Jamás pasarle a un amigo un cliente malo

Es muy probable que, después de haber analizado muy bien tu cartera de clientes, por fin hayas decidido despedir a tus clientes malos, esos que nunca faltan: que son muy buenos para exigir pero muy malos para pagar a tiempo, esos que piden mil correcciones porque nunca les pusimos un límite, esos que te prometieron el Sol, la Luna y las estrellas pero que hasta el momento sólo te han mandado a imprimir tarjetas de presentación.

Cuando ya no deseo trabajar con un cliente malo por lo general le aplico el famoso -“No eres tú soy yo”- y le explico que no puedo atender su solicitud por exceso de trabajo o de plano les digo “la neta” y los confronto con el verdadero problema que me obliga de dejarlo ir: mi interés no es conciliar algo que resultaría difícil de conciliar pero, si la situación lo permite, es útil decirles qué aspecto podrían mejorar para su próxima relación con un freelancero. En ocasiones, a pesar de que los estoy despidiendo, me llegan a solicitar que les recomiende a alguien más para que pueda resolver sus necesidades. Debo de confesar que en varias ocasiones, para salir del paso, echaba mano de la agenda y les pasaba los datos de colegas conocidos, hasta que me di cuenta del GRAVE ERROR que estaba cometiendo: Si yo ya sé que el cliente en cuestión es un cliente malo ¿porqué se lo envío a un cuate? (eso seguramente me restó puntos karma positivos).

Después de pensarlo un poco, también me percaté que a veces mis amigos/conocidos también cometieron, alguna vez, el error de enviarme a un cliente o prospecto que, por alguna razón no quisieron atender. Yo sé que a la persona en cuestión le pasaron mis datos por “buena onda”; estoy casi segura que no lo hicieron por pasarme un problema. Sin embargo, cada que me llama un prospecto que dice que Fulano le paso mis datos, le hablo a Fulano (que se dedica a lo mismo que yo) y le pregunto cuál es el punto débil del cliente en cuestión.

Pienso que los freelanceros nos encontramos en una posición frágil en relación al equilibrio entre número de proyectos e ingresos necesarios para cubrir nuestros gastos, por esto considero que entre nosotros mismos deberíamos cuidarnos un poco más y dejar que los clientes malos se rasquen con sus propias uñas y se enfrenten a la búsqueda de un nuevo proveedor sin nuestra ayuda.

Imagen empresarial

Recientemente asistí a varias conferencias que se impartieron durante la pasada Semana Nacional Pyme, en la mayoría de ellas aprendí nuevas cosas al respecto de nichos de mercado, conservación de clientes y mercadotecnia en general. Desafortunadamente el programa impreso distaba mucho de los horarios, ponentes y pláticas que se llevaron a cabo. Como varios salones estaban equivocados los “apurados” ponentes tuvieron que improvisar letreritos como el que les dejo en la foto. Es una joya de contradicción ¿o no?

4 comentarios en “Jamás pasarle a un amigo un cliente malo

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