Los clientes que no hacen su tarea

Cliente flojonazo

Algunos clientes confían en que podemos leer su mente

Todo parece miel sobre hojuelas: el cliente te llama para confirmar que está de acuerdo con el presupuesto que le enviaste y que su departamento de pagos ya depositó el anticipo. Tú, por supuesto, “enciendes motores” para comenzar a trabajar con todas tus ganas. Todo parece estar en su lugar, pero falta un pequeño/gran detalle para arrancar el proyecto: el material que proporciona el cliente, la vital información que nosotros transformaremos en folleto, página de internet, presentación audiovisual o ilustración.

Con todos los años de experiencia que tengo en el medio aún no entiendo, o no quiero entender, cuál es el problema que le representa a los clientes enviarnos, desde el inicio, la información indispensable para elaborar el trabajo para el que nos contratan; a veces creo que es más fácil pedirle a Drácula que done sangre que pedirle a un cliente que me envíe, ya, el material que me prometió.

Prácticamente todos los diseñadores gráficos nos hemos topado, en algún momento de nuestra vida, con el cliente que no tiene la menor idea acerca de dónde conseguir la versión vectorial de su logotipo y nos pide que lo tomemos de su sitio de internet o lo calquemos de su tarjeta de presentación ¡auxilio! ¿deveras no entienden la importancia de mantener intactos los colores y apariencia de su logotipo original?

El segundo grado de dificultad se presenta cuando le pides que, por piedad, te envíe las fotografías con la resolución adecuada para el proyecto; yo sé que es nuestra obligación “educar a los clientes” respecto a los temas técnicos inherentes a nuestro trabajo, pero pocas veces me topo con personas que comprenden que el tamaño en pixeles es vital para la calidad del resultado, y que las fotos que realizó con su celular (en la opción de menor calidad pa´que quepan más) probablemente no servirán para la impresión de un cartel. Desesperada, a veces les pido que no me envíen fotos de menos de 3000 pixeles de ancho, entonces ellos simplemente toman su imagen de 120 pixeles y la escalan a 3000 ¿fácil no?

El tercer grado de dificultad está representado por el texto. Algunos clientes consideran que, si te han contratado para diseñar su sitio web, es obvio que también generarás el texto partiendo de los folletos y manuales que te entregaron. ERROR: los diseñadores no somos redactores o correctores de estilo y, si bien tenemos la obligación de contar con buena ortografía, casi nunca incluimos dentro de nuestros servicios la generación de los textos (aunque deberíamos). Es terrible cuando te das cuenta que será difícil que el cliente se siente a redactar porque lo considera una tortura que postergará el mayor tiempo posible. **Saludos a nuestro sistema educativo.**

Luego sucede lo que yo más temo, el cliente empieza a enviar el material a cuenta gotas con la falsa idea de que el proyecto irá avanzando sin problemas mientras él va consiguiendo, a su ritmo, toda la información que la “insaciable” diseñadora le solicita cada dos minutos. De esta forma se engaña, imaginando que justo cuando nos entregue el último pedazo del rompecabezas “lógicamente” nosotros habremos concluido el proyecto. Siento decepcionarlos, pero así no funciona el proceso de diseño y creación.

Imaginemos a un sastre que debe hacer un maravilloso traje para su cliente, ya cuenta con la tela, pero que aún no tiene sus medidas, ¿sería sabio comenzar a cortar?

También pasa que algunos clientes prefieren que sobre a que falte, entonces “vomitan” cualquier información que consideran que le puede ser útil al diseñador: así nomás, sin pies ni cabeza, envían montones de archivos con materiales diversos. ¿Se imaginan al diseñador tratando de organizar y jerarquizar toda esa información? el tiempo que se tome para esa actividad seguramente se lo restará al tiempo asignado a diseñar.

La siguiente sección está dedicada a tu cliente, siéntete libre de copiarla, modificarla y enviársela.

Si usted está por contratar los servicios de un diseñador, por el bien de todos, tenga a la mano los siguientes materiales:

  1. Logotipo de su empresa en formato digital, de preferencia vectorial (con extensión AI o EPS o CDR).
  2. Todas la imágenes para el proyecto ya validadas; con la resolución, de origen, que le solicitó el diseñador. Si no cuenta con imágenes adecuadas contrate a un fotógrafo profesional o cómprelas en sitios de microstock como IstockPhoto.com o Shutterstock.com donde encontrará una gran oferta de gráficos buenos, bonitos y baratos.
  3. El texto revisado, validado y sin faltas de ortografía. Si este proceso le cuesta trabajo contrate los servicios de un redactor profesional o “copy“.

Si usted hace su tarea y le entrega al diseñador, de preferencia en un solo envío, todos los materiales que le prometió, créame que el resultado tiene muy buenas posibilidades de ser justo lo que usted necesita, en el tiempo que usted lo necesita. Además, el diseñador lo tendrá en alta estima y tal vez hasta le otorgue el título de “Cliente consentido”.

… Y fueron felices para siempre.