Con cierta sorpresa que he topado con una realidad que no me esperaba: hay un buen número de freelanceros a los que les da pena cobrar su trabajo ¡en especial si se trata de mujeres diseñadoras!
Yo confieso que eso me pasó al principio de mi trabajo profesional, pero luego-luego se me quitó: era una cuestión de simple supervivencia, si permitía que los clientes se fueran sin pagar no pasaría mucho tiempo antes de que yo renunciara a mi profesión. Así que lo tatué en piedra “Estoy en esta profesión PRIMERO porque me encanta, pero TAMBIÉN porque es mi modo de vida, mi sustento”.
Hace algunos días en twitter una diseñadora gráfica me dijo “que le daba pena cobrar” y me preguntó si yo sabía a qué se debía, entonces me puse a pensar largo y tendido al respecto y encontré varias posible razones:
- De chiquitas nos dijeron que no deberíamos esperar un pago por lo que hacemos de buena manera, de buena gana o como un favor. Entonces ya la llevamos perdida cuando hacemos un trabajo para algún amigo, sobre todo si nos pide “que le echemos la mano”. Peor aún si se trata de un familiar que nos solicita que “por favor le demos una ayudadita” con su página de internet o con el logotipo de su changarro ¿cuántos de ustedes han recibido el pago oportuno y justo por este servicio? Yo opino que la solución es muy sencilla: aclarar desde el principio si el trabajo será gratis o cual será el costo por realizarlo, de esta forma no habrá malos entendidos y evitarás resentimientos.
- Es de mala educación hablar de dinero. En México es un tema tabú hablar de dinero abiertamente, aquí se considera grosero preguntarle a alguien cuánto gana. Durante la carrera nadie me enseñó a plantarme frente al cliente y solicitarle dinero, eso es algo que he tenido que aprender “a la brava” a lo largo de los años. Peor aún: la religión católica proclama que es mejor ser pobre a ser rico.
- Te hacen sentir que lo que haces no es tan especial. Hay clientes abusivos se valen de varias estrategias, consientes o inconcientes, para que tú no cobres: demeritan tu trabajo o no valoran tus conocimientos para conseguir que les bajes el precio o de plano les regales el proyecto. Una de las frases que más odio de un cliente es cuando dice “La verdad yo podría hacerlo, pero no tengo tiempo, por eso te llamo”.
- La clásica falta de autoestima. Algunos freelanceros novatos consideran que no están a la altura de lo que el cliente les solicitó, entonces tienen pena de cobrar lo acordado. Si este es tu caso reflexiona bien lo que estás haciendo, si verdaderamente sientes que los clientes no están recibiendo la calidad de trabajo que contrataron entonces, tal vez, será que mejor te dediques a otra cosa. Por el contrario, si sabes que el servicio que ofreces es valioso solicita sin rodeos y amablemente el pago convenido.
En cualquier caso es importante que, si realizas un trabajo profesional, estés completamente convencido de que mereces recibir el pago que acordaste desde el principio; créeme: nadie va a venir a tocar a tu puerta para entregarte el cheque de tu trabajo. No te sientas mal por exigir un anticipo y por preguntar, desde el inicio de la relación, cuáles son los trámites para cobrarle al cliente. No esperes hasta el último momento para pedir sus datos de facturación, puedes llevarte una desagradable sorpresa si te enteras tardíamente sobre los requisitos para cobrar. Hace poco, al tramitar un anticipo me pidieron que les entregara un pagaré que garantizara “el buen uso del dinero recibido”, junto con mi última declaración de impuestos y una copia de mis estados financieros ¿así o más complicado?, por supuesto que no me iba a “hacer menos” así que reuní todo los papeles y se los envié a la brevedad, ellos realizaron el depósito en tiempo y forma y yo comencé a desarrollar el trabajo con singular alegría.
Y si eres mujer…
Este blog está dedicado al trabajo freelance, pero no puedo dejar de decir que si tú eres asalariada no aceptes la discriminatoria costumbre de que las mujeres reciben menor paga que los hombres, esa es una práctica ilegal* . Hace años una amiga tuvo un jefe que le dijo que no le podía pagar lo mismo que a su compañero porque al final “-Él tendría que afrontar con los gastos de una familia y pues ella seguramente se casaría y tendría un marido que la mantendría.-” Recuerdo que sólo tardó quince días en dejar ese misógino empleo, bien por ella.
* “Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad” como lo indica el Artículo 123 inciso VII de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.


Desafortunadamente la técnica de cansar al freelancero funciona de maravilla. Existen clientes que piensan que tienen derecho a menospreciar tu trabajo y deciden que no estarás dentro de sus prioridades de pago.