La SEP: a todos dice que sí, pero no les dice cuando

Es increíble la cantidad de freelanceros a los que la Secretaría de Educación Pública les debe dinero. Hace pocos días me reuní con un grupo que representa a cincuenta profesionales afectados por la falta de pago: ilustradores y editores que trabajaron, durante el 2013, para diferentes publicaciones de primaria y secundaria. Parece que es una costumbre de la SEP deber los honorarios de algunos cientos de colaboradores.

Las historias que estos trabajadores independientes me contaron son similares:

Durante el primer semestre del 2013 recibieron una invitación para participar en la creación de diferentes textos. Algunos se enteraron de esta convocatoria a través de solicitudes informales en Facebook.

Una vez asignados los proyectos los freelanceros comenzaron a trabajar sin haber firmado un contrato de servicios, en ese momento nadie tuvo un documento oficial que avalara su participación en las publicaciones. Actuaron de buena fe porque confiaron en la SEP.

Como estos proyectos editoriales eran urgentes, los ilustradores y editores dedicaron todo su tiempo a la realización de los textos que los niños y adolescentes de México reciben en sus aulas todos los años.

En ese momento, los colaboradores desconocían las tarifas de pago de la SEP; algunos tenían una somera idea de lo que recibirían y sólo pocos habían acordado, de palabra, el monto de sus honorarios.

Las prisas, los cambios súbitos de personal en la SEP y su mala organización para asignar el trabajo contribuyeron para crear un clima de confusión y frustración entre los freelanceros. Algunos de ellos simplemente optaron por abandonar sus encomiendas, pero la mayoría, motivados por su sentido de profesionalismo, hicieron lo necesario para cumplir con sus compromisos con la SEP, aunque no mediara ningún documento oficial.

Una vez entregados los trabajos los ilustradores y editores comenzaron a recibir información diversa al respecto de sus pagos: que si primero debían enviar una cotización, que si deberían esperar 15 días, que si la persona a cargo del proyecto había sido despedida… y así pasaron varios meses.

Para diciembre del 2013 la preocupación era general, a todos les decían que sí les iban a pagar, pero el personal de la SEP no se comprometía por escrito a dar una fecha concreta:

Sobre el particular le comentó que su trámite ya está en el administrativo correspondiente y estamos a la espera de la indicación, para proceder al pago.”

A principios del 2014 ya era evidente que para la Secretaría de Educación Pública no era una prioridad cumplir con sus compromisos adquiridos durante el 2013, peor aún, muchos de los empleados que convocaron y coordinaron los proyectos habían sido “removidos” de sus puestos. Entonces los freelanceros se encontraron en la peor situación de todas: sin un documento que avalara su trabajo ahora tienen que lidiar con nuevos funcionarios que, al respecto, sólo quieren lavarse las manos.

En febrero varios ilustradores decidieron unirse para enviar una carta dirigida a la Maestra Alba Martínez Olivé, Subsecretaria de Educación Básica. No recibieron respuesta.

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Entonces tuvieron la buena idea de hacer una Protesta Ilustrada con la que denunciaron su situación en las redes sociales. Ese mismo día la SEP los convocó a una reunión urgente. En ella les prometieron, otra vez de palabra, que sus pagos saldrían a mediados de Marzo. Pero llegada la fecha les dijeron que tendrán que esperar hasta mediados de abril o mayo para recibir su dinero.

 

El colmo

Las excusas de la para no pagar que da el personal de la SEP son: “Es que no hay dinero, el recurso no está asignado”, “Lo siento mucho, pero yo acabo de llegar y apenas me estoy enterando del problema”. También han echado mano de las técnicas dilatorias para prolongar la espera: “Es que para pagarte tienes que ir al INDAUTOR a registrar tu obra y luego necesitamos que nos envíes una cotización con todos tus papeles, entonces ya veremos qué se nos ocurre para hacerte dar más vueltas”.

Algunos de los freelanceros han recibido solicitudes extraoficiales para acordar un pago menor o de plano aceptar dinero no fiscal, o sea en efectivo, de parte del Instituto de Investigaciones Educativas. Una de las áreas contables de la Secretaría corrió el rumor de que será hasta diciembre de este año cuando algunos afectados recibirán sus pagos.

En una reunión con los editores una empleada de la SEP les dijo: “Miren, ahorita no les vamos a pagar ¡pero les vamos a dar más trabajo!”

#SEPpagame

No sé a ustedes, pero a mí me indigna la forma en la que los freelanceros somos ninguneados en este país, peor aún que sea por una institución educativa que debería de practicar los valores que promueve en sus publicaciones: respeto, justicia y honestidad.

Por otro lado me enorgullece que existan profesionales independientes que decidan exigir sus derechos en forma organizada. Gracias a ellos, y al ruido que han generado en los medios, ahora  sabemos de lo mal que se les ha tratado, nos enteramos las mentiras que les han dicho y conocemos de la desorganización administrativa de la SEP.

Desde este pequeño espacio en la web los invito a que nos unamos al reclamo de nuestros compañeros freelanceros mediante el hashtag #SEPpagame. Por favor sigamos haciendo ruido y reclamando una solución inmediata al problema.

El lado positivo

Esta experiencia ha sido muy desgastante, sin embargo, un grupo de editores afectados ha decidido ver el lado positivo y están planeando crear una Asociación Civil que, a través de un Colectivo, brinde asesorías legales y fiscales a los trabajadores independientes. También tienen interés en organizar talleres profesionales  para sus colegas.

Un último comentario

Estas últimas palabras van dirigidas a los freelanceros que, aunque también afectados por la SEP, han decidido mantenerse callados. Ustedes que se han sido “cautelosos” por miedo a que los vayan a vetar, les confirmo que, si algún día reciben el pago de sus honorarios, será, en mayor medida, gracias a sus colegas que prefirieron exponerse y llamar la atención.

Para cambiar la cultura del trabajo freelance tenemos que empezar respetando nuestro trabajo.

No ofrezcas cosas que no haces

Mi delicioso caldo de menudencias.

Mi delicioso caldo de menudencias.

El viernes pasado fuimos a comer deliciosos caldos de pollo a un restaurante especializado en este tipo de brebajes. La carta es clara y concisa: ofrecen caldos de cualquier parte del pollo, algunos refrescos y pocos postres. No necesitan más, tienen buen sazón, sus precios son correctos, los meseros son eficientes y el local siempre está lleno.

Mientras nosotros nos atiborrábamos con las enormes tortillas y las ricas salsas llegó un grupo de tres personas que pusieron en evidencia una gran debilidad del negocio. El intercambio con el mesero fue más o menos así:

– Oye, me dijeron en la marisquería de junto que este negocio es de uno de los hermanos y que aquí podíamos pedir platillos de allá.– Afirmó uno de los comensales recién llegados.
– Esteeee… sí señor, ahorita le paso la carta de la marisquería.

Pasado un momento regresa el mesero a tomar la orden.

— ¿Qué les voy a traer?
— Yo quiero unas tostadas de ceviche ¿le ponen perejil?– Dijo el primero.
— Sinceramente no sé señor.— Resopló el mesero.
— Pues ve a preguntar, aquí te esperamos.

El mesero hace una mueca de desagrado y le pide a otra mesera que lo cubra mientras corre al local de al lado.

En ese momento nosotros terminamos de comer y no podemos pedir la cuenta porque el mesero salió del restaurante. Cuando regresa no nota que ya tiene a dos mesas intranquilas que necesitan ser atendidas. Por el momento su prioridad son las personas que están pidiendo platillos de la marisquería del hermano del dueño del local.

— Me dice el cocinero que el ceviche sí lleva perejil. — Confirmó el mesero.
— Bueno, a mí me lo traes sin perejil. — Indicó el primero.
— A mí me traes un pescado empapelado. — Pidió el segundo.
— Y yo quiero los pulpos en su tinta y una cerveza. — Remató el tercero.
— Lo siento señor, quí no vendemos cerveza.— Se disculpó el mesero.
— ¡Pero en la marisquería siempre pido cerveza!— Reclamó el comensal.
— Es que aquí no tenemos el permiso…—Continuó el mesero.
— Tráeme una Corona, ándale, nadie se va a dar cuenta.— Insistió el cliente.

En resumidas cuentas el atarantado mesero tuvo que lidiar con clientes que no pidieron platillos que preparan su restaurante, necesitó correr varias veces al local de junto lo que le valió que sus otras mesas se desesperaran porque no estaban siendo atendidas como se debe. Y probablemente no recibirá propina porque no consiguió que el cocinero le quitara el perejil al ceviche y terminó regañado porque no pudo servir una cerveza.

Ojo, el problema no es del pobre mesero que, me consta, hizo todo lo necesario para atender a las extraviadas personas que decidieron pedir mariscos en un restaurante de caldos de pollo. El problema lo generaron los hermanos, dueños de negocios contiguos que tuvieron la “brillante” idea de ofrecer, ambas cartas en los dos locales. En teoría la idea suena bien, pero en la práctica es un completo despapaye; o sea, un gran relajo agravado por la desorientación de las partes que da por resultado clientes insatisfechos y empleados agobiados.

¿Y qué tienen que ver los caldos de pollo con el trabajo del freelanceo? te estarás preguntando.

Sucede que hace tiempo, cuando ofrecía el servicio de diseño de identidad corporativa, gran parte de mi esfuerzo lo dedicaba a supervisar y corretear un servicio que yo no realizaba: la impresión de todo tipo de soportes relacionados, desde folletos y tarjetas hasta la elaboración de calendarios de cursos y boletines internos. Nada que no pudera manejar, hasta que uno de mis clientes, que alguna vez me pidió un logotipo, me encargó que le elaborara una caja de luz gigante con sus respectivas lonas. Invertí mucho tiempo en coordinar su hechura, rentar una camioneta para transportar la caja de luz hasta Pachuca, supervisar su montaje y lidiar con los detalles que se no podía preever, como la necesidad de agujerar las lonas para evitar que el anuncio saliera volando debido a los fuertes vientos de la localidad.

Después de la tercera vez le dije a mi cliente que mejor contactara con el fabricante de las cajas de luz y el impresor de las lonas, pero él me dijo que no le interesaba trabajar directamente con esos provedores, que para eso me pagaba a mí, para que resolviera completo el proyecto.

“Zapatero a tus zapatos”

Después de hacer una evaluación cuidadosa tuve que despedir a este cliente, no estaba ganando lo suficiente como contratista de cajas de luz para anuncios. Además estaba descuidando a mis otros clientes que me buscaban por mis servicios de diseño. Fue interesante aprender a hacer cajas de luz gigantes, pero no extraño estar subida en una escalera, a la mitad de la carretera, gritándole a un electricista que hacía lo que quería.

Obviamente se pueden ofrecer servicios integrados con otras disciplinas, siempre evaluando que el porcentaje de tiempo, dinero y esfuerzo no sean mayores a los de nuestra área de experiencia. No caigas en la trampa de “darle servicio al cliente, no importa lo que pida”, podrías terminar como el mesero de la historia.

 

 

Cuando nuestros servicios dejan de ser negocio

Going out of businessHace 10 años, mi esposo y yo ofrecíamos el servicio de creación de maquetas 3D, desde renders arquitectónicos hasta animaciones tridimensionales de conjuntos industriales. Quienes hayan incursionado en esta área sabrán que los requisitos de software y hardware son onerosos, que el tiempo requerido para hacer un modelado en 3D, la aplicación de texturas y luces y la programación de cámaras virtuales es un trabajo complejo que requiere mucho tiempo para procesar las imágenes (rendereo).

En esa época no muchas personas ofrecían ese servicio en México y tuvimos bastantes proyectos, pero para compañías muy chiquitas que no tenían la capacidad de pagar lo que realmente costaba el servicio. Nosotros cometimos el error de cobrarles sólo lo que estaban dispuestas a pagar, no lo que realmente valía nuestro servicio.

Por el otro lado vimos cómo un despacho que hacía exáctamente lo mismo que nosotros, similar calidad y oferta, comenzó a tener clientes mucho más intere$antes que los nuestros, vimos cómo poco a poco hacían proyectos más ambiciosos y caros. Mientras tanto nosotros seguíamos recibiendo felicitaciones por nuestra calidad, pero estábamos atados a clientes que se retorcían cada que les explicábamos que “volver a hacer el render, con el cambio de color de la fachada, tendría un costo adicional”. Como nos gustaba mucho lo que hacíamos y no queríamos ver a los clientes descontentos muy frecuentemente rehacíamos segmentos completos de las animaciones sin aumentar el importe de la factura.

Infortunadamente nuestras animaciones se volvieron una herramienta para que el cliente visualizara, por primera vez, cómo se iba a ver su edifico y, si no era lo que esperaba, ponía a su arquitecto a trabajar en una nueva propuesta que nosotros volvíamos a animar una y otra vez.
Trabajábamos como locos todo el día, renderéabamos toda la noche y, si la fecha de entrega ya estaba encima, rentábamos computadoras o servicios online de “granjas de renders”. Pero el balance era incorrecto: gastábamos más de lo que cobrábamos.
El colmo fue cuando otro cliente nos envió una animación con un recorrido virtual del Hotel Mandarin Oriental de Nueva York para que nos diéramos una idea de la calidad que esperaba en su animación —Fíjense bien que en las copas de las mesas del restaurante se ve el reflejo de todo el ambiente.— Técnicamente éramos capaces de desarrrollar ese efecto, pero el precio que este cliente había pagado por nuestros servicio estaba a años luz de lo que soñaba. Sin considerar, por supuesto, que su desarrollo inmobialiario iba dirigido al sector medio bajo.

Entonces nos sentamos a analizar cuáles habían sido nuestros errores:

1. Estabamos cobrando nuestro servicio por abajo de los costos.

No cotizar correctamente nos costó mucho, no teníamos un ahorro para crecer y no pudimos competir contra otros despachos que comenzaron a crecer gracias a que cobraban lo justo y se lo vendían a los clientes adecuados.
En esa época trabajamos con clientes que nos llamaban recomendados por otros clientes, eramos buenos, bonitos y BARATOS.

2. No buscamos clientes diferentes.

No tuvimos la visión de dedicar un tiempo para buscar clientes con los que nos interesara trabajar. Esperábamos a que ellos llegaran a nosotros y eso nunca sucedió. No tuvimos la capacidad de invertir en el equipo humano y técnico necesario para “dar el brinco”.

3. Dejamos de amar algo que nos gustaba hacer.

Literalmente nuestras computadoras no se apagaban durante días, y nosotros desayunábamos, comíamos y cenábamos junto a ellas. Cada vez las exigencias técnicas de los clientes eran mayores y los pagos se tardaban cada vez más en llegar. Nos encantaba nuestro trabajo, pero comenzamos a padecerlo.

4. Perdimos el “Momentum

Sucedió algo que teníamos previsto: las Universidades comenzaron a capacitar a sus alumnos de Arquitectura en técnicas de modelado y animación 3D. Comenzamos a competir con decenas de jóvenes que, desde su habitación en casa de sus papás, realizaba trabajos de buen nivel y precios irrisorios. Tanto el software como el hardware estaban subsidiados con precios especiales para estudiantes.
Después, los desarrolladores inmobiliarios pudieron contratar a estos universitarios para que trabajaran de tiempo completo en la creación de animaciones 3D. Nuestros servicios dejaron de ser requeridos.

Después de realizar este análisis de la situación tuvimos que tomar una decisión muy fuerte: o entrábamos a una guerra de precios contra los nuevos competidores o “cambiábamos de liga” haciendo una fuerte inversión para comprar equipo más “pro” y contratar a dos personas que se integraran al despacho. Decidimos que no queríamos hacer lo primero y no teníamos la capacidad financiera de hacer lo segundo. Cerramos esa área del despacho y nos quedamos con los servicios que nos daban un mayor margen de utilidad.

Fue un periodo bastante doloroso en el que aprendimos, a la mala, que no es suficiente con amar lo que haces, TIENES que poder vivir de ello, de lo contrario es un sacrificio, no un negocio.

¿Más vale cliente malo conocido que bueno por conocer?

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La semana pasada recibí la llamada de un antiguo cliente al que le había perdido el rastro; tras darnos los respectivos parabienes por el nuevo año procedimos a la tradicional queja de siempre: el año está empezando lento para los negocios. Acto seguido me pidió que le enviara una cotización para un proyecto que le solicitó uno de sus peores y más viejos clientes.
La plática fue más o menos así:
 

– ¡¿Todavía estás trabajando para ellos?! ¿después de que dejaron de pagarte
  durante meses y luego te salieron con que querían más descuentos?– Le pregunté.
– Es que son mi cliente más grande y pues no les puedes decir que no.– Replicó.
– Pero, además ¡se llevaron a tu diseñadora estrella a trabajar a su corporativo!
– Sí, ya sé, ahora ella nos llama para corretearnos, je, je.
– Luego me enteré de que parte de tus proyectos se los dieron a otro despacho.
– Sí, ya ni me digas. Pero pues no queda más que aguantarse.
– Ay Iván, creo que te gusta ser un proveedor golpeado.

Así como en nuestras relaciones sentimentales tenemos predilección por cierto tipo de personalidad, también nuestras relaciones profesionales suelen presentar patrones de conducta que no son ni casuales ni saludables.

Dicen que los diseñadores gráficos somos muy sufridores y que nos gusta quejarnos de que nuestros clientes son unos malditos que no pagan y nos hacen la vida imposible, pero ¿no será que estamos escogiendo a los clientes incorrectos, una y otra vez?

Alguna vez me quedé viendo un programa sobre violencia doméstica en el Canal 11, me pareció dramático escuchar varios testimoniales de mujeres que habían sido maltratadas por sus parejas durante años. Cada vez iban permitiendo mayores vejaciones hasta que terminaban en el hospital, abandonadas o muertas. Cuando la conductora les preguntó porque permitían esos abusos ellas dieron explicaciones muy sentimentales, pero, después de reflexionarlo, varias aceptaron que era el interés económico el que las tenía amarradas a una persona que, ni de lejos, era la que debía estar a su lado.

Ya en otro post he escrito sobre las señales que debemos detectar cuando un prospecto nos contacta. Los freelanceros no podemos darnos el lujo de aceptar trabajar para una persona que tiene un alto potencial de volverse un mal cliente, Time is money, honey.

Pero como “hasta al mejor cazador se le va la liebre” es posible que el prospecto en cuestión no haya disparado las alarmas hasta que ya está muy avanzada la relación. Entonces, si un cliente se volvió una mala inversión ¿cuál es la maldita justificación para continuar trabajando con él? ¿masoquismo? ¿miedo? ¿hambre?

Más vale malo conocido que bueno por conocer

Esta es la frase predilecta de los mediocres que prefieren lidiar con un cliente abusivo al que ya le “conocen sus mañas” y ya saben lo que le gusta y cómo le gusta. Aquí el poco esfuerzo invertido por parte del freelancero parece justificar una relación mala, como una vieja amistad con una persona que nos cae bastante mal, pero a la que ya estamos acostumbrados. El esfuerzo que le dediquemos a buscar nuevos clientes será recompensado con un refrescante cambio que nos permitirá crear una buena relación desde las primeras etapas.

Otra pésima razón para no despedir a un cliente malo es el miedo a quedarnos sin trabajo para siempre: –Si dejo a mi cliente más grande me voy a quedar sin chamba. Lo malo de esa postura es que los clientes malos “saben oler el miedo” y pueden manipularnos a su antojo con frases como –Huy, está muy caro, voy a ver quién me lo hace más barato. O –Ándale, apóyame en este proyecto para que te consiga más pedidos.

Y luego está el diseñador que piensa que merece que lo maltraten porque está recién salido de la universidad, porque cree que no está a la altura del cliente o simplemente porque tiene la autoestima bajísma y acepta trabajar para clientes que no tienen el más mínimo aprecio por el ejercicio profesional de un trabajdor independiente. Para muestra este botón que circula en Facebook, donde se muestra un claro desprecio por el trabajo de diseño, rebajándolo al estátus de un hobbie que nadie se toma en serio.

Lovely Store

¿Qué tal si el tiempo dedicado a quejarnos de esos clientes lo empleamos en buscar nuevos prospectos? De esos que retan nuestra creatividad, aprecian nuestro servicio profesional y pagan por ello. Sí, ya sé que no está facil, pero nadie va a venir a hacerlo por nosotros así que ¡a darle átomos!

5 cosas que debes tener antes de ser freelancero

Worry

“Me urge ser freelance” alguien escribió en el Twitter.
“¿Por qué?” preguntó alguno.
“Porque estoy a nada de matar a mi jefa, me tiene podrida con sus críticas hacia mi trabajo.”

Si eres un emplead@ y tu actual trabajo no te hace feliz, tal vez sea momento de cambiar de trabajo, pero no de renunciar a los empleos y volverte independiente. Odiar a tu jef@ no te califica para ser un freelancero exitoso. Y con exitoso no me refiero a que sea mundialmente famoso, sino a que, simplemente, viva decorosamente con las ganancias que obtiene de verder sus servicios como trabajador independiente.

Antes de saltar a las turbulentas aguas del Freelanceo te comparto cinco cosas que debes considerar antes de volverte “tu propio jefe”.

 

 

1. Ser proactiv@

Ser proactivo es tomar la iniciativa de hacer las cosas y no esperar a que las circunstancias se apoderen de nuestro tiempo y recursos.

Para ser freelancero debes ser una persona que siempre esté dispuesta a hacer el trabajo a tiempo y sin que nadie la esté “correteando”. También significa que debes tomar la iniciativa de tus acciones porque nadie vendrá a decirte qué, cómo o cuándo debes hacer las cosas.

En otras palabras: el freelanceo no es para los flojonazos o para los que están acostumbrados a dar el mínimo esfuerzo.

2. Ser freelancero es un trabajo solitario

Trabajar por tu cuenta implica cierto grado de soledad. Olvídate de las comidas de fin de año con los compañeros del trabajo, de partir los pasteles de cumpleaños en la oficina, de organizar el “divertido” intercambio de regalos en Navidad. La mayoría de los freelanceros trabajan solos y muchos, además, lo disfrutan. Pero, si eres de las personas que no soportan estar sin compañía por varias horas al día, es probable que el freelanceo represente una actividad estresante o deprimente.

Por el contrario, si trabajas y vives en una casa con otras personas es probable que debas delimitar tu espacio y horarios de trabajo, de lo contrario te encontrarás atrapado en la rutina de la casa durante el día obligándote a freelancear durante las noches.

3. Ser profesional

Ser un profesional no significa que nunca te equivocas. Ser profesional significa que, si se presenta un problema, cuentas con las herramientas necesarias para corregir el error y cumplir con tus compromisos a tiempo.*

Ser profesional también significa que, quien te contrata, puede tener la tranquilidad de que está pagando por soluciones no por problemas, así que se acabaron las excusas al momento de asumir la responsabilidad de entregar un resultado completo en el tiempo ofrecido.

Cada que un freelancero no cumple con sus compromisos, entrega tarde o mal, le agrega un punto a la desconfianza que varios clientes sienten por nuestro trabajo.

4. Debes ser MUY organizado

Y me refiero a todos los aspectos de la organización en el trabajo:

Organizado con el tiempo: Si eres de los que se espera hasta el último minuto para comenzar a trabajar en un proyecto bajo la “adrenalina de la presión” te platico que tienes pocas probabilidades de continuar muchos años trabajando de forma independiente. Probablemente tu salud o los reclamos de tus clientes te sacarán del negocio. Saber priorizar las tareas es un cualidad altamente redituable.

Organizado con tus finanzas: Saber cuánto te cuesta trabajar por tu cuenta, conocer cuál es el precio de tu trabajo y obtener una ganancia correcta son los puntos básicos para tener una finanzas sanas.

Como freelancero tu tienes que pagar por todo: desde el recibo del teléfono hasta las consultas con el doctor. Si no organizas tu presupuesto correctamente cualquier imprevisto te puede sacar de balance.

Además estás obligado a pagar impuestos cada mes, así que tú eres responsable de llevar las cuentas claras.

Organizado con tu vida personal: Una de las mayores tentaciones al comenzar a trabajar como freelancero es “moder más de lo que se puede tragar”. Los freelanceros novatos suelen tomar más proyectos de los que realmente pueden atender y suelen extender sus horarios de trabajo a las noches y fines de semana. Entonces están robándose el tiempo que deberían utilizar para atender a su familia/amigos/novi@. También suelen estar demasiado ocupados como para disfrutar sus hobbies o tomarse unos días de descanso.

A mí me gusta pensar que “Trabajo para vivir: no vivo para trabajar.”

5. Tienes que ser un poco extrovertido

Trabajar por tu cuenta te obliga a tratar con los clientes directamente, por lo tanto es indispensable que tengas o desarrolles las habilidades verbales necesarias para atraer a un prospecto y convertirlo en un cliente. De nada sirve tener una carpeta deslumbrante si no sabes proponer una idea o defender tu punto de vista en una reunión con el cliente.

He conocido diseñadores freelanceros que no presumen los grandes proyectos, pero a cambio argumentan muy bien sus propuestas, saben venderse a ellos mismos y no los paraliza tomar el teléfono para hablar con los clientes. Esos son los que ganarán la atención.

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Dedicarse al freelanceo es un proyecto de vida, no una ocupación mientras se encuentra un empleo. Ser un trabajador independiente tiene sus partes difíciles, pero también sus grandes retribuciones. Es claro que no a todos les va a gustar subirse a la montaña rusa del autoempleo donde está garantizada la emoción, la diversión y los sustos.

* Esa frase se la robé a mi esposo.

¿Qué hacemos para obtener nuevos clientes? (II)

Esta es la segunda parte sobre las respuesta que recibí a la encuesta que realicé hace unos días.

Si no has leído la primera parte te invito a que lo hagas aquí.

Reparto volantes con mi publicidad en mi zona

A menos de que se trate de un negocio freelance con atención al público, repartir volantes no es una opción adecuada para promover nuestros servicios.

Pago por publicidad impresa (anuncios en periódicos o revistas)

Al igual que la participación en exposiciones especializadas, pienso que la publicación de un anuncio impreso, en el medio correcto tiene la gran ventaja de que llega a las manos de nuestro público objetivo. Obviamente deberá ser un anuncio de un tamaño “decente” y correctamente redactado que invite al prospecto a tomar una acción, como visitar nuestro sitio web o llamarnos por teléfono. Su “desventaja” es que, mientras más difusión tenga el medio impreso, mayor es su costo.

No hago nada, no necesito más clientes

Sí, yo también dije eso en algún momento, pero tarde o temprano deberemos “refrescar” nuestra cartera de clientes.

Otras respuestas

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  • El servicio de LinkedIn puede funcionar si lo que estás buscando es un trabajo fijo. Pero, por los comentarios que he recibido de otros freelanceros, sé que este servicio no te ayuda a conseguir clientes interesantes. A cambio se obtienen contactos de chambitas poco redituales.
  • Sobre los sitios de trabajo especulativo pueden ver lo que escribí en otro post http://clientesmalos.com/2012/12/17/el-trabajo-especulativo/
  • No creo que muchas personas recurran a la Sección Amarilla para ubicar a un freelancero, pero mientras siga existiendo habrá personas que paguen por anunciarse allí.
  • Considero que el famoso Networking puede ser una buena forma de promover nuestros servicios de freelance, sin embargo es una actividad que, como las amistades, requiere de tiempo, cuidado y paciencia.

Bueno, ya les compartí las respuesta que obtuve con esta encuesta informal. Me gustaría saber si alguien ha probado otra actividad para atraer nuevos clientes y además, quiera compartirla con los lectores de este blog. La sección de comentarios es suya.

 

 

¿Listo para para trabajar por tu cuenta?

Hoy está de moda ser freelancero, profesionista independiente, trabajador autónomo o, como lo acaba de acuñar @Blogylana: “empresolo“. Aunque los beneficios de trabajar en una empresa siguen siendo atractivos, cada día son menos los egresados de las universidades que encuentran su trabajo soñado en una compañía que les permita desarrollar sus capacidades, les pague bien y, sobretodo, no los sobreexplote.

Por eso resulta atractivo el trabajo por cuenta propia. Ser un autoempleado que gane lo que quiera es una aspiración que está en la mente de muchos trabajadores asalariados. El problema es que a nadie le enseñaron en la escuela cómo establecer un negocio de una sola persona y la mayoría nos lanzamos al océano del freelanceo por las razones más diversas, una de ellas es, obviamente, ganar más dinero.

FreelanceraCuando un diseñador freelancero presume que cobró $60,000 en su último proyecto seguramente levantará la envidia de más de uno, sobre todo de los diseñadores asalariados que ganan, al mes, la tercera parte de esa cantidad. Lo que muchas veces no saben es que los $60,000 pesos son los INGRESOS NETOS de ese proyecto, y no representan la UTILIDAD. Me explico: a esa cantidad hay que restarle los impuestos (aproximadamente el 30%), los gastos de la oficina (papelería, teléfono, luz, renta, etc.), los gastos de publicidad (anuncios, página web, folletos, tarjetas de presentación, etc.), la depreciación del equipo (impresora, computadora, software, cámara fotográfica, etc.) gastos indirectos (contador, comisiones del banco, seguros, etc.) y el tiempo administrativo (elaboración de cotizaciones, visitas al cliente, trámites de cobranza, generación de facturas, etc.). Entonces resulta que al final sólo quedaron como $20,000 de UTILIDAD: con ese dinero el freelancero deberá hacer frente a sus gastos diarios y, si queda algo, ahorrarlo para la temporada en que no caigan proyectos. Así ya no suenen tan atractivos esos 60 mil ¿verdad?

Aunque no todos los meses son iguales es cierto que, si eres un profesional independiente competente, si te sabes vender bien, si encontraste el mercado adecuado y atraes a los clientes correctos, puedes tener varios proyectos con buenas utilidades al año.

Utilizo este ejemplo para mostrarte que volverse freelancero no te va a volver rico de la noche a la mañana, por el contrario, si no sabes calcular tus precios en relación a tus gastos y al mercado que quieres abarcar, puedes quedarte sin dinero en un abrir y cerrar de ojos. Ser un buen administrador es una una cualidad esencial para ser un buen freelancero. Si eres un profesionista asalariado y estás pensando en convertirte en profesionista independiente te invito a que planées cuidadosamente tu transición, para empezar te sugiero que contemples tener un fondo ahorrado de por lo menos tres meses de operaciones que te permitirán trabajar para conseguir clientes y generar un punto equilibrio entre gastos y ganancia. OJO: nunca de los nuncas te vayas a financiar con tu tarjeta de crédito. Iniciar una etapa independiente debiendo dinero y pagando intereses altos es una receta para el fracaso.

Una consideración sobre los negocios “Multinivel”

Hace varios años una conocida me invitó a una charla que, según sus palabras, me ayudaría a independizarme económicamente y me cambiaría la vida. Así fue que me encontré sentada, junto a cientos de personas, en un bonito auditorio donde un actor segundón de Televisa, con aires de mesías, intentó demostrarnos con “cuentas alegres” cómo podíamos volvernos ricos e independientes vendiendo jabones.

La confusión entre Ganancia y Utilidad es uno de los principales trucos que se usan en los negocios de Multi-nivel: te plantean un escenario ideal en el que podrás independizarte y ganar miles de pesos con un producto que prácticamente se vende solo, te mienten al hacerte creer que los ingresos netos son tu utilidad, nunca te dicen que tendrás que trabajar en horarios extendidos, que tú te haces cargo de todos los gastos de promoción, la gasolina de tu coche, el traslado de mercancías, las cuentas del teléfono, el pago de la conexión a internet, la cobranza a los clientes morosos, las horas de pláticas para que amigos y conocidos se convenzan de trabajar para ti en ese “fabuloso negocio” de la venta de productos milagro, polvos para lavar cualquier cosa o un jugo cura-cáncer. El que puedas vender $100,000 pesos de mercancías al mes no significa que realmente hayas ganado $100,000. A menos, claro está, que hayas reclutado a veinte de tus familiares y amigos para que trabajen para ti bajo el esquema de pirámide.
Trabajar en un multinivel no te vuelve un trabajador independiente, al contrario, te involucra en una red donde todos son dependientes de alguien más.

Defendiéndome del regateo

Falling Victim to Free Trap
Lo siento, este no es un post con final feliz… todavía.

Todo comenzó como de costumbre, un prospecto me contacta para ofrecer un proyecto interesante que, por su importancia requiere de una visita a sus oficinas. Durante la reunión les bailé y canté mientras los convencía de que soy la persona indicada para llevar a cabo el trabajo. Después de la visita, que consideré todo un éxito, les envié una cotización con mi mejor propuesta. Me interesaba mucho ganar este proyecto, era atractivo e interesante. Supongo que, como mis precios eran bastantes razonables, al martes siguiente se animaron a pedirme una nueva propuesta, mucho más compleja y que incluía una urgencia: las primeras fotos debían realizarse ese mismo viernes. Acepté el reto, actualicé los números y esperé a tener el visto bueno mediante el pago del anticipo. Llamaron el miércoles para confirmarme la aprobación del proyecto, PERO (siempre hay un pero) no podían tramitar tan rápido el anticipo; entonces solicité una bonita orden de compra; me dijeron que no habría problema para generarla, sólo debía enviarles, asap, seis documentos y dos formularios firmados para darme de alta como proveedor. Como nadie me iba a intimidar con un muro administrativo, me propuse enviarles todo en menos de media hora ¡y lo logré!

Cuál sería mi desconcierto cuando, el jueves, me llama una persona desconocida que se presentó como el responsable de compras de la empresa. Me comentó, en el tono más perdona-vidas que pudo, que él era el único que tomaba las decisiones de compras, que tenía en sus manos las propuestas de otros proveedores y que, por alguna extraña razón, no tenía mi cotización en su escritorio. Entonces, con el mayor descaro del mundo, me dijo que esperaba que le enviara mi propuesta con “mi mejor precio”. Francamente consideré que su solicitud estaba fuera de lugar, sobre todo porque ya habíamos agendado la cita para ese mismo viernes con horario y toda la cosa, así que dudaba seriamente sobre la existencia repentina de esos otros proveedores, que sólo tenían la finalidad de hacerme sentir insegura, para que les otorgara un descuento, así nomás, porque sí. Hice mi mejor esfuerzo para no montarme en pantera y le indiqué que le enviaría la misma cotización que ya tenían, y que no iba a darles ningún descuento adicional por varios motivos: el trabajo era urgente, bastante extenso y, además, no recibiría anticipo. Para despedirme le confirmé mi interés en el proyecto y le recalqué que entendía perfectamente que era probable que no optaran por mi propuesta.

Después de reenviar la cotización recibí un escueto correo de este señor que casi me hizo llorar: “¿Ya es lo menos?”. Opté por no contestarlo, estaba tan molesta que seguramente le escribiría algo de lo que después me arrepentiría. Entiendo que parte del trabajo de los encargados de compras es conseguir el menor precio, pero intentarlo bajo la amenaza de “Me das un descuento o no te doy el trabajo” no me espanta, menos cuando sé que eso de los “proveedores más baratos” es una táctica vieja. De todas formas estaba conciente de que era muy probable que todo se fuera al Averno porque no me dió la gana hacer un descuento solicitado con tanta prepotencia.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando, casi a las 20 hrs., me volvió a escribir: “Procederemos como se había acordado, las fotos se tomarán mañana en al horario convenido. La orden de compra se generará a la brevedad.”
Las primeras fotos ya están tomadas, pero la orden de compra aún no llega, supongo que se tomarán su tiempo para enviarla, yo me tomaré el mío para mostrarles las primeras imágenes. Todo apunta a que será una relación de toma y daca bastante desgastante, así que tendré que evaluar mis opciones y sus consecuencias. Ya les platicaré en qué terminó todo el asunto.

Amiguitos del Departamento de Compras: Ya sabemos que es su trabajo velar por los intere$es de sus compañías, pero, POR FAVOR, tomen en cuenta que, cuando el proveedor es un profesionista independiente, que les está ofreciendo un servicio a la medida y de calidad, no estará feliz de entrar a la subasta de “quién cobra menos”. Piénsenlo de esta forma: si tuvieran un familiar con un padecimiento raro ¿regatearían con el médico especialista mientras el paciente sufre en la sala de espera?

Las canijas agencias de publicidad

iStock_000004362999XSmallNo me gusta generalizar, así que no lo haré: hablaré de MI experiencia con cerca de diez agencias de publicidad pequeñas con las que he colaborado en los últimos años. No he trabajado con más porque, para ser sinceros, NO me entusiasma la forma como tratan a los freelanceros. Nunca las busco, pero por una u otra razón me encuentran y me convencen para que colabore con ellos en las campañas de empresas grandotas, y es allí cuando doy mi brazo a torcer: tal vez será porque me gusta ver mi trabajo en los sitios de internet de esas grandes marcas que, probablemente, nunca se hubieran acercado a mí directamente. Para eso contratan las empresas a una agencia de publicidad, para que les dé soluciones integrales. Concedo que es en parte mi EGO (y mi maldito hábito de comer tres veces al día) el que me ha conducido a aceptar trabajar en estas campañas, aunque mis últimas experiencias me han orillado a replantearme este tipo de colaboraciones.

Comparto cuáles son los puntos que me desagradan de trabajar con las agencias de publicidad:

  • La hipocresía. Extrañamente, la mayoría de las personas que trabajan en ellas, desde la recepcionista hasta los dueños, viven en “Happyland” un mundo donde todos se tutéan, se dan besos y abrazos a la menor provocación, son altamente informales y siempre firman sus correos con un “¿Me apoyas? Mil gracias“. Eso no tendría nada de malo, si no fuera porque no les compro esa máscara de buena-ondita-súper-amigable que desaparece en el segundo exacto en que les recuerdas que te deben el pago de un proyecto.
  • La mala comunicación. Dialogar con el cliente final se vuelve prácticamente imposible, las agencias son muy celosas y evitan a toda costa que escuches de primera mano los requerimientos y objeciones del cliente final. Me rompe el alma que la chica de cuentas me llame para decirme, como quien ordena un Té Chai Latte Venti deslactosado, que al cliente no le gustaron las propuestas y que tendremos que comenzar desde cero. Entonces pienso que la dirección creativa no fue la adecuada o que los representantes del cliente no tienen caraja idea de lo que quieren comunicar.  Otras veces pienso que los vendedores de las agencias de publicidad le tienen tanto miendo al cliente que no osan defender las propuestas, sólo se limitan a apuntar los cambios sin chistar.
  • Su bizarra administración. Lograr que las agencias de publicidad me paguen un anticipo ha sido una labor difícil, pero lo he conseguido. No comprometo mi tiempo si no recibo la confirmación a través del depósito del 50%… cobrar el 50% restante es otra historia. No acepto trabajar bajo el esquema de “Te pagaremos cuando que el cliente nos pague” porque quedaría en la situación más indefensa de todas: no conozco cómo se llevó a cabo la negociación entre el cliente final y la agencia, así que no tengo la certeza de cuando llegará “el día que les paguen”.
    Si la agencia no pactó un anticipo se da por sentado que ésta tiene los recursos económicos para cubrir el desarrollo del proyecto, sin embargo, muchas veces esto no es cierto. La agencia se financia de sus proveedores, hace malabares macabros con los gastos y toman los recursos de otros proyectos para pagar lo urgente. También conozco agencias que “ahorran” en los sueldos porque varios de sus colaboradores son trainees que reciben pagos simbólicos o extranjeros que ni siquiera están dados de alta en nuestro sistema tributario y que cobran menos que los profesionales mexicanos.
  • Su avalancha de solicitudes. Los correos van y vienen en una frenética carrera cuya meta, sospecho, es la de romper el récord de la cadena más grande de emails con CC-CCO-Replay to all-Replay-Replay… hasta el infinito. Nunca logro convencerlos de que todos podríamos ahorrarnos tiempo si alguien, de repente, tiene la buenísima idea de tomar el teléfono y pedir, de forma concreta, justo lo que requiere, sin necesidad de enviarle una copia a todo el mundo.
  • El anonimato. Al final del día quien se pondrá la “estrellita” por mi trabajo es la agencia de publicidad ya que yo no podré presumir el resultado que incluye mi colaboración. Así que, nada de mostrarlo en mi portafolios… sólo lo sabrá mi mamá.
  • Te ven como su empleado a tiempo completo: Lo que más me desconcierta de trabajar para una agencia de publidad es que piensen que eres un recurso que está tan disponible como uno de sus empleados. Demandan atención completa a tiempo completo por el periodo que dure el proyecto. Debo estar comprometida con la marca tanto como ellos y, cuando termine, se olvidarán de mí sin el menor problema. Justo es en este momento cuando necesito echar mano de mis mejores habilidades para conseguir que el pago del saldo se haga contra entrega, de lo contrario ya sé que me la pasaré persiguiéndolos hasta el cansancio… hasta que dejan de responder mis correos y no me toman la llamada.

Entonces me pregunto ¿dónde quedó toda la buenísima vibra del principio? ¿a dónde se fueron las promesas de más trabajo? ¿qué pasó con tantas sonrisas y palabras lindas? Podría pensar que estoy haciendo algo mal al elegir con quien trabajar, pero las experiencias de otros freelanceros me confirman que muchas agencias de publicidad pequeñas son bien canijas.

Comienzo a replantearme este tipo de colaboraciones, yo me lo pierdo.

No seas tu enemigo a la hora de cobrar

UnsureTodo el tiempo veo cómo nos quejamos de los clientes que no pagan a tiempo y que se hacen que la virgen les habla a la hora de hablar de dinero. Sin embargo, para ser justos, también hay que aceptar que muchos jóvenes freelanceros se ponen en una situación desventajosa a la hora de recibir el pago por su trabajo.

Parece mentira, pero tengo conocidos que, bajo miles de pretextos, aún no se han dado de alta en el SAT; por lo tanto no cuentan con recibos de honorarios o facturas. Son los clásicos compañeritos de la escuela que nos llaman después de años de no verlos para pedirnos que, por favorcito, les prestemos una factura o recibo para poder “cobrar un trabajito para un cliente malaondita que no quiere soltar el dinero si no es a cambio de dicho papelito”. Confieso que yo, en un malentendido sentido gremial, “presté” un recibo de honorarios para que un “pobrecito” compañero pudiera realizar su trámite. Obviamente acordé que el IVA me lo tendría que abonar el susodicho, pero sobra decir que tuve que estarlo correteando cerca de tres meses para que me lo pagara. Lo malo vino después: cuando le platiqué a mi contador mi “buena acción solidaria” casi me dió un zape mientras me reclamó –¿Y el ISR, se lo vas a regalar o qué?– Y luego me explicó que ADEMÁS del IVA, se debe contemplar el ISR y, ahora, el IETU. Sólo entonces me quedó claro porqué no me conviene andar prestando mis recibos (además de que es un delito fiscal).
Para que me sintiera más mal, el “simpático” de mi contador aprovechó para compartirme la historia de otra de sus clientas, una diseñadora gráfica a la que un familiar convenció de darse de alta en Hacienda desde que estaba en los primeros semestres de la universidad. El motivo era, en apariencia, inofensivo: su tío tenía un negocio de impresión de fotografías y, como tenía problemas con su situación migratoria, convenció a la chica de ser “la cara fiscal” de su negocio. A cambió le imprimía todas sus fotos gratis. Como era de esperarse, esta historia no tuvo final feliz: al cabo de 3 años el negocio de fotografía tenía serios problemas de evasión de impuestos, un buen día cerró sus puertas y el pariente se regresó a su país sin avisarle a nadie. La estudiante heredó una broncotota de esas que nunca queremos tener.

Otra forma de facilitarle a un cliente que no te pague es que no tengas cuenta de banco. Suena bobo, pero cuando cobré uno de mis primeros trabajos me entregaron un cheque que decía “Para abono en cuenta del beneficiario”. A mí no me preocupó esa leyenda en lo más mínimo hasta que fui al primer banco que se me ocurrió y no pude cobrarlo. Pero ¿cóooooomoooo? ¿no me iban a entregar mi dinero a menos de que abriera una cuenta en su chinche banco? ¡pero que injusticia! Salí indignada a contárselo a mis papás… Luego de ser ilustrada en los principios básicos del sistema capitalista mexicano mi papá me acompañó a abrir mi primera cuenta de débito.

Actualmente ya es raro que alguien te pague con un cheque, mucho menos con efectivo. Para cualquier empresa es obvio que sus proveedores tienen una cuenta de banco donde puedan recibir un depósito electrónico. Ojo: no es lo mismo tener una cuenta de tarjeta de crédito que una cuenta fiscal que va a sociada a tu RCF con la cual realizarás tus transacciones profesionales.

Si te vas a dedicar a trabajar como freelancero DEBES tener claros los asuntos relacionados con los cobros, cómo calcular los impuestos y varios detallitos fiscales más. En México, el SAT ofrece asesorías gratuitas para la elaboración de las declaraciones mensuales, no las he experimentado, pero parece que son útiles. Yo prefiero pagarle a mi contador para que me informe sobre estos temas, aunque de vez en cuando me cuente historias de terror.

Terrorífica cita con un prospecto

Hace muchos años me contactó un señor para que le ayudara a realizar un trabajo fotográfico para “su jefe”. Al principio todo sonaba bien, me pidió una cotización y una cita para evaluar las tomas que necesitaban de un edificio que desplegaba un anuncio espectacular. En esos días mis instintos para detectar clientes malos aún no estaban tan desarrollados y acepté hacer la cita en plena calle, frente al Hospital Español. Allí estaba yo, a las 10 de la mañana muy puntualita, esperando al prospecto que llegó en una Hummer haciendo aspavientos y tocándome el cláxon para que me subiera a su coche. Primer error.

Tras una rápida presentación me comentó que su jefe se reuniría con nosotros más adelante en el recorrido.
–¿Recorrido?– Pregunté nerviosamente –¿Qué no íbamos a ver un edificio y ya?–
–No, tenemos varias locaciones en la ciudad que quiero que veas. Trajiste tu cámara ¿verdad?
–Esteeee… no, pensé que primero íbamos a evaluar el tamaño del trabajo.
–¡Ash! ¿te doy un consejo?– Obviamente no esperó a que le contestara. –”Para hacerla en los negocios siempre tienes que estar bien preparada”– Me sermoneó para conseguir que me sintiera mal por no portarme “profesional”. Y remató con una frase salvadora: –Pero no te preocupes, allí en la guantera traigo una cámara, tienes tres cuadras para revisarla y aprender a usarla. Quiero que mi jefe vea que eres una buena fotógrafa. Segundo error.

Nos estacionamos en doble fila frente a un edificio en Polanco y me pidió que hiciera la mejor toma de un anuncio espectacular desde el camellón de enfrente. Regresamos al coche y nos dirigimos a otras locaciones de la ciudad que incluyeron un paso de autos sobre Periférico ¡que no tenía acceso a peatones! así que a pie, en contraflujo y sin contar con una banqueta de resguardo, tomé las fotos de otros anuncios espectaculares. A esas alturas del recorrido el fulano que me llevaba ya no se molestaba en bajarse del coche, simplemente me indicaba cual era la cartelera que le interesaba y me abría la puerta para que, al más puro estilo canino, me lanzara a tomar las fotos. Tercer error.

Cerca del medio día, después de visitar ocho locaciones, me atreví a preguntarle cuánto tiempo más nos tomaría este “safari fotográfico”, a lo que me contestó -¿Qué, ya te cansaste?– Respondí que no, pero que tenía que estar de regreso a mi despacho antes de la hora de la comida. El imbécil interpretó que yo tenía hambre y sacó de abajo de su asiento un paquete de galletas que me entregó sin siquiera volterar a verme. Cuarto error.

Entonces el susudicho recibió una llamada, supuestamente de su jefe, en la que le indicaba que pasara a recoger a alguien. Yo me sentí aliviada porque interpreté que ya habíamos terminado el recorrido, cuál fue mi sorpresa cuando me dijo: –Vamos a pasar a recoger a una persona y de allí nos vamos todos a la oficina, mi jefe te está esperando.– Quinto error.

Cerca de las 14:30 hrs. me encontraba yo en quién-sabe-qué-piso, de quién-sabe-qué-edificio de Polanco, esperando en un pasillo, junto a un garrafón de agua, sin agua. El Fulano entró a una oficina y al cabo de unos minutos salío para pedirme su cámara y comentarme que su jefe se había ido a comer, pero que no tardaba en regresar. Esa fue la gota que derramó el vaso, así que con la poca dignidad que me quedaba le dije que era una falta de respeto haber dispuesto de toda mi mañana sin avisarme. Me dí la vuelta y salí como pude del edificio. Primer acierto.

De regreso a mi casa me dí cuenta de lo que había pasado: el Fulano me había sacado como treinta fotografías gratis, también comprendí que seguramente no existía el famoso Jefe. En pocas palabras, me habían timado bien y bonito.
El resumen de mis errores:

Primer error: Suena obvio, pero jamás debemos hacer una cita en plena calle ¡y menos subir al coche de un desconocido! Nos exponemos a que nos roben la laptop, la cámara o lo que sea que utilicemos para hacer una presentación.

Segundo error: Permitir que alguien nos haga sentir mal para obligarnos a realizar cosas que no teníamos previstas. Debí negarme a tomar fotos desde el principio, punto.

Tercer error: Realizar actividades que ponen en riesgo nuestra integridad física. Me comporté de manera estúpida por mi deseo de quedar bien con el prospecto.

Cuarto error: Permitir que alguien más disponga de tu tiempo/persona como si fueras su empleado.

Quinto error: Ser tan inocente como para seguir creyendo las mentiras de un tipo que ya nos robó tiempo y trabajo.

Sobra decir que jamás volví a saber del Fulano.

Y tú ¿has tenido citas terroríficas con algún prospecto/cliente?

Cómo entrenar a tus clientes

El fin de semana se me dieron ganas de convertir la presentación de la plática que di en La Letra Ilustra II a formato de YouTube y le agregé una pequeña locución.

Esta es una versión corta en la que comento sobre los tips que compartí en aquella ocasión.

 

 

Cómo ganar dinero sin trabajar (tanto)

Sí, lo sé: este es un título hasta cierto punto pretencioso, pero logré que llegaras hasta aquí ¿no?

Una de las principales desventajas del trabajo freelance es la incertidumbre al respecto de los ingresos que recibimos cada mes; tenemos temporadas buenas, regulares y, a veces, malas. Justo en las temporadas ñangas nos comemos las uñas y damos vueltas cual león enjaulado, hacemos todas las llamadas de seguimiento a los prospectos que nos solicitaron una cotización, pensamos en que deberíamos promovernos más… y le damos reload cada dos segundos a nuestro correo porque ¡tiene que llegar alguna chamba!

Justamente así estábamos mi esposo y yo en una temporada de “vacas flacas” cuando nos decidimos a hacer algo que habíamos postergado por falta de tiempo (y no, no es lo que están pensando ¬¬). Nos pusimos a revisar cuáles eran los requisitos para vender nuestras fotos, ilustraciones y modelos 3D en varios sitios de microstock, así que enfocamos nuestras energías en volvernos contribuyentes de IstockPhoto, Turbosquid y 3dStudio. Ya habíamos escuchado que varios diseñadores estaban ganando bastante dinerito vendiendo sus “sobritas” en internet. El proceso no fue tan fácil como nos hubiese gustado, pero tampoco fue imposible. Obviamente estos sitios no aceptan cualquier cosa y se ponen sus moños para aprobarte una foto, una ilustración o un video. Conozco a algunos diseñadores que después del vigesimoquinto rechazo le mientan la mamá a IstockPhoto y optan por abandonar. Yo también estuve a punto de hacerlo, hasta que comencé a ganar dinero; al principio sólo fueron unos poquitos dólares, pero significaron lo suficiente como para que mi ego comenzara a trabajar ¡había personas que estaban pagando por usar mis imágenes! Entonces subimos más material, con resultados diversos: se vendían muy mal los archivos en los que habíamos puesto gran parte de nuestras esperanzas, a cambio se comenzaron a vender muy bien algunas imágenes que no eran nuestras consentidas PERO que le eran útiles a alguien en algún lugar del mundo… yeah!

Pero no te me vayas a emocionar, se ganan centavitos por cada archivo que se vende, el negocio es para los que administran los sitios, obviamente.

Luego conocí en persona a varios “Istockeros” mexicanos que ganan más de $8,000 pesos mensuales en Istockphoto, ellos me hicieron ver que, si quería vender más, debía dedicarle más tiempo a elaborar fotos específicamente para la venta y no conformarme con subir las “sobritas” de mis proyectos.

Para nosotros las ganancias en este tipo de sitios es de $100 a $200 dólares al mes. Ya sé que no es mucho, pero por lo menos nos sirve de ahorro y he de confesar que ya tiene como un año que no subo nada nuevo.
Yo me dí de alta en Istock.com en el 2006 y, si hubiera ahorrado ese dinero ¡¡ya me habría comprado un coche con las ganancias!!

Mi intención de platicarte esto es que, la próxima vez que no estés saturado de trabajo, pienses en contribuir en algún sitio de microstock; no te volverás rico, pero por lo menos te ayudará a pagar la comida corrida.

Y si tú ya contribuyes en alguno de estos sitio ¿porqué no nos platicas cómo te va?

¿Te gusta trabajar de noche?

Justo la semana pasada me quedé despierta hasta muy tarde viendo películas y por curiosidad revisé mi timeline en Twitter. Me sorprendí al ver la cantidad de personas que estaban comentando sobre los proyectos que los mantendrían trabajando hasta la madrugada… y recordé con pena los tiempos en los que me desvelaba durante la carrera y luego trabajando a deshoras para terminar los proyectos de mis clientes.

Trabajar de noche y madrugada parece una actividad obligada para los diseñadores, incluso deseable. Nos resulta evidente que alguien que se queda a trabajar hasta la madrugada seguramente tiene mucho empeño y sentido de la responsabilidad. Pero en el fondo me quedo con la idea de que trabajar de noche de forma recurrente no está bien. Entonces se me ocurrió hacer una pequeña encuesta informal entre mis seguidores de Twitter que en su mayoría son diseñadores gráficos (en formación o ya con mucha experiencia).

Agradezco a las 117 personas que se tomaron el tiempo para contestar cinco preguntas.
A continuación les comparto mis interpretaciones.

Pregunta 1

Para empezar: la mayoría de los encuestados trabajan constantemente después de las 21 hrs. ¡Más del 80% se desvela por lo menos un día a la semana!

Pregunta 2 ¿Qué tipo de proyectos que realizas en horario nocturno?

Esta pregunta fue motivada únicamente por mi morbo por saber qué tipo de proyectos los tiene despiertos. Las respuestas fueron muy variadas, pero puedo afirmar que el diseño editorial, la ilustración y los proyectos para web, multimedia y programación en general son los que más ojeras producen.

Destaco una respuesta que me pareció reveladora: “Urgentes, bomberazos, ocurrencias de última hora, milagros.”

Me llamó la atención que la quinta parte de las personas escribieron que trabajan en proyectos de freelance o personales, por lo que deduzco que, además de su trabajo fijo, utilzan la noche para atender los encargos de sus clientes externos.

Pregunta 3

Un dato al margen: según la Organización Mundial de la Salud un adulto sano debe dormir entre 7 y 8 horas por noche.

Pregunta 4 ¿Qué ventajas encuentras en trabajar por las noches?

No fue sorpresa leer que el principal atractivo de laborar de noche es la ausencia de distracciones (chat, teléfono, email, twitter). Me pareció sintomático que la mayoría mencionó que durante la noche nadie los “molesta”, ni siquiera su familia.

La segunda ventaja más mencionada fue “Tranquilidad y silencio” que dan como consecuencia la tercera ventaja: “Concentración y Enfoque” seguida de “Mayor inspiración y creatividad“.

Me preocupó una respuesta en particular que me dejó la sensación de que podría tratarse de alguien que es adicto al trabajo: “Son horas extra, hay que ocuparlas.

Otras respuestas interesantes a la misma pregunta:

“Tiempo para freelancear = Más ingreso.
“Una de las ventajas que veo es que piensas que tienes más tiempo para realizar o finalizar tu proyecto; aunque eso te cueste las horas de sueño.
“No me interrumpen, silencio, concentro, soy felíz, no hay gente, los vampiros me corrijen la ortografía.
“No son tanto las ventajas, es que de esa manera me alcanza el tiempo mejor.”
Encuentro muchas desventajas, no soy una persona que trabaje de noche por gusto, generalmente al día siguiente me siento enferma cuando me desvelo.”

Pregunta 5 ¿Cuántos años llevas trabajando por las noches?

Curiosamente una tercera parte de las personas escribió que llevan 5 años trabajando de noche. Otra tercera parte dijo que tiene más de 10 y ¡hasta 20 años laborando en horario nocturno!

Dormir poco no es un superpoder, tampoco es sexy.

Para analizar estas respuestas no los voy a aburrir con citas a estudios científicos que demuestran que dormir poco es la principal causa de un montón de enfermedades, desde la obesidad hasta la pérdida de memoria, pasando por diabetes, ansiedad, depresión y una gran colección de padeciminetos que se presentarán más adelante en la vida. Claro que si tú tienes menos de 30 años seguramente estarás pensando: yo soy diferente, yo nunca he tenido problemas por dormir poco, soy medio vampiro. Habrá que preguntarle a las personas que viven y trabajan contigo cómo te ven después de pasar varios días durmiendo poco.

Es cierto que los procesos creativos se desarrollan mejor cuando estamos relajados, tranquilos y nadie nos está distrayendo, por eso la noche suena atractiva para comenzar a diseñar, pero toma en cuenta que esas horas de trabajo nocturno se las estás restando a tus horas de descanso y por lo tanto tu calidad de vida disminuye. Dormir lo suficiente no es un lujo.

Una de las respuestas que leí durante la encuesta lo resume claramente:
“Anteriormente decía que es en ese momento encontraba la inspiración que necesitaba y todo en silencio me ayudaba a avanzar….hoy creo que son patrañas y no es una ventaja trabajar de noche y desvelarse.”

Yo les confieso que la mayoría de las veces que tuve que desvelarme fue simple y sencillamente porque no organicé mis prioridades de la manera adecuada y dejé para el último momento las tareas que debí atender primero. Es muy cierto que ahora tenemos muchos distractores a nuestro alrededor (Twitter, Facebook, el chat, el teléfono, etc.) pero también es cierto que podemos/debemos controlarlos y no al revés.  Echarle la culpa a factores externos no nos ayudará a ser mejores profesionales, desarrollar nuestro trabajo refugiados en las horas de la madrugada tampoco.

Cualquiera que diga que a las 2 de la mañana se siente “fresco como una lechuga” está mintiendo; entonces, si sabemos que nuestras capacidades motoras y mentales no están en su mejor momento ¿porque ofrecer lo peor de nosotros a los clientes?

A los diseñadores que tienen un empleo fijo y además freelancean en su tiempo libre les dejo la liga a otra entrada en este blog donde abordé el tema: Empleado y Freelancero: más dinero, menos tiempo.

Para quien le interese incrementar la calidad de tiempo asignada a su trabajo les recomiendo practicar la Técnica Pomodoro. A mí me ayudó a concentrarme mejor y evitar la tentación de distraerme, a cualquier hora del día.

Estas fueron mis apreciaciones espero leer las tuyas en los comentarios.

La factura más grande del mundo

Y sí, se necesitan huevos u ovarios,
según sea el caso.

Con sorpresa me topé en Twitter con el hashtag #GetPaidNotPlayed (en español mexicano sería algo como:  “Que te paguen, no que te chamaquéen” o ” Que te paguen no que te cotorréen” o “Que te paguen, no que te choréen”. Se trata de una inciativa de la Unión de Freelanceros de E.U. Freelancers Union donde invitan a los trabajadores independiente a incluir el monto que sus clientes les deben para sumarlos en la llamada “The world´s longest invoice” cuya intención es la de concentrar los adeudos en la factura más grande y larga del mundo que evidenciará las grandes pérdidas que representan los malos clientes que deciden no pagar los servicios de los trabajadores independientes en Estados Unidos. Una nota de Nona Willis Aronowitz menciona que la negativa de algunos clientes a pagar por los servicios de los freelanceros ascendió, sólo en 2009 en el estado de New York, a $4,700 millones de dólares y $323 millones de dinero no recaudado por concepto de impuestos.

Este sitio fue lanzado el pasado 26 de abril por @Sara_Horowitz y, hasta el momento en que escribo estas líneas, ha alcanzado la estratosférica cantidad de $14,985,762 dólares en pérdidas. Estos números servirán para que el  22 de mayo, los freelanceros que se reúnan en Nueva York, entreguen esta factura colectiva a sus legisladores para exigir la implementación de un iniciativa que proteja a los Freelanceros de la falta de pago (Freelancer Payment Protection Act).

Vista desde México esta iniciativa me provocó una mezcla de emociones:

Sorpresa: pensé que el problema con los malos clientes era mínimo en los E.U. Me resulta asombroso leer las quejas que los freelanceros que también se las están viendo negras en estos días donde su economía ha obligado a que muchos recurran al trabajo independiente como su principal fuente de ingresos.

Envidia: no tenía ni idea de que existiera una Unión de Freelanceros en E.U. En México no existe tal cosa, si acaso hemos tenido tibios intentos por asociar a los diseñadores que no han tenido la fuerza requerida para que realmente represente los intereses de un gran número de profesionistas.

Coraje: porque me quedaré con las ganas de que aquí podamos organizar algo similar que tenga la suficiente masa crítica para ser fructífera. Sí, en este punto me pueden acusar de pesismista.

Fe en la humanidad: estaré al pendiente del desarrollo de este movimiento y sus factibles resultados. Quién quita y algo aprendemos. Los invito a que ustedes también lo hagan siguiendo los hashtags #GetPaidNotPlayed y #worldslongestinvoice

¿A ustedes qué les parece esta iniciativa? me gustaría leer sus comentarios.

Hablando con @blogylana sobre los Clientes Malos

@blogylanaY como nos seguimos de filo So (@blogylana) y yo platicamos en este nuevo Podcast sobre los Clientes Malos.

No dejen de visitar el sitio de Blog&lana “Finanzas que se entienden” allí van a encontrar divertidas reflexiones sobre la economía del día a día en México.

La producción de este audio también se la debemos a @chocobuda.

Se reciben comentarios, sugerencias y reclamos en la sección acostumbrada.

>>Escuchar el Podcast<<

¿Es un lujo elegir a tus clientes?

Pros y contras del freelanceo. Parte 5

Una de las ventajas que más me gusta de trabajar por mi cuenta es la posibilidad de escoger los clientes/proyectos que me interesan; no voy a mentir y decir que siempre puedo escoger trabajos que resultan atractivos y retadores, pero siempre busco trabajar con personas donde la relación se basa en la mutua conveniencia y el trato profesional donde todos salimos ganando.

Además del intercambio económico por el resultado de mi trabajo es importante que la relación sea, por lo menos, cordial. Tal vez sonaré pretenciosa, pero me he dado el gusto de terminar la relación con clientes abusivos que no pagan a tiempo, que sólo quieren gastar lo menos y piden mucho más o que simplemente no me respetan: no tolero el más mínimo trato misógino.

A lo largo de los años he desarrollado un sexto sentido que me permite saber, desde el primer contacto telefónico, si el prospecto tiene posibilidades de convertirse en un buen cliente o si de plano mejor lo desaliento y le explico que no soy su mejor opción, así evito la pérdida de tiempo para ambas partes. Seguramente algunos jóvenes diseñadores me reclamarán que “chamba es chamba” y que dada la situación económica nacional NO se le puede hacer el feo a ningún cliente, pero difiero de la postura de tomar la primera chambita que nos ofrecen, piensa que “Todos son clientes de alguien, pero no todos son tus clientes“. Así que lo que a primera vista puede parecer un lujo en realidad es un conjunto de decisiones que te permiten elegir a los clientes que más te convienen económica y logísticamente. Dicho de otra forma ¿porqué perder tiempo/dinero/esfuerzo en proyectos que no te redituan? ¿prefieres mantenerte ocupado “con lo que caiga” o emplear ese tiempo en contactar prospectos más interesantes?

Otra ventaja de trabajar como freelancera es la posibilidad de abordar proyectos muy diferentes en cada ocasión: hoy estoy trabajando para un sitio arqueológico, el mes pasado trabajé para una cadena de librerías y el mes que entra terminaré un proyecto para un puerto. Tal vez muchos tienen la oportunidad de enfrentarse a diferentes retos en sus empleos, pero no dejo de recordar a una compañera de la carrera que se quejaba amargamente sobre su trabajo: únicamente diseñaba empaques para medicinas.

Unas preguntitas finales

¿Estás trabajando con los clientes que te convienen? si la respuesta es no y eres freelancero ¿qué esperas para contactar a los prospectos que te interesan? ¿o estás esperando a que como por arte de magia se enteren de que existes y corran a contactarte?

A la caza de nuevos clientes

Pros y contras del freelanceo. Parte 4

Ya no sé si debo catalogar como Pro o Contra la necesidad que tenemos los freelanceros de conseguir nuevos clientes todo el tiempo. Algunos freelanceros dirigen sus esfuerzos a conseguir los clientes recurrentes que les dan trabajo constante, otros le apuestan a conseguir dos o tres clientes grandotes que los mantienen ocupados todo el año. A mí me encantan los clientes recurrentes, pero la mayor parte de mis ingresos provienen de clientes de una sola ocasión, así que tengo que estar constantemente referescando mi cartera de prospectos, lo cual representa más esfuerzo e inversión, pero también permite la diversificación de retos. Ahora recuerdo el caso de un diseñador freelancero que tuvo la “suerte” de comenzar a trabajar para una compañía grandotota, por dos años le mandaron muchísimo trabajo y él, en plena temporada de vacas gordas, se enganchó con un departamento y un coche nuevo, fue entonces que le hicieron la oferta de la muerte: o se contrataba como un empleado más de la empresa grandotota o dejaban de enviarle trabajo; él sintió que no tenía otra opción y fue contratado por una suma menor a la que ganaba por su cuenta… lo despidieron 4 años después… aún le faltaban como quince años para terminar de pagar su departamento… (*escriba usted aquí la moraleja que se le ocurra*).

Yo confieso que a ratos es desgastante redactar cuatro cotizaciones en una mañana sin tener muchas esperanzas de que se concrete alguna de las propuestas, pero tengo que continuar elaborándolas con el mismo empeño: alguna se convertirá en el proyecto de la próxima semana.

La página de internet es mi principal medio de publicidad, el 80% de mis clientes llegan a ella gracias a San Google. También he obtenido contactos a través de Twitter y el Blog de mi despacho. Sin embargo no puedo quedarme cruzada de brazos esperando a que el teléfono suene o me llegue una solicitud por correo.

Cuando el trabajo baja tengo tiempo para dedicárselo a la búsqueda activa de nuevos prospectos, busco los datos de alguna empresa con la que me gustaría trabajar y hago un contacto en frío vía telefónica para intentar hablar con la famosísima persona indicada a la que le explicaré brevemente cómo, lo que hago, puede ser de su interés. Si la llamada progresa y obtengo una recepción favorable ofrezco enviar una carta de presentación vía correo electrónico, de esta forma estoy obteniendo el permiso directo del prospecto que no debería considerar mi información como spam. No está de sobra mencionar que no tiene ningún caso contratar empresas que te ofrecen enviar tu información a miles de ejecutivos del país, es prácticamente nula la posibilidad de que consigas un contacto interesante por ese medio; te lo planteo de otra forma ¿cuántas veces has adquirido un producto o servicio que recibiste a tu bandeja de Spam o que te llegó en un correo masivo sin personalizar?

Hacer este trabajo de prospectación telefónica es tedioso y requiere tener la piel gruesa pues en más de una ocasión te contestarán de forma poco receptiva y en ocasiones hasta grosera, pero vale la pena realizarlo: son varios los clientes que he obtenido con este método.

Personalmente considero que el contacto personal con los prospectos es la mejor forma de conseguir nuevos clientes, aunque mis experiencias en Exposiciones especializadas me ha dejado un mal sabor de boca, pues en las tres veces que lo hice la inversión fue mayor al resultado obtenido. Fueron días verdaderamente agotadores que arrojaron poquitos contactos de calidad. Tal vez no escogí las exposiciones adecuadas, no lo sé.

Obviamente la recomendación de boca en boca es lo mejor que puede suceder por eso yo les sugiero a los freelanceros que aprovechen el momento en que cliente se encuentra emocionado con la entrega de nuestro trabajo: si el momento es propicio podemos decirle “- Me da gusto que te encuentres satisfecho con el resultado del proyecto ¿tendrías inconveniente en recomendarme con tus conocidos?- O algo por el estilo; nunca sabemos quienes pueden ser sus contactos.

En resumidas cuentas, a menos que compre un boleto de lotería y me gane el premio mayor, tendré que continuar buscando nuevos clientes todo el tiempo.

Bueno, yo ya te compartí mis estrategias para cazar nuevos clientes, ahora me encantaría que tú nos compartieras alguna.

El freelancero trabaja donde quiera

Pros y contras del freelanceo. Parte 3

“Trabajar desde donde yo quiera”… suena bien ¿no? La mayoría de los freelanceros trabajan en casa, algunos cuentan con una oficina independiente y otros se conforman con la conexión de un café internet.

En principio es bastante cómodo trabajar desde casa, tienes la ventaja de no invertir tiempo/dinero en trasladarte todos los días hasta una oficina, pero como tu lugar de trabajo está siempre cerca es fácil que te la pases allí más tiempo del necesario.

Personalmente yo valoro mucho la posibilidad de comer en casa, no tengo que gastar todos los días en comida de restaurante y puedo mantener una mejor dieta pues yo misma preparo la comida, además de que me gusta hacerlo. Aunque he de confesar que hay raras ocasiones en las que “por andar en el bomberazo” no tengo tiempo para preparar nada y tengo que recurrir a la nada saludable comida a domicilio.

Laborar desde la casa también requiere inversión, si quieres trabajar como freelancero de forma profesional en importante que asignes en tu hogar un lugar específico para montar tu oficina, con equipo propio, nada de que usas la mesa del comedor como escritorio y que tu mamá contesta el teléfono que aparece en tus tarjetas. Mientras más independiente sea tu espacio de trabajo, mejor: es desconcertante si llamas a un freelancero y escuchas el llanto de un bebé al fondo. También deberás considerar si tu actividad requiere que los clientes te visiten en tu domicilio, así, que si es necesario, acondiciona un recibidor independiente al resto de la casa. Te confirmo que no es glamoroso pasar al cliente a tu habitación de soltera donde se encuentra el cerro de ropa para planchar. Si te resulta muy complicado ofrecer un espacio adecuado de reunión puedes recurrir al Starbucks de la zona o, si quieres invertir algo más, recuerda que los servicios de oficinas virtuales también rentan sus instalaciones por hora.

Trabajar en tu casa tienen otro beneficio: no necesitas vestir de saco y corbata o tacones y medias, no requieres usar uniforme ni invertir en un guardarropa demasiado sofisticado. Como actualmente es posible trabajar a distancia sin necesidad de visitar físicamente a los clientes algunos freelanceros “extremos” no se cambian ni la pijama para chambear… tal vez esto cambie cuando los videoteléfonos o el Skype se popularicen.

Si te encuentras trabajando en la casa de tus padres no cometas el error de no incluir en tus costos el gasto de luz, agua, renta o predial, etc. El hecho de que tus papás estén financiando tu trabajo puede generar una distorsión en tus precios que te impactará cuando dejes de vivir allí. Lo decente sería que contemplaras estos gastos en tus cotizaciones y les pagues a tus progenitores el equivalente de lo que consumes, es lo justo ¿no?

Una pequeña nota que sobre el trabajo desde casa

Con mayor frecuencia algunas compañías recurren a la opción de permitir que sus empleados trabajen desde su casa, los beneficios son obvios: no tienes que desplazarte hasta el corporativo y puedes atender más de cerca tu vida familiar, sin embargo el lado negativo de esta modalidad laboral no salta a primera vista: como no tienes un horario tan restringido deberás estar disponible más tiempo, recibiendo emails durante el fin se semana y llamadas de tu jefe(a) a deshoras. Esto sin contar que en ocasiones estarás ocupando tus propios recursos como computadora, teléfonos, electricidad, etc.

¿Es cierto que los freelanceros ganan más?

Pros y contras del freelanceo. Parte 2

No es ningún secreto: los sueldos en México (y en otros países) andan por los suelos. Me escandaliza escuchar que algunos diseñadores gráficos ganan $3,500 pesos mensuales trabajando en imprentas o despachos de tercera categoría, a veces sin contrato y por lo general sin hora de salida fija.
La información que ofrece el portal de la Secretaría del Trabajo es desalentadora: en el primer trimestre del 2011 “Las carreras mejor pagadas” rondan los $11,000 pesos en promedio, y los diseñadores gráficos no figuramos en la lista.

Y aunque nuestro ex-Secretario de Hacienda jura que con sólo $6,000 pesitos “ya la hicimos” yo estoy segura de que llevar una vida “clase media” requiere más que eso. ¿Es, entonces, una buena opción convertirse en Freelancero en medio de esta economía? ¿es cierto que los freelanceros ganamos más?… la respuesta es Sí, potencialmente puedes ganar más por tu cuenta que trabajando como empleado, pero no hay garantía de que así sea. Como todo en la vida depende de varias circunstancias, a continuación algunas de ellas:

  1. ¿Qué tan bueno(a) eres en tu trabajo? Suena simple, pero si tu trabajo es regular tirándole a mediocre mejor quédate con la chamba que ya tienes y confía en que tu jefe(a) no se dé cuenta. Por el contrario, si consideras que la calidad de tu trabajo es superior y no tiene relación con el mugroso sueldo que te pagan pues ya te viste lento(a) para conseguir un aumento, cambiarte de chamba o comenzar a freelancear. Si eres algo más que bueno en lo que haces tendrás clientes contentos que recomendarán tu trabajo.
  2. ¿Qué tan bueno(a) eres para conseguir tus propios clientes? Si eres de los diseñadores que prefieren concentrarse en la chamba y dejan que sea otra persona la que lidie con los clientes, te tengo una mala noticia: para ser freelancero es indispensable tener dotes de vendedor (te vas a vender tú mismo), contar con nociones de servicio al cliente y relaciones públicas, así que si odias tratar con los clientes, mejor quédate donde estás… o comienza a aprender estas cualidades, nadie nació conociéndolas.
  3. ¿Qué tan competido está tu mercado? es más probable que cotices mejor tu trabajo si tienes una especialidad, por ejemplo la fotografía de producto o la programación de alto nivel. Si piensas ser freelancero para trabajar en lo que caiga, por ejemplo, tarjetas de presentación, volantes y logotipos, vas a tener que batallar mucho más pues ese mercado está saturado por la oferta.

En resumen: si eres bueno(a) en lo que haces, tienes cualidades de vendedor y ofreces un servicio especializado de calidad tienes grandes probabilidades de ganar más por tu cuenta que en un empleo fijo.

Pero antes de que corras a renunciar a tu chamba, déjame platicarte el lado oscuro del freelanceo: trabajando por tu cuenta no tienes un sueldo garantizado, habrá temporadas buenas y temporadas malas; si te enfermas y dejas de trabajar simplemente dejas de ganar; tampoco tendrás aguinaldos, ni repartos de utilidades, ni bonos por puntualidad. Además, todos los gastos correrán por tu cuenta: el pago de la luz, internet, equipo, software, etc.

Por el otro lado, en un empleo fijo nunca ganarás más de lo acordado, sin importar cuánto te esfuerces, a menos claro, que en tu empresa tengas la posibilidad de ascender en el organigrama. Algunas personas prefieren quedarse con la “seguridad” que ofrece un empleo fijo, pero, a menos de que tengas una plaza en el Gobierno, sospecho que a nadie le dan un contrato garantizado por 10 años, así que esta “famosa seguridad” de un empleo fijo no es tan cierta.

Y a tí ¿cómo te va cómo freelancero? o ¿has pensado renunciar a tu trabajo fijo para futuro cercano? No nos dejes con la duda y compártenos tu historia aquí, en los comentarios.

Como freelancero, tú escoges tu horario

Pros y contras del freelanceo. Parte 1

En efecto, como tú eres tu propio jefe tú defines tu horario, PERO esto no significa que podrás trabajar sólo a la hora que se te pegue la gana, de hecho, como profesionista independiente vas a TRABAJAR MÁS que como empleado… ¿cómo es eso posible? pues porque en el mundo del freelanceo no aplican las horas/nalga, esto es: si a un empleado le pagan por el número de horas que está presente, ya sea trabajando, o haciendo como que trabaja, los freelanceros no podemos simplemente sentarnos un cierto número de horas “haciendo como que trabajamos” porque si no producimos pues no ganamos, así de simple. Uno de los atractivos de un trabajo fijo es que te comprometes a cumplir con un horario preestablecido que te permite organizar el resto de tu vida en función de la hora de entrada y salida (Nota: desafortunadamente en algunos empleos la hora de salida se recorre dependiendo de la carga de trabajo acumulada y por lo general nadie paga esas horas extra, peor aún: hay empresas donde “ven muy mal” que un empleado se retire puntual a su hora de salida).

Una de las cosas que más me gusta de trabajar por mi cuenta es que no me tengo que levantar de madrugada para dedicarle hora y media a transportarme a la oficina, como mi despacho está a 5 metros de mi casa no necesito invertir tiempo en traslados al trabajo, PERO por disciplina siempre estoy en mi despacho a las 10:00 a.m. lista para iniciar una jornada laboral que no tendrá horario fijo de salida. Más aún, casi siempre me encontraré trabajando más allá de las 18:00 hrs. y, a veces, también los sábados y domingos. Si decides volverte freelancero piensa que no será raro que te encuentres a la mitad de un bomberazo justo el fin de semana que se casa tu prima.

Como no tengo que checar una tarjeta de entrada/salida puedo escaparme al cine un martes por la mañana, hacer el súper el miércoles después de comer o agendar una cita con el doctor a la hora que se pueda; PERO no te vayas a creer que puedo “echar la flojera”, al contrario: si eres flojonazo tienes la garantía de fracasar como freelancero ¿por qué? porque siendo tu propio jefe, secretario, mensajero, cobrador, diseñador, etc. si dejas de hacer cualquiera de estas ocupaciones simplemente dejas de ganar dinero.

Organización ante todo

Me sorprende ver cómo algunos freelanceros sobre-venden su tiempo y constantemente tienen que trabajar toda la noche, se la malpasan sin salir a comer y se esconden de los clientes cuando no pudieron cumplir con la fecha pactada ¿el resultado? siempre están cansados, de mal humor y con clientes molestos, y de pilón sufren estrés. La mejor solución a sus problemas está al alcance de la mano: una inteligente planeación de los proyectos que contemple suficiente tiempo para dormir, comer y disfrutar de los placeres de la vida. Con un poco de práctica y disciplina SÍ es posible organizarse; PERO si eres de los que llegan tarde a todos lados, se te traslapan los compromisos y te da flojera conseguir clientes mejor no te dediques a freelancear.

Tres sugerencias sobre los horarios

1. Que no te gane la avaricia, a veces tendrás que decirle NO a un proyecto que interfiere con tus actuales compromisos, de lo contrario terminarás “flameado” y probablemente no puedas cumplir con todo lo que ofreciste; tendrás clientes insatisfechos que no regresarán y no te recomendarán. En este otro post hablo sobre los proyectos urgentes.

2. En la medida de lo posible oblígate a cumplir con un horario más o menos estable, esto te ayudará a programar mejor los proyectos y evitará que te desveles a lo menso. Yo, que paso de los 40, ya no me puedo desvelar 2 días seguidos… y no tengo la menor intención de hacerlo.

3. Nunca te brinques las comidas, asígnate como mínimo una hora para comer y evita, en la medida de lo posible, comer comida rápida junto a la computadora, tu salud te lo agradecerá dentro de 10 años (esta recomendación aplica para todos los que trabajan pegados a la computadora, que conste). Me da un poco de pena ajena leer en Twitter que algunas personas se toman a modo de travesura el no salir a comer, otros “presumen” que sólo pudieron comer un gansito y un refresco y lo pregonan como si fuera una muestra de su fortaleza.

4. Procura trabajar los fines de semana sólo si es absolutamente necesario, tu familia y/o novio(a) te lo agradecerán.

Si eres freelancero y constantemente te encuentras en la situación de mal comer y mal dormir te urge revisar cómo estás abordando los proyectos: probablemente te falta control sobre tu agenda… y ¿sabes qué? nadie va a venir a organizarte la vida.

Empleado y freelancero: más dinero, menos tiempo

Siempre he pensado que ser freelancero es una actividad tan demandante como un trabajo fijo, pero no me quedaba claro cómo algunas personas realizan ambas, me parece extraordinariamente complicado atender correctamente las dos actividades. Entonces, para obtener información de primera mano, recurrí a Twitter para solicitar la ayuda de diseñadores, ilustradores y programadores que tienen un empleo fijo y además trabajan haciendo freelance. Les agradezco a todos los que se tomaron el tiempo para contestar el cuestionario que arrojó interesantes datos como los siguientes:

¿Cuánto tiempo le dedicas a cada actividad?

Las horas que dedican al empleo fijo va desde las 40 hasta las 50 horas semanales. El tiempo destinado al freelanceo varía mucho más, los que menos tiempo le dedican emplean 5 horas o sólo los fines de semana, la mayoría invierten 10 a 12 horas a la semana, pero hay casos donde trabajan por su cuenta hasta 30 horas a la semana.

¿Cuáles son sus motivaciones para abordar ambas actividades?

  1. En primer lugar, obtener ingresos extra para complementar el sueldo que se recibe en el empleo fijo, la mayoría manifiestan que el sueldo no es suficiente para cubrir sus gastos.
  2. Salir de la rutina del trabajo practicando habilidades distintas que permiten un escape creativo: se tiene la posibilidad de elegir los proyectos más atractivos, controlar todo el proceso creativo y mantener un contacto directo con diferentes clientes.

Como dato curioso encontré que varios profesionales mencionaron que freelancear les ayuda a desestresarse, suena contradictorio, pero algunos encuentran en el freelanceo un escape a las presiones del trabajo.

Las personas que tienen un trabajo fijo ven al freelanceo como una actividad que les permite obtener ingresos extra a través de proyectos mejor pagados/valorados; sin embargo la principal desventaja de mantener estas dos actividades es obvia: el tiempo no es suficiente y se sacrifica el tiempo para dormir y se limita la vida social. Se requieren de cualides de malabarista para manejar a los clientes personales y las obligaciones del trabajo fijo. En ocasiones no es posible tomar proyectos de freelance que demandan más tiempo del disponible o se corre el riesgo de convertirse en, como alguien bien lo describió, Esclavo del teclado.

Si bien los profesionales que viven solos no sufren reclamos de los parientes, los que viven con una familia constantemente resienten “el tiempo robado” a la convivencia con la pareja, los hijos y los amigos. Los comentarios al respecto son claros:

“- Mientras entre dinero a la casa, no hay problema, bueno, no mucho.-“

“- No les gusta mucho, pero alguien tiene que pagar las cuentas, hay comprensión aunque no aceptación total.-“

En dos casos me platicaron que los jefes saben de la actividad freelance de los empleados y les permiten realizar proyectos personales durante la hora de la comida o en momentos libres.

La última pregunta que les hice fue ¿Has pensado en renunciar a tu empleo fijo para dedicarte de lleno a freelancear? ¿por qué?

Aquí las respuesta que me parecieron más reveladoras:

  • Aún espero en algun momento independizarme.
  • Difícilmente podría renunciar a mi empleo.
  • Sin duda lo que espero hacer en un futuro es tener mi propio negocio, no como freelancer, sino con un despacho/agencia.
  • No actualmente; no tengo tantos clientes o entradas de dinero por fuera que puedan cubrir lo que gano en el fijo ni mis necesidades de dinero.
  • No, por las prestaciones y la certeza de que cada quincena hay dinero en la cuenta.
  • Lo he pensado, pero creo que el tener un sustento fijo, confiable, por el momento supera la idea de ser libre e independiente“.

¿Te identificas con alguno de ellos?

Cómo me volví freelancera

Cómo me volví freelanceraMientras cursaba la licenciatura de Diseño Gráfico en la ENAP yo y mis compañeros de generación teníamos la certeza de que al terminar la carrera entraríamos, con un poco de esfuerzo, a trabajar en un afamado despacho de diseño o agencia de publicidad; nuestra ilusión era comenzar desde abajo “aunque fuera sacándole punta a los lápices”.

Desafortunadamente en mi universidad nunca nos prepararon para ser emprendedores o trabajar por nuestra cuenta, así que lo lógico era convertirnos en empleados de alguien más. En ese momento de juventud y ansias por comenzar a trabajar no me cuestioné sobre este esquema. Tomé la sección de empleos de El Universal, respondí a un anuncio y comencé a crear material gráfico en una compañía de mensajería en la que sólo duré un mes: el dueño insistía en darme masajes de cuello “porque me veía tensa” (!!!!) Yo, por supuesto, le puse un alto y al día siguiente ya estaba despedida.

Mi siguiente experiencia laboral fue en un centro de impresión que me daba lo suficiente para pagarme un diplomado en Macintosh para diseñadores gráficos, sí, así como lo leen, mi egreso de la universidad (1991) coincidió con el cambio tecnológico que estaba sustituyendo los restiradores por computadoras, así que era indispensable que le agarrara la onda a eso del software para diseño lo más rápido posible. Al terminar el diplomado tuve la suerte de comenzar a trabajar como instructora en el mismo centro de capacitación. Sí, así de buena era ;-) Allí aprendí lo básico sobre atención al cliente y técnicas de marketing. Fue cuando sucedió el famosísimo “Error de diciembre” en 1994 y el centro de capacitación comenzó a hundirse: el dueño prefirió pagar la renta de las computadoras que los sueldos de las personas. Entonces, en un arranque de inocente valentía, junto con otro de los instructores y una persona de administración, decidimos dar el brinco y poner nuestro propio centro de capacitación para diseñadores gráficos; fue así como con una Mac LC II y un anuncio en el periódico comenzamos nuestro propio negocio. Ahora ya no eramos empleados de nadie, eramos socios de un negocio que rentaba una un cuarto de 3 x 3 metros. El boom por el uso de la computadora nos llevó, en pocos años, a convertirnos en una pequeña empresa que la daba trabajo directo a 13 personas. Durante los 7 años que co-dirigí este centro capacitamos a cerca de 7,000 personas.

Para ese entonces ya sólo realizaba funciones administrativas y comenzó a resultarme un trabajo poco retador y hasta cierto punto aburrido, eso sí: ganaba bastante bien. Fue entonces cuando decidí venderle mi parte del negocio a mi socio y volverme freelancera. Creo que no fue la mejor época para desprenderme de la seguridad económica que tenía, pero no me arrepiento. Puede que ahora trabaje lo mismo o tal vez más que antes, pero tengo total libertad de decisión sobre mi trabajo, me fascinan los nuevos retos y siempre estoy desarrollando proyectos diferentes para los clientes con los que yo decido colaborar.
Justo en este año cumplo 10 años de freelancear, así que voy a recopilar algunos consejos para quienes tienen el “run-run” de independizarse y comenzar a trabajar por su cuenta. **Se aceptan preguntas**