Consideraciones sobre las pruebas de ilustración

En esta ocasión tengo el gusto de presentarles un post invitado, se trata de un texto de mi amiga ilustradora Grimalkin que ya en otras oportunidades ha tenido la generosidad de compartir sus experiencias con los lectores de este blog.

Al final de este interesante texto anoto algunas opiniones personales sobre el tema.


 Qué prueban las pruebas

Por Grimalkin

Es común en el medio editorial mexicano, que los editores, además de ver tu carpeta de trabajos te pidan un prueba que se adapte al material que te envían, es decir, les gusta un tratamiento que diste a una ilustración de tu carpeta, pero dibujaste personas y el editor lo que necesita es que representes a un rinoceronte volando, por lo que necesitan verlo como quedaría finalmente. Hasta aquí la solicitud es comprensible, PERO siempre y cuando sepas cuánto vas a cobrar por tu trabajo, a veces las editoriales se hacen las desentendidas de que esto es trabajo y el trabajo se paga y generalmente las pruebas, no las pagan.

En el feliz caso, de que en el momento de hacer la prueba, tengas la seguridad que te van a dar el trabajo y que te lo van a pagar muy bien, tanto, que el pago absorberá el período de ajuste de las pruebas, entonces es completamente tu decisión aceptar o no. Éste caso me ha pasado y el trabajo con el editor o editora siempre ha sido significativo, he aprendido desde controlar mi ego aceptando los comentarios del editor, hasta ver un trabajo final que me satisface completamente, pero esto es cuando tienes la fortuna de trabajar con un buen editor.

Penosamente, me han llegado trabajos, donde me han pedido pruebas, las he hecho, dicen que les encantan y jamás devuelven mis llamadas. Esas ilustraciones las tomo como experiencia y afortunadamente algunas las he colocado en otros proyectos.

Ambos casos me han orientado para saber cómo identificar a un buen de un mal editor.

No importa el tamaño de la editorial, todos conocemos el caso de Fernández Editores que aún deben a varios ilustradores, igual y puede ser una editorial pequeña, pero tiene buen conocimiento de arte y de ventas. Creo que la diferencia esta en el trato que recibes desde el primer mail de contacto, me ha pasado que me escriben:

Hola, me encanta tu trabajo, mira te cuento, somos una editorial en desarrollo y queremos generar 20 libros álbum, nos encantaría que tú ilustraras dos, te anexo el cuento. Te platico que el editor y la autora prefieren éste tipo de estilo, te lo anexo, y nos encantaría que nos enviaras una prueba. En cuanto a los honorarios, estamos pagando $1,000 por doble página y $1,500 la portada.

Para finalizar te comento, además de ti hay dos ilustradores mas a los que les hemos pedido una prueba.

Por qué hay que huir de un trabajo así:

  1. El texto o cuento (no sé porqué algunas editoriales no se dan mas tiempo de encontrar textos novedosos e inteligentes) definitivamente si no haces clic con él, es mas difícil involucrarte creativamente, si el texto habla que los niños son los amos del mundo y jamás menciona a las niñas… pues cómo que no late.
  2. El estilo sugerido. Pregunto, para que revisan tu carpeta de trabajo y terminan envíandote el estilo de otro colega, si bien te va, porque a veces envían muestras del álbum de estampitas, de la amistad de los 70´s y así quieren a los personajes. (!?)
  3. La feliz prueba, si tienes tiempo y ganas, como experimento, intenta hacer una prueba como ellos quieren, en el mejor caso que les guste, entrarás en el laberinto de correcciones y correcciones que terminaran con el cariño con el que empezaste el proyecto, y en el peor caso, comenzaras el juego tonto de enviar y enviar pruebas y más pruebas hasta que les guste algo o te digan que mejor no te dan el mentado libro y te quedaste con 6 pruebas a color, un mes de trabajo, varios corajes y todo ¡de a gratis!
  4. Sin mencionar lo bajo que están los tabuladores. Pero ya que toqué este punto hablemos del pago por regalías, algo que también te proponen las editoriales a cambio de que te involucres sin pagarte hasta que comiencen las ventas.
    Frases como “Firmaremos un contrato dónde este todo claro y bla bla bla”, se tropiezan cuando le pides a la editorial cuentas claras y reales, algunas las dan, otras ni te responden o sencillamente te dicen, “Mira tu libro no se ha vendido cómo queríamos, de hecho hemos tenido pérdidas al imprimirlo…” Y hazle cómo quieras.
    Otra cosa, a ver editores (me refiero a los inexpertos): si van a contratar a alguien por regalías ¿no sería mejor plan involucrar al ilustrador o a la ilustradora, dándole libertad en su estilo, con su propia voz para interpretar el texto? Así se logra que se sienta parte el proyecto y contribuya en el plan de venta, con acciones como dar talleres al público, presentaciones del libro, mostrando en exposiciones los originales, acciones que se realizan en el gremio, y a veces sin cobrar nada (otro gran tema) pero, si se generan ingresos por la venta de libros, pues le entramos con todo, es trabajo, ganamos todos.
  5. Aguas con “hay otros dos incautos como tú trabajando de a gratis, entréguenme sus ideas y ya veo a quien le doy el libro si a ustedes o a algún cuarto, que es el primo de la escritora, pero dibuja bien bonito.” No hay que esforzarse por una propuesta así.

No es cosa de cambiar al medio, de hecho creo que antes estaba mucho mejor, es cosa de cambiar uno mismo, de tener respeto y autoestima por nuestro trabajo y verlo así como un trabajo del que vivimos muchos. No porque tengas una herencia, te mantenga tu marido o tu esposa, vivas con tus papás, que son situaciones afortunadas, no cobres bien tú trabajo ni lo hagas respetar, porque ahí si estás dándole otra vuelta a la soga que nos puede llegar a ahorcar a todos. Es más, si estás en una situación privilegiada, con más razón no aceptes trabajos que ni te van a tratar ni a pagar bien, no por tener chorrocientos libros ilustrados todos bien feos, eres un mejor ilustrador, a veces es al contrario.


Ahora mis comentarios:

El medio de la ilustración, por lo menos en México, se ha vuelto un campo de malas prácticas, un lugar de competencia despiadada y deficiente respeto por el derecho de autor. Cada año salen de las universidades cientos de nuevos ilustradores deseosos de que su trabajo se dé a conocer, a veces sin importar que el cliente no pague lo justo por su trabajo. En ocasiones me sorprende que aún no se le haya ocurrido, a alguna mente diabólica, la infame idea de subastar sus espacios de ilustraciones al mejor postor. Seguramente algún ilustrador imbécil pagaría una buena lana con tal de tener algo publicado.

¿Se puede cambiar un sistema tan viciado como el de las editoriales? Lo veo difícil, pero lo que se puede hacer es cambiar la estrategia a nivel personal. Mi primera sugerencia es que, si eres ilustrador profesional, hagas lo necesario para tener una carpeta digital muy buena, con los mejores ejemplos de tus proyectos. Ser muy buen ilustrador(a) mejora las posibilidades de que las editoriales no te anden pidiendo muestras gratis. Aunque no falta el editor caradura que te pide que concurses por una portada:

Otras

Si has recibido un mal trato profesional por parte de alguna editorial o agencia de publicidad ¡pasa la voz con tus conocidos! Evita que tus amigos ilustradores pierdan tiempo con empresas en las que no valoran el trabajo creativo. También haz justicia con los buenos profesionales de las editoriales y reconócelos públicamente.

Por otro lado, a mí me encantó esta respuesta de Carlos Higuera:

Carlos HigueraY tú ¿has recibido solicitudes abusivas para ganarte el derecho a trabajar en las ilustraciones de un libro o revista? Si la respuesta es sí ¿nos compartirías la captura de pantalla de la solicitud? También puedes enviarla a varoleonora@gmail.com

 

Cómo visitar a un cliente

El otro día me encontré, junto con otros proveedores, haciendo antesala para ver a un cliente en sus oficinas. Lo que más me llamó la atención fue ver a una diseñadora gráfica joven, de falda y tacones, que llevaba una carpeta grande de trabajos. Estaba bastante nerviosa y hojeaba las revistas como si en ello le fuera la vida. Después envió como quince whatsapps. Cuando finalmente la llamaron su teléfono iba sonando con todas las respuestas a sus mensajes.

Yo tengo algo así como 20 años freelanceando y cuando visito prospectos en sus oficinas, ésto es lo que he aprendido:

Preparando la visita

Cuando alguien me pide una cita para platicar sobre un proyecto es mi responsabilidad investigar lo mejor que pueda todo lo relacionado con su empresa: revisar su sitio web, su FB y TW. Obtener una buena información sobre el prospecto me ayudará, entre otras cosas, a escoger mejor los ejemplos de mi trabajo que le mostraré.

Tiene años que no cargo una carpeta física con mis trabajos impresos, al principio recurrí a una laptop y desde que apareció el iPad siempre lo uso para mostrar mis proyectos (online y offline). Doy por sentado que, si tú eres diseñador o programador, tienes un sitio web (o blog, o Behance o lo que sea en línea) para enseñar tus muestras, aunque sean escolares.

Un día antes de la cita ubico en Google Maps el domicilio del prospecto, identifico el inmueble con Pegman y reviso la calle y sus alrededores para evaluar si puedo llegar en coche o si es más conveniente hacerlo en transporte público.

También anoto el nombre, puesto y teléfono de la persona que visitaré en un postit que pego en mi celular. Tener a la mano el teléfono del prospecto es útil en el improbable caso de que tenga que avisarle que no podré llegar a tiempo.

Sobre el vestuario sólo diré que el dicho que reza “como te ven te tratan” es 90% cierto. Te sugiero que, si eres diseñador freelancero no te vistas como abogado, los clientes esperan a alguien creativo no a una persona de traje y corbata o tacones y medias. PERO por favor tampoco te presentes como becario de agencia de publicidad: las playeras con frases chuscas, los pantalones andrajosos y los tenis mal amarrados NUNCA te ayudarán a dar una imagen profesional. Sí, es probable que así te vistas todos los días, pero si quieres cobrar lo que vale tu trabajo tienes que demostrar que inviertes parte de ese dinero en tu vestuario.

Antes de salir de tu casa verifica que llevas tu identificación, tus tarjetas de presentación, una libreta de anotaciones, una pluma que no sea Bic (que se note que puedes comprar una pluma menos corriente), tu dispositivo móvil recién cargado, tarjeta multimodal y cambio (para pagar el estacionamiento o comprar algo para beber).

En el registro

Odio pasar por los registros de los edificios, casi siempre me topo a señoritas malencaradas u oficiales a los que no les preocupa hacerme esperar más de lo necesario. Por esto es importante llegar al lugar de la cita, por lo menos con diez minutos de anticipación. Un día me pasó que me presenté puntual en la recepción, pero la cita era en el piso 12 y no funcionaba el elevador.

TIP: Cuando te pidan llenar la carpeta de registro fíjate en quiénes han sido las personas que llegaron antes que tú, en ocasiones me he encontrado los nombres de mi competencia. Esta información puede ser útil para saber con quiénes ha hablado el prospecto y así alimentar tus argumentos.

En la sala de espera

Desde que llegas a las oficinas del cliente debes se muy observador, evalúa el ambiente que tienen, el humor de la gente que trabaja allí, las condiciones de los muebles, si te ofrecieron algo de beber, etc. ¿El lugar se percibe ordenado y agradable? ¿el personal está trabajando en condiciones adecuadas? Aunque estas observaciones te parezcan triviales en realidad te muestran claramente qué puedes esperar de la relación con esa empresa. En una ocasión me tocó visitar un despacho de mala muerte que tenía varias puertas con marcas de haber sido abiertas a patadas, varias veces… la señal no era muy prometedora.

En la antesala debes poner tu teléfono en modo de vibrar para que no te interrumpa a la mitad de la reunión, pero que te avise que recibiste una llamada. Saca una de tus tarjetas de presentación y colócala en un lugar accesible, será lo primero que le entregues al prospecto. Enciende tu laptop o dispositivo móvil y deja listos los archivos que deseas mostrar.

Frente a frente

Cuando el prospecto te reciba ¡sonríe! es la mejor manera de iniciar una relación que, confío, será de mutuo beneficio. Cuando estreches su mano no te olvides de verlo(a) a los ojos, habla fuerte y claro:

“– ¡Buenas tardes ingeniero! Soy la diseñadora Pita Pérez, nos contactamos por teléfono la semana pasada.”

Una buena reunión no debe durar menos de 20 minutos ni más de una hora.

Al terminar recapitula los acuerdos a los que llegaron y agradece el tiempo que el prospecto te dedicó.

De regreso

Guarda bien la tarjeta que te entregó el prospecto.

Envía la información que hayas prometido durante la reunión.

Evalúa si realmente te interesa trabajar con este prospecto, se vale arrepentirse.

Si te realmente quieres trabajar con esa empresa sale seguimiento al proyecto, no esperes a que ellos te llamen.

Y tú ¿tienes algún tip para visitar a los clientes/prospectos?

El día que evité una boda

Hace muchos años trabajé con un grupo de diseñadores muy jóvenes, la mayoría eran recién egresados de la universidad. Después de cinco años de relación laboral los conocía bastante bien: sabía quiénes eran sus parientes cercanos y hasta cómo se llamaban todas y cada una de sus mascotas. Obviamente también conocía el estatus sentimental de todos.

Uno de estos diseñadores tenía especial interés en independizarse y trabajar por su cuenta. Como era bastante bueno yo no dudaba que, tarde o temprano, lo conseguiría. Él tenía 25 años y su novia estudiaba la carrera de Diseño Gráfico. Llevaban juntos poco más de un año. Eran de esas parejas bonitas que podrían trabajar anunciando cualquier cosa.

Un buen día él me confesó que estaba muy emocionado porque le iba a proponer matrimonio a su linda novia. Seguramente él pensaba que yo me subiría al barco de su emoción, pero para su desconcierto no fue así:

— ¡No inventes Rubén! Liliana está muy chiquita.
— No, ya va a cumplir 21.
— Bueno, lo que quise decir es que aún no está lista ¡ni siquiera ha terminado la carrera!
— Por eso no hay problema: yo nos voy a mantener.
— No lo digo nada más por la cuestión económica Rubén. Liliana necesita concentrar sus esfuerzos en terminar su carrera. ¿Porqué no se esperan a que ella acabe la universidad?
— Es que no me quiero esperar, muchas cosas pueden suceder en dos años.
— Sí, de acuerdo. Si se casan ahorita en dos años ya van a tener bebés.
— Yo no la voy a presionar para tener familia, pero si ella quiere pues nos haremos responsables.
— No Rubén, déjame aclarar mi punto: Tú ya terminaste la carrera, te titulaste y ya tienes trabajo. Estas comenzando a tener tus propios clientes y estás listo para irte a vivir solo. Liliana está a la mitad de la carrera, depende económicamente de sus papás y no tiene ninguna experiencia laboral. Dale la oportunidad de que concluya esta etapa de su vida sin la presión de una nueva vida en pareja, no seas gacho.
— Tú no entiendes, la amo demasiado…

Y con esa frase digna de un hit popero terminó nuestra conversación.

Mi intención fue la de evitar que dos personas jóvenes se complicaran la vida innecesariamente ¿y si Rubén se quedaba sin trabajo? ¿y si Liliana se embarazaba de gemelos como sus tías? Llámenme pesimista, pero no veía cuál era el beneficio de casarse justo en ese momento.

Meses después la pareja se separó y me enteré que él nunca le propuso matrimonio. ¡Sospecho que mis palabras surtieron efecto y evité una boda! Al principio me sentí un poco culpable, pero al poco tiempo Rubén y Liliana ya tenían nuevos amores.

No quiero iniciar una discusión sobre si la maternidad es un elemento para que las mujeres no avancen tan rápido en el plano profesional, pero les comparto mi experiencia directa: Cuando me dedicaba a dar cursos de software para diseñadores gráficos nos encontrábamos muy seguido con la mamá diseñadora que, después de tener y atender a sus hijos pequeños, decidió retomar su carrera y le estaba costando un ovar… mucho actualizar sus conocimientos en el uso de la computadora. Tampoco podían pasarse dos días completos en un bomberazo porque su prioridad era atender a su familia.

Luego me pregunto porqué son más los hombres que se vuelven famosos como diseñadores, ilustradores o directores de despachos de diseño. También reflexiono sobre los eventos de diseño en nuestro país: el 80% de los ponentes siempre son hombres. Lo curioso es que en estas carreras las mujeres somos mayoría. Entonces ¿dónde nos quedamos detenidas? ¿en qué momento dejamos de aspirar a un mejor puesto? ¿cuándo nos dio miedo volvernos independientes? o ¿cuándo decidimos que es mejor conformarnos con lo que tenemos?

 

Enero es un buen mes para despedir clientes malos

Este 2015 lo comencé muy hacendosa: cambiamos el piso del despacho y nos deshicimos de cerca de veinte kilos de papeles y basura. Reacomodamos los escritorios y los libreros. Dejamos nuestro lugar de trabajo muy ordenado y coqueto.

AdiosLuego llegó el momento de hacer la limpieza de clientes: revisé mis facturas y cotizaciones del año pasado y evalué quienes eran los clientes que recibirían tarjeta de año nuevo y quienes no. Analicé quienes son los clientes que con los que me encantaría volver a trabajar, con cuáles no me molestaría tomar otro proyecto y con quienes de plano no vuelvo a colaborar.

Este año, principalmente voy a despedir cuatro tipos de clientes:

1. El cliente chillón que siempre está pidiendo descuentos, rebajas o trabajos más elaborados por el mismo precio que pagó la última vez. Sí, yo sé que el 2014 fue un año difícil para todos, pero odio pensar que algunos clientes sólo se fijan en los descuentos que obtienen en lugar de los beneficios que disfrutan con mi trabajo.

2. Los clientes que no saben diferenciar entre la relación profesional y la vida personal. Curiosamente este año me tocaron dos clientes que querían que sintiera compasión por sus tristes historias. Uno me pedía que trabajara sin anticipo porque estaba muy gastado por la enfermedad de su hija y otro hasta me mostró la cicatriz de su operación de corazón, esperando que sintiera lástima por su caso y bajara el costo de mis honorarios. Señores: si no tienen los recursos necesarios para andar contratando servicios profesionales ¡no nos llamen! y por favor no anden tratando de obtener servicios gratis nomás porque “la vida ha sido canalla con ustedes”.

3. Los clientes que tardaron demasiado en pagar. Una cosa es que sepas que te van a pagas 60 días después de entregado el proyecto y otra que el cliente se la pase dándote excusas para no pagarte durante meses. También tengo en la mira a algunos clientes de Gobierno que se pasaron de la raya con sus complicados sistemas de contratación que básicamente me quitaron mucho tiempo.

4. Los clientes descorteses. Desde la fulana que me dejó plantada en una cita, sin mayor explicación, hasta el chico maravilla de mercadotecnia que se inventaba viajes para no tomarme las llamadas.

Obviamente no existe tal cosa como una Carta de Aviso de Despido de Clientes; sería ridículo y altamente desagradable tomar el teléfono o enviarle un correo a un cliente malo para “avisarle que está despedido y que no deseo que me vuelva a contactar”.

En mi caso será una posición reactiva en la que esperaré a que el cliente despedido en cuestión me contacte, para hacerle saber que ya no contará con mis servicios. Les diré que tenemos algo así como incompatibilidad en los sistemas de trabajo.

Un cliente que no quisiera despedir

Tengo un cliente que me cae súper bien, es muy entretenido visitarlo en su oficina y pasar horas platicando sobre los proyectos, tomando café. Lo malo es que su compañía es un pésimo cliente, nunca pagan a tiempo y su administración es absolutamente desastrosa. Yo sé que no es su culpa, pero voy a tener que despedirlo; me voy a perder de sus pláticas, pero también voy a ahorrarme el tiempo que invertía en visitarlo.

Un prospecto que decidirá si se queda o se va

La semana pasada me llegó el primer email de trabajo del año: un prospecto, que me contactó en febrero del año pasado, y dejó de responder a mis correos en junio, se apareció de la nada:

“Hola Leonora ¿cómo estás? ¡feliz 2015!
Te pido que me llames el próximo lunes para agendar una cita con mi secretaria para que me visites y discutamos los detalles del proyecto para ver si ya iniciamos en marzo”.

No me podía contener de la risa mientras leía su correo ¿quéría que YO llamara a su secretaria? ¿para ir a “discutir” los detalles de un proyecto de hace casi un año? ¿para ver si se le pega la gana iniciar en marzo? JAJAJAJAJA, no pues no. Esto fue lo que le respondí:

“Hola Fulanito, feliz año para ti también.
Voy a revisar le propuesta que te presenté en febrero del año pasado, una vez que esté actualizada te la enviaré para que la reconsideres. Con gusto espero tu llamada para escuchar tus comentarios y/o dudas al respecto.”

En pocas palabras le dije que ya no le va a costar lo mismo que el año pasado, que no voy a visitarlo para discutir nada y que, si la nueva propuesta es de su interés, con gusto espero que él tome el teléfono.

Este año voy a poner especial cuidado en contactar nuevos prospectos para sustituir a los clientes que voy a despedir. Voy a hablar con empresas fuera de la Cd. de México, a lo mejor me encuentro con algún proyecto interesante.

Ya les iré contando cómo me va en este 2015.

 

Tutorial para hacer un globo de Cantolla

Hoy no voy a derramar bilis contándoles alguna anécdota con clientes malos.
Esta semana me dieron ganas de crear, junto con mi marido, un nuevo tutorial para hacer un globo de Cantolla. Es la mar de sencillo, ideal para principiantes.

Dato interesante: Cantolla se escribe con “LL” porque viene del nombre de un mexicano famoso que era aficionado a los globos aerostáticos: Joaquín de la Cantolla y Rico.

Salirse de la zona de confort

La economía está atorada, punto. Los acontecimientos en México y las pocas buenas noticias a nivel internacional ha hecho del 2014 uno de los años más malos de los que tengo memoria.

Nadie está gastando más allá de lo estrictamente necesario Y SE NOTA. Basta con ver los centros comerciales que, desde finales de octubre, comenzaron a colocar sus adornos navideños en un desesperado intento por atraer compradores. Muchos andamos preocupados porque desde principios del año los proyectos dejaron de fluir.

En mi caso fue muy evidente, dejé de recibir las 3 o 4 solicitudes de cotización que normalmente tenía por semana. A partir de junio sólo me contactaban una vez cada 15 días. Los prospectos no me buscaban como lo hacían antes. ¿Sería que mi sitio web estaba “caído”? No. ¿Sería que mi competencia estaba haciendo algo mejor que yo? No lo sé. ¿Sería que me dormí en mis laureles? Tal vez. Estaba a punto de entrar en pánico cuando un viejo cliente me llamó para realizar un proyecto ambicioso que me tenido ocupada hasta diciembre, pero no podía seguir tranquila en mi despacho esperando a que los prospectos me llamaran, así que decidí llamarlos yo.

Al principio sólo realicé “llamadas en frío” a empresas a las que me interesaba venderles mis servicios de freelance, pero el resultado fue muy poco alentador, pocas veces pude hablar con la persona indicada, lo mejor que conseguía era que las recepcionistas me dieran un email para que enviara mi información. Casi nunca pude obtener el nombre de la persona o el departamento a la que dirigiría el correo con mi carta de presentación.

Fue entonces cuando realmente me salí de mi zona de confort y decidí salir a visitar a los prospectos que realmente me interesaban. Yo, que estaba acostumbrada a que ellos me buscaran, tuve que salir a la calle a ofrecer mis servicios.  Sentí que me “estaba rebajando al nivel de vendedor de calle”  y arrastré a mi ego a lugares desconocidos. La primera vez fue cuesta arriba, me daba muchísima pena entrar a una empresa y preguntar cómo podía agendar una cita con la persona indicada. Obtuve todo tipo de respuestas, desde la clásica “–El licenciado Fulano está en una junta, déjeme su tarjeta y yo se la paso”, hasta la rarísima “–Gracias, pero en esta empresa no invertimos en ese tipo de servicios”.

Afortunadamente, después de visitar 15 empresas en el transcurso de dos semanas, concreté las citas con los responsables del área de mercadotecnia de dos compañías. En la primera me escucharon atentamente, pero no se mostraron muy interesados en mis servicios, en la segunda me solicitaron una cotización y ahora estoy trabajando en un proyecto intere$ante.

Tal vez muchos me dirán que jamás debería ir a tocar puertas como vendedor callejero, que tendría que poner un anuncio en un medio especializado o usar los servicios de compañías que hacen envíos masivos de emails, pero la realidad es que, si deseo resultados diferentes debo hacer cosas diferentes… aunque me salga de mi zona de confort.

Y tú ¿haz cambiado la forma de vender tus servicios?

TIPs para cotizar

Finance Concept, Financial Advisory

Queridos freelanceros creativos:

No se pueden perder la oportunidad de asistir a este interesante webinar GRATUITO que está organizando Adobe Latinoamérica.

Compartiré mis experiencias  de 20 años haciendo cotizaciones para clientes de todo tipo en una plática que tendremos mañana miércoles 3 de diciembre a las 21:00 hrs. México (consulta los horarios de tu país).

Escuchen a So @Blogylana, la experta en finanzas personales, a Rafa de @Conecta y @AdobeLat en esta transmisión en vivo ¡se va a poner bueno!

Lo único que tienes que hacer es inscribirte a través de este formulario.

¡Nos vemos mañana!