Hay de clientes a clientes, tú escoges

Hay personas que no están dispuestas a invertir en lo que vale tu trabajo, aléjate de ellas a la velocidad de la luz.

Muchos freelanceros, principalmente diseñadores, batallan horrores con clientes que demandan mucho y quieren pagar poco, que regatean por todo y no valoran el trabajo creativo (y además son colgados para pagar). Sí, la situación económica del país obliga a que todos queramos sacarle el mejor provecho a nuestro dinero… pero algunos se pasan de listos. Un cliente malo que te toma la medida te puede tener trabajando a cambio de casi nada; la excusas que dan los diseñadores freelanceros para aceptar este intercambio desventajoso van desde el “Chamba es chamba y no hay que decirle que no al trabajo” hasta “Este cliente ya me debe mucho así que no me conviene dejarlo” entonces ¿de quién es la culpa de que algunos clientes abusen? ¡del diseñador por supuesto! A veces pienso que las personas no aspiran a algo mejor simplemente porque su autoestima no se los permite, o porque el miedo o la ignorancia controlan sus decisiones; sino pregúntele a las mujeres que sufren abusos, golpes y malos tratos por años, varias “aceptan su cruz” y sufren toda su vida, pero otras que se dan cuenta de que sí pueden vivir sin su agresor.

Existe una máxima que me gusta repetirme cual mantra “Todos son clientes de alguien, pero no todos son tus clientes”. Analiza fríamente tu historial de clientes y clasifícalos, haz una columna para tus clientes consentidos, esos con los que da gusto trabajar; otra columna para los clientes que siempre quieren descuentos y precios marginales; una más para los clientes que te sacan canas verdes y no quieres ni tomarles la llamada. Agrega todas las columnas que necesites y si el caso lo amerita anota al mismo cliente en más de una columna. Ahora viene lo bueno ¿cuántos clientes califican como buenos y cuantos como regulares o malos? ¿realmente estás trabajando con el tipo de clientes y proyectos que deseas? ¿porqué crees que atraes a ese tipo en particular de clientes? Recuerda que una de las principales ventajas de ser freelancero es que podemos escoger para quien trabajamos así que más vale que estés trabajando con quien quieres y no solo con quien se puede.

Aprende a decir NO

Los clientes abusivos pueden “oler” la desesperación de un freelancero que por regla general accede a realizar trabajos con condiciones ridículas y mal cobrados. La única forma de alejarte de los malos clientes es decirles “-NO, gracias, no puedo tomar su oferta.-” ¿Cómo vas a encontrar buenos proyectos/clientes si ocupas tu tiempo trabajando y lidiando con los malos? Tienes que aprender a declinar ofertas de trabajo que no te convienen. Y conste que decir NO cuesta un… mucho, pero sólo bateando malos prospectos tendremos tiempo para buscar buenos clientes, que no se harán del rogar para pagarte un anticipo, que serán receptivos a tus propuestas, que colaborarán en el desarrollo del proyecto, que confiarán en tu visión profesional para resolver sus necesidades, que cuando entregues el trabajo te felicitarán y no se harán del rogar para pagarte ¿te suena demasiado bueno para ser cierto? créeme, sí existen clientes así, no son la mayoría, pero sí existen, sólo que hay que encontrarlos y eso también implica una buena inversión de tiempo y esfuerzo.

Yo trabajé durante años con muchos clientes malos hasta que hice un balance del costo-beneficio de cada uno y me deshice de los peores, cuando me contactaron para un nuevo proyecto les dije que por motivos estratégicos ya no podría volver a tomar sus proyectos; obtuve respuestas de todo tipo: los que no les importó en lo absoluto; los que me exigieron que entonces les diera los datos de otro diseñador “que sí tuviera ganas de trabajar“; los que se molestaron de forma irracional, o los que cuestionaron mi profesionalismo. ¿Pero sabes qué? a partir de ese momento comencé a tener mejores ingresos con proyectos más satisfactorios y lo más importante: no me arrepiento de haberlo hecho ¡hasta creo que me tardé!