El peligro de tener un cliente grande

Ciudad de México, 1995

Joaquín era un diseñador que con mucho esfuerzo consiguió armar un pequeño despacho que comenzó a tener cierta fama gracias a su buen trabajo. Esta fama le atrajo la atención de una compañía bastante grandecita: alrededor de 600 empleados en 30 sucursales. Entraron en contacto con el despacho de Joaquín y le pidieron que realizara el rediseño de su identidad gráfica, con tan buenos resultados que comenzaron a pedirle que diseñara los anuncios para las tiendas, un catálogo, aplicaciones gráficas diversas, las bolsas y cajas de los productos y demás proyectos de diseño gráfico e industrial. Joaquín estaba echo unas pascuas pues veía cómo sus ingresos aumentaban con cada nueva solicitud de esta compañía, obviamente el tiempo que le dedicaban a esta empresa era cada vez mayor y le restaban atención a otros clientes mucho más pequeños que poco a poco dejaron de ser importantes en comparación del volúmen de trabajo que el cliente grande demandaba. Sobra decir que en el despacho de Joaquín todos estaban demasiado ocupados como para dedicarle unos minutos a buscar nuevos clientes –¿Para qué? si apenas nos damos abasto con las solicitudes de esta empresa.–

Como ya se estarán imaginando la felicidad no fue duradera pues, después de dos años de trabajar con el despacho de Joaquín, la empresa decidió que ya no quería seguir pagando los precios de un proveedor externo, así que lo llamaron a una junta para comunicarle, como en película de El Padrino, –Te vamos a ahacer una oferta que no podrás rechazar…– y en pocas palabras le dijeron que lo contratarían como empleado porque ya no le iban a encargar más trabajo a su despacho. Así que Joaquín, con un departamento y un coche a medio pagar y tres hijos que mantener, hizo lo que le dijeron y cerró su despacho para contratarse con la compañia. Comenzó una etapa de duelo que se convirtió en resignación al convencerse de que había sido la decisión más inteligente, las prestaciones de la empresa no estaban mal y de esa forma garantizaba su futuro retiro con una pensión que le permitiría vivir decorosamente.

PERO… (sí, ya saben que siempre hay un pero en estas historias predecibles) el problema llegó cinco años después cuando se dió una reestructuración y la compañía pasó de ser una empresa familiar a convertirse en un corporativo adquirido por el Sr. Slim. Se fusionaron varios departamentos y Joaquín fue despedido como muchos otros empleados, algunos con más de 20 años en la empresa.
Para ese entonces Joaquín ya estaba cerca de los 40 años y sabía muy bien que nadie lo iba a contratar así que se volvió freelancero. Ahora tiene en mente reorganizar un nuevo despacho… algún día.

“No pongas todos los huevos en la misma canasta… y menos ahora que están tan caros” o algo por el estilo

He visto varias historias similares, algunas trágicas, como la de la imprenta que tiene que aceptar los precios y términos de pago que le dicta su cliente más grande y se aguanta lo que sea, con tal de no perder su mayor fuente de ingresos… o el caso del freelancero que vive de esclavo de un cliente que le da un chorro de chamba y que exige una atención de 7/24 . Recuerdo el caso de uno de estos freelanceros-esclavos que aceptaba hacer todo lo que su cliente grande le pedía, incluidas las cartitas de agradecimiento a los invitados a una fiesta infantil. –Chamba es chamba.– se repetía como mantra para soportar los caprichitos de su cliente.

En mi experiencia me he dado cuenta que, cuando más del 40% de los ingresos de un freelancero, despacho o agencia de publicidad provienen de un solo cliente, nos encontramos en una situación  peligrosa, estamos en una posición muy frágil donde es urgente que evaluemos varias preguntas ¿que pasa si de repente ese cliente se va? ¿hemos descuidado a nuestros otros clientes? ¿hemos dedicado tiempo/dinero/esfuerzo a promover nuestro trabajo entre nuevos prospectos? ¿deberemos tomar nuevos proyectos?

Una de mis películas favoritas, Chihiro (Spirited Away), muestra a un personaje que ofrece oro a todo el que lo provea de manjares. Poco a poco ese personaje se va convirtiendo en un monstruo insaciable que termina por comerse a sus proveedores.

10 comentarios en “El peligro de tener un cliente grande

  1. Me encanto este post, una preguntota inmensa inmensa, puedo utilizarlo, estoy haciendo una red de Freenlance y Nuevos Emprendedores en Linked In y me gustaría compartirlo ahí. saludos y MUCHO ÉXITO.

  2. Muy buen post. Es bueno reflexionar y saber que si trabajamos de freelance o estamo formando un despacho, debemos manejarnos y planearlo como cualquier empresa o negocio, con objetivos, visión y tener presente que debemos ser rentables a mediano y largo plazo. Saludos.

  3. Justo de eso hablábamos con mi jefe el otro día, no hay que dejar de buscar clientes porque no sabemos cuándo el cliente grande decida cambiarnos por ‘una más joven y bella’.

    En fin, el problema es que la caza de nuevos clientes es pesadísima y a veces nos estorba un poco en la operación diaria… ¿pero quién dijo que esto sería fácil?

    Abrazo

  4. El sincara!!!
    fijate que la semana pasada nos buscó un cliente (de esos buenazos que no se quejan cuando les cobras) que nos pedía que le diseñaramos un montón de cosas, yo ya estaba feliz haciendo cuentas y soñando con el color de unos muebles que me faltan y así…

    Cuando nos dijo: lo quiero TODO para dentro de un mes, se deshicieron mis castillos en el aire, porque al ser muy poco tiempo, significaba dejar de lado a todos nuestros clientes y por un mes, dejar de buscar trabajo. Lo peor es que, conociendo a este cliente, no nos iba a pagar todo lo que esto implicaba. U_U

    • ¡Ay, Sandy! y tan bonito que es hacer “cuentas lecheras” con los números que sacamos en las cotizaciones.
      Eso de andar “tapados de trabajo” con un solo cliente no estaría mal de vez en cuando, PERO si no tienes la certeza de que va a pagar todo pues ni modo… next!

  5. Feliz de leerte, soy freelancera jajaja pero jamás estudie diseño grafico soy autodidacta tengo 2 años con mi negocio por Facebook, al principio fue muy difícil por que no sabia usar muchas herramientas y me tardaba mucho en hacer simples invitaciones, con el tiempo he logrado tener clientas fieles a las cuales les aclaro el tiempo y los costos desde el inicio y aun así me buscan, pero cuando he trabajado con clientes como la Cruz Roja o el Tec de Mty, que quieren todo rápido y casi casi a donación prefiero que no me contraten (aun que si lo han hecho bajo mis condiciones). Es para mi muy edificante leer este sitio por que aprendo como debo de manejarme en este mundo tan competido del diseño, existen personas que con tal de tener trabajo matan sus costos y a veces su prestigio por entregar trabajos mal hechos.
    Soy nueva no hago grandes proyectos pero amo lo que hago y espero algún día poder especializarme y realmente vivir decorosamente de este trabajo.
    Saludos!

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