Terrorífica cita con un prospecto

Hace muchos años me contactó un señor para que le ayudara a realizar un trabajo fotográfico para “su jefe”. Al principio todo sonaba bien, me pidió una cotización y una cita para evaluar las tomas que necesitaban de un edificio que desplegaba un anuncio espectacular. En esos días mis instintos para detectar clientes malos aún no estaban tan desarrollados y acepté hacer la cita en plena calle, frente al Hospital Español. Allí estaba yo, a las 10 de la mañana muy puntualita, esperando al prospecto que llegó en una Hummer haciendo aspavientos y tocándome el cláxon para que me subiera a su coche. Primer error.

Tras una rápida presentación me comentó que su jefe se reuniría con nosotros más adelante en el recorrido.
–¿Recorrido?– Pregunté nerviosamente –¿Qué no íbamos a ver un edificio y ya?–
–No, tenemos varias locaciones en la ciudad que quiero que veas. Trajiste tu cámara ¿verdad?
–Esteeee… no, pensé que primero íbamos a evaluar el tamaño del trabajo.
–¡Ash! ¿te doy un consejo?– Obviamente no esperó a que le contestara. –”Para hacerla en los negocios siempre tienes que estar bien preparada”– Me sermoneó para conseguir que me sintiera mal por no portarme “profesional”. Y remató con una frase salvadora: –Pero no te preocupes, allí en la guantera traigo una cámara, tienes tres cuadras para revisarla y aprender a usarla. Quiero que mi jefe vea que eres una buena fotógrafa. Segundo error.

Nos estacionamos en doble fila frente a un edificio en Polanco y me pidió que hiciera la mejor toma de un anuncio espectacular desde el camellón de enfrente. Regresamos al coche y nos dirigimos a otras locaciones de la ciudad que incluyeron un paso de autos sobre Periférico ¡que no tenía acceso a peatones! así que a pie, en contraflujo y sin contar con una banqueta de resguardo, tomé las fotos de otros anuncios espectaculares. A esas alturas del recorrido el fulano que me llevaba ya no se molestaba en bajarse del coche, simplemente me indicaba cual era la cartelera que le interesaba y me abría la puerta para que, al más puro estilo canino, me lanzara a tomar las fotos. Tercer error.

Cerca del medio día, después de visitar ocho locaciones, me atreví a preguntarle cuánto tiempo más nos tomaría este “safari fotográfico”, a lo que me contestó -¿Qué, ya te cansaste?– Respondí que no, pero que tenía que estar de regreso a mi despacho antes de la hora de la comida. El imbécil interpretó que yo tenía hambre y sacó de abajo de su asiento un paquete de galletas que me entregó sin siquiera volterar a verme. Cuarto error.

Entonces el susudicho recibió una llamada, supuestamente de su jefe, en la que le indicaba que pasara a recoger a alguien. Yo me sentí aliviada porque interpreté que ya habíamos terminado el recorrido, cuál fue mi sorpresa cuando me dijo: –Vamos a pasar a recoger a una persona y de allí nos vamos todos a la oficina, mi jefe te está esperando.– Quinto error.

Cerca de las 14:30 hrs. me encontraba yo en quién-sabe-qué-piso, de quién-sabe-qué-edificio de Polanco, esperando en un pasillo, junto a un garrafón de agua, sin agua. El Fulano entró a una oficina y al cabo de unos minutos salío para pedirme su cámara y comentarme que su jefe se había ido a comer, pero que no tardaba en regresar. Esa fue la gota que derramó el vaso, así que con la poca dignidad que me quedaba le dije que era una falta de respeto haber dispuesto de toda mi mañana sin avisarme. Me dí la vuelta y salí como pude del edificio. Primer acierto.

De regreso a mi casa me dí cuenta de lo que había pasado: el Fulano me había sacado como treinta fotografías gratis, también comprendí que seguramente no existía el famoso Jefe. En pocas palabras, me habían timado bien y bonito.
El resumen de mis errores:

Primer error: Suena obvio, pero jamás debemos hacer una cita en plena calle ¡y menos subir al coche de un desconocido! Nos exponemos a que nos roben la laptop, la cámara o lo que sea que utilicemos para hacer una presentación.

Segundo error: Permitir que alguien nos haga sentir mal para obligarnos a realizar cosas que no teníamos previstas. Debí negarme a tomar fotos desde el principio, punto.

Tercer error: Realizar actividades que ponen en riesgo nuestra integridad física. Me comporté de manera estúpida por mi deseo de quedar bien con el prospecto.

Cuarto error: Permitir que alguien más disponga de tu tiempo/persona como si fueras su empleado.

Quinto error: Ser tan inocente como para seguir creyendo las mentiras de un tipo que ya nos robó tiempo y trabajo.

Sobra decir que jamás volví a saber del Fulano.

Y tú ¿has tenido citas terroríficas con algún prospecto/cliente?

14 comentarios en “Terrorífica cita con un prospecto

  1. de TERROR así con letras mayúsculas, obviamente no te iban a pagar nada.

    yo tuve un cliente que me dijo: te voy a mandar mucho trabajo, así que te voy a pagar por horas, pero no te voy a ocupar más de 3 ó 4 al día, yo estuve de acuerdo y empezamos a trabajar; luego empezó a mandarme trabajo y me decía: esto es como para una hora (diseño de logotipo y papelería), esto es como para veinte minutos (recorte de un perro negro en un fondo negro donde el 75% del recorte era imaginación pura) y así… cuando me dí cuenta estaba trabajando horas extras y sin tiempo de buscar más clientes; cuando le comenté que los tiempos que él me ponía eran absurdos y que o bajaba la calidad y me ajustaba a sus tiempos y le mandaba lo que hubiera salido o que él se ajustaba a mis tiempos y le cobraba lo que era realmente, ya no le gustó tanto…

    con todo me volvió a buscar después y tuve que decirle que gracias, pero no gracias.

  2. Que miedo… que tipejo ese!

    Les cuento lo que me paso.

    Este cliente, me contactó por mi blog, me llamaron e hicimos cita ese mismo dia en un Starbuck, al parecer le urgía por que en ese mismo instante después de analizar el trabajo, me vi firmando un mini contrato de entrega, y de confidencialidad. “Total es trabajo”, pensé, se trata de trabajar y ya.

    Ya desde ahí tuve un elemento en contra, puesto que ni leí con cuidado, ni me quede con una copia, ni yo hice firmar mi acuerdo, ni mi cotización ni las fechas de nada.

    Osea muy mal.

    Pues comencé… y también comenzaron los roces, desde el clásico comentario de broma de “ya acabaste?” “ya me tienes algo?” hasta la asignación de su asistente para coordinar mi desempeño.

    Sobra decir que se trianguló todo; la asistente me llamaba, me presionaba, pero el jefe no sabia, el jefe, no había visto los avances, y la asistente decidía, después lo rechazaba el jefe, los mails comenzaron ser confusos, ella me decía que si, el no contestaba, ella contestaba departe de él el contestaba el mail anterior…

    Supe que tenia que haber deja claro tiempos y fechas, que me firmaran el pedido, supe que no tenián muy claro como pedirme cosas…

    Todo mal, el jefe empezó a mencionar la idea de compensación y bono por trabajar con mas “inteligencia”, con mas “actitud” …

    “NO SOLAMENTE RALLITAS Y PALITOS” por que si no… te pago como si fueran solamente RALLITAS Y PALITOS” ….

    Ahí me dí cuenta de que se trataba de ese tipo de oficinistas que no valoran nada el trabajo creativo…

    Al final, de la relación salí perdiendo, me quedó a deber la mitad de lo que entregué y quizá me falto mas calma y temple para detener su energía mala onda.

    Por ejemplo, no tiene nada de malo defenderte ante una falta de respeto.. el cliente me pidió 16 laminas para un cómic, pero no tenia el guion, el guion lo estaba apenas definiendo y lo que me entregaron solo llegaba a la pagina 14….

    “Tu firmaste por 16 hojas, dónde están las otras 2?”

    Ese tipo de planteamiento me decía

    Le dije que no podría inventar nada que no estuviera en el guión…

    A la llegar a la segunda parte de cómic, solo tenían una hoja desarrollada… así que solo me mostraron su introducción. Lo que hice fue ponerle en las mismas circunstancias a las mías…. les dije “y las otras 2 hojas?” Cuales otras dos? preguntaron… pues yo requiero tres y no no una sola hoja…. como par dar ejemplo de lo frustrante que es sacar hojas de la nada… sin idea,, estaba pues ejemplificando lo difícil que me fue resolver dos hojas de la nada.

    Que hizo el “cliente”?

    Me cerro la laptop y me dijo con arrogancia:

    Eso fue el pasado, ahora estamos en otra etapa, ¡que más tienes que decirme de lo pasado?

    Pensé

    “estas en tu oficina, No te dejes faltar al respeto…dile que no te gusta trabajar asiì.. correlos!”

    Discúlpate con la excusa única pero verdadera de NO ME GUSTA TRABAJAR CON USTEDES,Y YA!

    Sobra decir que lo deje pasar, acabé con mas ciudado y orden mi entrega dos… que hizo el cliente?

    No me la pago… y dejo de contestarme el cel.

    Fuchi!

  3. Hola Leonora! oye si que estuvo de TERROR eso!

    Sabes? leyendo los errores que señalas, creo que también debemos evitarlos si somos empleados, sobre todo:

    – Permitir que alguien nos haga sentir mal.

    – Realizar actividades que ponen en riesgo nuestra integridad física.

    – Permitir que alguien más disponga de tu tiempo/persona; aquí debo decir que por eso hay horarios! todos sabemos que existen las urgencias y proyectos en los que debemos quedarnos más horas o venir fines de semana, eso está bien, lo que no está bien es que te lo avisen a la mera hora y se vuelva algo rutinario.

    – Ser tan inocente como para seguir creyendo las mentiras… no sé si sólo es idea mía, pero creo que el que de repente uno sea tan dejado es porque de chicos nos enseñan a respetar y a obedecer a nuestros superiores, llámese padres, abuelos, tíos, maestros… sin analizar si nos están viendo la cara de tontos…

    En fin, la idea es que siempre, seamos empleados o freelanceros, nos demos a respetar, somos seres humanos no máquinas. No importa qué tan grande sea el cliente, o qué tan grande sea el pago, primero está uno.

    Saludos!!

  4. Gracias a tod@s por sus comentarios.

    Sandy: ¿Qué onda con ese cliente/jefe que te dice cuánto tiempo te lleva algo? de miedo.

    Alex: Estoy segura de que aprendiste mucho con esa horrible experiencia. Qué bien que despediste a ese cliente malo.

    Azur: Gracias por comentar las similitudes con el trabajo fijo, me queda clarísima la comparación.

  5. JE me acaba de llamar,

    – Hola Alex, feliz año… buenos deseos y todo lo que nececites
    – oh gracias por los buenos deseos
    (pienso ya sabe que me debe dinero)
    – si hombre cuanto tiempo…
    – no escucho bien pero si bueno, saludos.

    Tiene mi cuenta, tiene los materiales, ha de desear un cambio en el diseño y después pagarme….

    No tengo por que recordarle que me debe dinero… prefiero no tener vínculo alguno.

    Si ya aprendí.

    • Al contrario Alex.
      La próxima vez que te llame le dices –¡Qué bueno que me llamaste, sabía que no se te iba a olvidar que me tienes pendiente un pago!–
      Y ya que te pague lo que te debe no le aceptes nuevos encargos.

  6. Hola! Me encanta leer tus post, yo también he tenido malos clientes y claro por ingenuidades mías, pero me gustaría saber, además de no volver a caer en el mismo error si existe algún tipo de herramienta, ya sea web, legal, etc. para denunciar a estos pésimos clientes. He visto algunas “Listas negras” pero generalmente caen en la ardidez perdiendo seriedad, ¿saben de alguna?

    • Hola Di.

      Varias veces he escuchado la intención de crear una “Lista negra” de malos clientes, pero pienso que no sería muy útil por varios motivos, entre ellos:
      1) Para que fueran denuncias serias se tendría que solicitar nombre real y datos de contacto del “diseñador denunciante”.
      2) No tendría mucho caso hablar “en general” de una empresa si la persona con la que tuviste el problema, por ejemplo, ya no trabaja allí.
      3) Se prestaría a chismes, venganzas personales y rumores.

      Lo que sí es útil es platicar con tus colegas, cara a cara, sobre tus experiencias, buena y malas, con tal o cual empresa y/o persona.
      Ya verás que con los años irás desarrollando ese “sexto sentido” que se requiere para detectar a los malos clientes.

      • Perooo podria ser asi

        MEXICO DF ZONA METROPOLITANA

        Nombre: A bunch of monkeys (piden muestras gratis)
        No te avisan que no funcionó tu propuesta
        Pese a que fuiste a junta con cliente directo
        … mas tarde ye enteras que le dicen a tu contacto
        “es que olía a marihuana y tenia ojos rojos..”

        Codificado seria :

        A bunch of monkeys:

        MG piden muestras gratis
        PS prejucio social
        FCF falta de cortesia al freelance

        Mario Pacheco

        R (REVENDEDOR, no paga si el cliente no acepta o se demora demasiado)
        CH (Choro articulado) aguas etc.

        Sin poner nada personal. Ni rencilloso

        Saludos!

  7. Pingback: Cuidado con las citas en lugares inusuales | Clientes malos

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