cotización en forma tiene varias ventajas sobre simplemente escupir un precio:

  1. Muestra formalidad: una cotización clara, bien redactada y correctamente presentada es una valiosa carta de presentación.
  2. Define las características precisas del servicio y delimita los alcances del proyecto: es indispensable que describas con claridad las características del servicio, no dejes nada al buen entendimiento del cliente porque él siempre interpretará a su conveniencia, SIEMPRE.
  3. Pones por escrito tus condiciones de pago: especifica el monto del anticipo que necesitas para comenzar a trabajar. Los clientes malos siempre harán como que no leyeron esta parte, así que, por tu bien, no comiences a chambear hasta que “no veas claro”.
  4. Indicas la vigencia de la propuesta: no falta del despistado que te llama para solicitarte un trabajo cotizado dos años atrás esperando que cueste lo mismo.

Alguien que te solicita una cotización es un prospecto, se convierte en tu cliente hasta que obtienes su visto bueno, comienzas a trabajar en su proyecto y te paga un anticipo.

Nomás por comparar: en Estados Unidos, cuando alguien solicita una cotización, casi casi se considera un compromiso de compra, en México hacer una cotización se considera una obligación que rara vez es retribuida con una respuesta por parte de la persona que la solicita ¡que levante la mano el freelancero que no recibió respuesta después de enviar una cotización “urgente”! Peor aún ¿a cuántos les ha pasado que  cuando llaman para darle seguimiento a la propuesta económica de plano ya no le toman la llamada? Yo agradecería la cortesía de que te contestaran, aunque fuera por correo electrónico, algo así como —Ya recibimos su propuesta, la vamos a evaluar y en caso positivo nosotros la contactemos.— ¿Acaso es mucho pedir?

Proyectos urgentes ¿Sacar o no sacar al buey de la barranca?

Cliente con un bomberazo

Antes de aceptar el llamado urgente de un cliente evalúa los Pros y Contras

De cuando en cuando recibo la llamada de alguien que tienen un proyecto “que urge para ayer”. Este tipo de solicitudes siempre las tomo con pinzas y  procuro no subirme al tren de la urgencia del cliente, porque si me contagio de su aceleración y estrés pierdo objetividad.

Los freelanceros necesitamos tener la cabeza fría para evaluar la situación y decidir si nos conviene ayudar a sacar al buey de la barranca.

Yo sugiero que antes de darle el sí al cliente le ofrezcas regresarle la llamada en 20 min. Cuando cuelgues puedes evaluar, con mayor claridad mental, los pros y contras.

 Los PROS:

  • Como se trata de un trabajo urgente cobrarás un costo extra por desvelarte y/o trabajar en fin de semana.
  • Chamba es chamba” y todos los freelanceros vivimos de los llamados del cliente.
  • Si se trata de un cliente que ya atendiste con anterioridad ya sabes cómo es, qué y cómo quiere el trabajo. Además, ayudarlo con esta urgencia puede aumentar su aprecio hacia tí.
  • Tienes la oportunidad de repartir trabajo entre tus colegas para salir a tiempo… y ellos tal vez te regresen el favor algún día.
  • Tendrás el pretexto ideal para no ir a esa reunión familiar que se aproxima.

Los CONTRAS:

  • Los “bomberazos” no tienen un margen de maniobra, o lo sacas bien y a la primera o te quemas con el cliente y tu reputación se pone en riesgo.
  • Son pocos los clientes que están dispuestos a pagar extra por un trabajo urgente.
  • En ocasiones un proyecto urgente ya viene torcido: es probable que antes de contactarte el cliente ya haya trabajado con alguien más con resultados desastrosos; ten cuidado al aceptar archivos a medio elaborar generados por otras personas.
  • La urgencia no permite negociar anticipos y te lanzas al ruedo confiando en que el cliente pagará sin falta a la entrega.
  • Probablemente mientras trabajas en un proyecto urgente no estarás disponible para atender a otros clientes.
  • A veces los clientes se malacostumbran a que los saques del apuro y no planean con tiempo sus proyectos, al fin y al cabo tú siempre sacas el buey de la barranca.

Como ves no se trata de negarse a trabajar, pero tampoco es cuestión de echarse la soga al cuello.
Ahora que ya evaluaste los pros y los contras ya puedes regresarle la llamada a tu cliente.