Cuánto necesitas para empezar como freelance (Podcast)

logoLanaLa semana pasada tuve la fortuna de volver a platicar con mi estimada Ovejita Financiera sobre temas de freelanceo y finanzas personales. El tema que nos ocupó en el podcast #101 de Blog&Lana fue el de los recursos que debemos contemplar si estamos interesados en volvernos freelanceros. Los invito a que escuchen el cotorreo, a ver si de paso les damos alguna idea sobre qué inversiones son indispensables para comenzar a trabajar de manera independiente.

>>Escuchar el podcast<<

logo post anteriorReleyendo el post anterior (Las canijas agencias de publicidad) me percaté de una omisión que no quería dejar pasar: ¿se han dado cuenta que muchas “agencitas” de publicidad rara vez tienen sus oficinas en el lugar que indican como su domicilio fiscal? Alguna vez le pregunté al dueño de una de ellas cuál era el motivo de no dar de alta su dirección real, su respuesta me dejó fría: –Si algún día me busca Hacienda se van a topar que es la casa de mis papás y pues a ellos que les pueden quitar ¿la tele?– En el momento me quedé sin palabras, después recapacité y percibí que es una práctica común para, según ellos, evadir posibles acciones legales en su contra. Se me ocurrieron varias ventajas de poner a tus padres en ese predicamento… ok, no.

 

LogolivingY para los que todavía no lo saben, porque seguramente no me siguen en Twitter, les confirmo que participaré en el evento LIVING DESIGN 2013 organizado por la UDLAP y que tendrá lugar en el Auditorio de la Fundación Universidad de las Américas Puebla, los días 11, 12 y 13 de abril. El sábado 13, después de la Fiesta Living Desing, esperaré a las 9:00 hrs. a los diseñadores cuya cruda no los obligue a quedarse en cama. En la plática compartiré 10 cosas que me hubiera gustado saber cuando acabé la universidad ¿A quién veré por alla?

 

Diseño en escena_miniA los diseñadores del norte de la Cd. de México les platico que tendré el gusto de inaugurar el evento Diseño en Escena que organiza el Comité estudiantil de Diseño Gráfico de la UVM. La cita es el lunes 15 a las 10:00 hrs. en la UVM Lomas Verdes.

 

 

 

MancuernaY ya que estamos entrados en los anuncios, les cuento que el otro día estaba leyendo en Twitter a mi querida @Alletta que, para variar, andaba haciendo berrinches porque algunos de los diseñadores que le envían archivos de impresión y corte de vinil ¡nomás no dan una! Entonces, ella tuvo la maravillosa idea de ofrecer visitas guiadas para que los alumnos de diseño (y uno que otro profesional curioso) conozcan de primera mano cuáles son los secretos para obtener el mejor resultado de nuestros diseños impresos. Les sugiero que le tomen la palabra y corran, literalmente, a contactarla para agendar esta educativa visita (al rato seguramente se hartará de recibir visitas y los mandará al Averno).
¿Es Ud. profesor de “Sistemas de impresión”? ¡pues ya se le está haciendo tarde para llevar a sus alumnos a visitar Mancuerna en Atizapán de Zaragoza!

Las canijas agencias de publicidad

iStock_000004362999XSmallNo me gusta generalizar, así que no lo haré: hablaré de MI experiencia con cerca de diez agencias de publicidad pequeñas con las que he colaborado en los últimos años. No he trabajado con más porque, para ser sinceros, NO me entusiasma la forma como tratan a los freelanceros. Nunca las busco, pero por una u otra razón me encuentran y me convencen para que colabore con ellos en las campañas de empresas grandotas, y es allí cuando doy mi brazo a torcer: tal vez será porque me gusta ver mi trabajo en los sitios de internet de esas grandes marcas que, probablemente, nunca se hubieran acercado a mí directamente. Para eso contratan las empresas a una agencia de publicidad, para que les dé soluciones integrales. Concedo que es en parte mi EGO (y mi maldito hábito de comer tres veces al día) el que me ha conducido a aceptar trabajar en estas campañas, aunque mis últimas experiencias me han orillado a replantearme este tipo de colaboraciones.

Comparto cuáles son los puntos que me desagradan de trabajar con las agencias de publicidad:

  • La hipocresía. Extrañamente, la mayoría de las personas que trabajan en ellas, desde la recepcionista hasta los dueños, viven en “Happyland” un mundo donde todos se tutéan, se dan besos y abrazos a la menor provocación, son altamente informales y siempre firman sus correos con un “¿Me apoyas? Mil gracias“. Eso no tendría nada de malo, si no fuera porque no les compro esa máscara de buena-ondita-súper-amigable que desaparece en el segundo exacto en que les recuerdas que te deben el pago de un proyecto.
  • La mala comunicación. Dialogar con el cliente final se vuelve prácticamente imposible, las agencias son muy celosas y evitan a toda costa que escuches de primera mano los requerimientos y objeciones del cliente final. Me rompe el alma que la chica de cuentas me llame para decirme, como quien ordena un Té Chai Latte Venti deslactosado, que al cliente no le gustaron las propuestas y que tendremos que comenzar desde cero. Entonces pienso que la dirección creativa no fue la adecuada o que los representantes del cliente no tienen caraja idea de lo que quieren comunicar.  Otras veces pienso que los vendedores de las agencias de publicidad le tienen tanto miendo al cliente que no osan defender las propuestas, sólo se limitan a apuntar los cambios sin chistar.
  • Su bizarra administración. Lograr que las agencias de publicidad me paguen un anticipo ha sido una labor difícil, pero lo he conseguido. No comprometo mi tiempo si no recibo la confirmación a través del depósito del 50%… cobrar el 50% restante es otra historia. No acepto trabajar bajo el esquema de “Te pagaremos cuando que el cliente nos pague” porque quedaría en la situación más indefensa de todas: no conozco cómo se llevó a cabo la negociación entre el cliente final y la agencia, así que no tengo la certeza de cuando llegará “el día que les paguen”.
    Si la agencia no pactó un anticipo se da por sentado que ésta tiene los recursos económicos para cubrir el desarrollo del proyecto, sin embargo, muchas veces esto no es cierto. La agencia se financia de sus proveedores, hace malabares macabros con los gastos y toman los recursos de otros proyectos para pagar lo urgente. También conozco agencias que “ahorran” en los sueldos porque varios de sus colaboradores son trainees que reciben pagos simbólicos o extranjeros que ni siquiera están dados de alta en nuestro sistema tributario y que cobran menos que los profesionales mexicanos.
  • Su avalancha de solicitudes. Los correos van y vienen en una frenética carrera cuya meta, sospecho, es la de romper el récord de la cadena más grande de emails con CC-CCO-Replay to all-Replay-Replay… hasta el infinito. Nunca logro convencerlos de que todos podríamos ahorrarnos tiempo si alguien, de repente, tiene la buenísima idea de tomar el teléfono y pedir, de forma concreta, justo lo que requiere, sin necesidad de enviarle una copia a todo el mundo.
  • El anonimato. Al final del día quien se pondrá la “estrellita” por mi trabajo es la agencia de publicidad ya que yo no podré presumir el resultado que incluye mi colaboración. Así que, nada de mostrarlo en mi portafolios… sólo lo sabrá mi mamá.
  • Te ven como su empleado a tiempo completo: Lo que más me desconcierta de trabajar para una agencia de publidad es que piensen que eres un recurso que está tan disponible como uno de sus empleados. Demandan atención completa a tiempo completo por el periodo que dure el proyecto. Debo estar comprometida con la marca tanto como ellos y, cuando termine, se olvidarán de mí sin el menor problema. Justo es en este momento cuando necesito echar mano de mis mejores habilidades para conseguir que el pago del saldo se haga contra entrega, de lo contrario ya sé que me la pasaré persiguiéndolos hasta el cansancio… hasta que dejan de responder mis correos y no me toman la llamada.

Entonces me pregunto ¿dónde quedó toda la buenísima vibra del principio? ¿a dónde se fueron las promesas de más trabajo? ¿qué pasó con tantas sonrisas y palabras lindas? Podría pensar que estoy haciendo algo mal al elegir con quien trabajar, pero las experiencias de otros freelanceros me confirman que muchas agencias de publicidad pequeñas son bien canijas.

Comienzo a replantearme este tipo de colaboraciones, yo me lo pierdo.