Cómo aprendí a decir NO a los clientes

Sí, ya lo sé: la economía actual está del nabo y nadie debería hacerse del rogar para tomar un trabajo. PERO, precisamente, porque ganar el dinero está complicado, es importante que los freelanceros aprendamos a no tomar más trabajo del que verdaderamente podemos atender. Decirle “si” a todo el que solicite nuestros servicios es una manera rápida de “quemarnos” física y profesionalmente.

¿Qué es peor que no tener trabajo? tener exceso de trabajo

Hace como 7 años, después de una temporada muy mala donde tuve meses de poquísimos ingresos, de repente, comencé a recuperarme con el llamado de dos clientes que recomendaron mi trabajo entre sus conocidos. Así, de la noche a la mañana me involucré con varios proyectos, no le hice el feo a ninguno, y me dije “–No sé cuanto tiempo dure esta racha, así que mejor la aprovecho y tomo toda la chamba que me pidan, no importa que no duerma, ya luego me repondré.–” Así me la pasé como dos meses trabajando de corrido, sábados y domingos incluidos. Hasta que me dió una gripa de esas que me dejó tirada en la cama por cuatro días. El trabajo se comenzó a acumular y tuve que renegociar algunas fechas de entrega; a pesar de eso yo seguía aceptando trabajos –¡Me voy a volver rica!– pensé en algún momento. Luego tuve que llamar otros freelanceros para que me ayudaran a cumplir con todo… hasta que me dí cuenta de que así como entraba el dinero, salía el dinero y me estaba quedando con unos pocos centavos ¡adios ganancia!
Sobra decir que tenía un humor de los diez mil diablos, todo me molestaba, tenía problemas para dormir y no estaba dedicándole tiempo a mi familia. Encontré en el comfort food una manera rápida de gratificarme y fue cuando sucedió lo que más temía… ¡¡comencé a engordar!!

Entonces hice una pausa y reflexioné ¿cómo es posible que me sienta y vea tan mal si tengo lo que todos quieren (trabajo)? La respuesta era simple:  me había saturado de mil proyectos en los que ganaba poquito. Seguramente se corrió la voz de que estaba cobrando barato y me llené de solicitudes >_<

Entonces apredí a decir NO

Al principio me dió miedo declinar trabajo ¿y si los clientes desaparecían para siempre? pero la estrategia fue muy fácil de implementar: solo tomaría los proyectos que me resultaran más interesantes, los que podría cobrar mejor y los que no fueran ridículamente urgentes. Aprendí a organizar mejor mi agenda y tener tiempo para dormir, para comer, para tomar vacaciones… y como dice el dicho: Trabajar para vivir no vivir para trabajar.

A los clientes, que desde el primer contacto no me suenan bien, es fácil decirles NO, pero ¿qué pasa con los clientes que sí nos interesa atender? Por esa época me topé con un texto que me ayudó a concretar una estrategia rápida para decirle NO a un cliente que nos interese conservar y que pide un trabajo urgente justo cuando estamos saturados: primero puedes intentar negociar la modificación del plazo de entrega, si esto no es posible puedes ofrecer realizar un proyecto menos ambicioso con alcances más realistas. Si eso tampoco es factible entonces ofrécele canalizarlo con un colega profesional. Habrá clientes necios que tratarán de obligarte a tomar su proyecto, pero si tu agenda ya está llena debes ser amablemente firme y mentenerte en tu postura. Al final los clientes reconocerán que valoras tu tiempo y no haces falsas promesas.

En México a la gente le da pena decir NO

En nuestra cultura nos enseñan a no confrontarnos con nadie, somos demasiado corteses y nunca nos atrevemos a contradecir a la gente, y eso nos obliga a decir lo que las personas quieren escuchar, no lo que realmente sucederá. Así que mentimos y para no herir suceptibilidades, pero al final las cosas salen peor.

Nunca engañes a un cliente o prospecto prometiéndole cosas que no vas a hacer: Si sabes que no podrás entregar en la fecha que tu cliente lo solicita sé honesto desde el principio y dile cuando realmente terminarás. Es mejor decir NO a tiempo que engañar a los clientes con falsas promesas te generarán fama de informal y desorganizado.

Y en otras noticias

La ganadora de la cortesía fue Frida Iliana Santana Araujo ¡en hora buena!

9 comentarios en “Cómo aprendí a decir NO a los clientes

  1. ¡Gracias Leonora por compartir tus experiencias!, sin dudas esta es una gran lección que los freelanceros debemos aprender tarde o temprano… Los diseñadores que trabajamos para un despacho o empresa, por lo mismo que mencionas de que vivimos en tiempos difíciles, uno se aguanta todo y trabajamos como máquinas sin descanso descuidando nuestra salud y otros aspectos de la vida. El problema es que si uno pone peros te tachan de problemático o te amenazan con que otra persona puede tomar tu lugar… en fin, espero que esto un día cambie y se respete más al diseñador gráfico como persona y profesional. El texto que mencionas me resultó muy útil e interesante, maneras inteligentes y positivas al decir “NO”, intentaré aplicarlo en mi trabajo, gracias por compartirlo. Saludos!!

  2. Desafortunadamente, cuando los diseñadores trabajan en un despacho o empresa, es más complicado decir NO, piensan que porque recibes un pago quincenal debes hacer todo lo que te pidan, aún si tienes que quedarte más tiempo del estipulado en tu contrato.
    ¿Te sugiero algo? compra un pizarrón blanco y anota todos los proyectos en los que te encuentras trabajando en una especie de calendario. Colócalo en un lugar a la vista de todos. Cuando alguien de tu oficina llegue con un nuevo requirimiento indícale el lugar que ocupará en el cronograma que tienes. Si te exigen que lo atiendas como un proyecto “urgente” entonces “pásales la pelotita” y pídele a esta persona que decida qué cosas dejarás de hacer para atender el nuevo requirimiento.

    Suerte.

  3. A primera instancia, me pareció un post sobre decir NO por el hecho de no querer aceptar en mal proyecto, pero pensé rápidamente, eso sería un error, pues yo tomaría un mal proyecto como un reo, en fin… Me parece interesante el tema, pues efectivamente, estamos en una situación donde se pensaría que uno no está o no debería de darse el lujo de decirle NO a una propuesta de trabajo y eso también se debe a que hemos sido educados (al menos la mayoría de nosotros) con la frase de ‘trabajo es trabajo’, así este en juego nuestro prestigio. En fin, es acertado que busquemos la ‘calidad y no cantidad’ Porque por consecuencia la calidad nos hará resaltar como profesionales y muchas veces esta se obtiene te trabajos a los que se les da una organización correcta y por consecuencia podremos gozar de clientes frecuentes así como de clientes por recomendación.

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